El alcalde que quiso reinar

La persona de Yuri Luzhkov está muy vinculada a la transformación de Moscú en la era poscomunista. Foto de Ria_Novosti.

La persona de Yuri Luzhkov está muy vinculada a la transformación de Moscú en la era poscomunista. Foto de Ria_Novosti.

Preguntar a cualquier ciudadano ruso qué piensa cuando escucha el nombre de Yuri Luzhkov basta para comprender que el hombre es inseparable del pasado reciente de Moscú: desde la carretera de circunvalación de la ciudad, hasta el estadio Luzhniki, pasando por la reconstrucción de la catedral de Cristo Salvador.

Luzhkov, alcalde de la capital rusa desde 1992 hasta el pasado 29 de septiembre, cuando fue cesado por el presidente Medvédev por “pérdida de confianza”, personifica para la mayoría de los moscovitas las principales transformaciones de la ciudad en la era poscomunista. Su ausencia durante el verano, en plena crisis de los incendios, y su intento de tomar partido en el supuesto conflicto entre Medvédev y el primer ministro, Vladímir Putin, colmaron la paciencia del presidente, que acabó destituyéndolo ante la negativa de Luzhkov a dimitir.

A principios de septiembre, los tres canales de televisión estatal iniciaron una campaña de acoso contra él. El ataque culminó con un informe de la cadena NTV en el que se afirmaba que el motivo por el que el trazado de la autopista entre Moscú y San Petersburgo atraviesa el bosque de Jimki –lo que provocó protestas multitudinarias hasta que Medvédev suspendió las obras-, es que la ruta alternativa afectaría a los intereses de la empresa constructora Inteko, de la cual la esposa de Luzhkov, Yelena Batúrina, posee el 99% de las acciones y es directora general. Batúrina es la tercera mujer más rica del mundo, según la revista Forbes, con una fortuna estimada en más de 2.000 millones de euros. La oposición liberal venía denunciando desde hace años el sistema de gobierno de Luzhkov y la corrupción reinante en la oficina de obras públicas de la ciudad.
Luzhkov, que ganó las elecciones a la alcaldía en 1996, 1999 y 2003, asentó su popularidad sobre políticas sociales de protección protección a las clases más desfavorecidas, medidas de corte liberal pro-empresariales y obras de infraestructura. Bajo su mandato, Moscú dejó de ser una ciudad gris y de estética comunista para convertirse en un pujante centro de negocios y financiero. En los últimos años, sin embargo, su reputación se vio manchada por sospechosos proyectos de construcción en el centro histórico, el desesperante tráfico de la ciudad y diversas alegaciones contra su forma de gobernar.

La era post-Luzhkov

El partido del presidente, Rusia Unida, ha presentado a Medvédev una lista de candidatos para reemplazar a Luzhkov: varios ministros, un gobernador y un alto cargo del gobierno de Moscú. Los expertos dudan sobre si la designación de un nuevo alcalde, que se consideraba inminente al cierre de este suplemento, tendrá efectos sobre el clima de inversiones de la capital rusa. “Reemplazar a Luzhkov por un reformista radical sería un error”, opina Andréi Ryábov, del Centro Carnegie de Moscú. “No simpatizo con el alcalde, en absoluto, pero reconozco que [...] sabe cómo equilibrar fuerzas contrarias, y no veo a otro político que pueda hacerlo”, afirma. Aunque añade: “Un nuevo alcalde podría aprobar políticas impopulares pero importantes. Podría intentar generar una mayor competencia e imponer orden en los fondos de pensiones y en los servicios municipales”.

Un analista independiente que se niega a dar su nombre sostiene que “los inversores extranjeros deberían recibir este cambio como un paso muy positivo en el largo plazo, en favor de una mayor competencia y en contraposición al control de la economía por parte de clanes”. Chris Weafer, del banco Uralsib, está de acuerdo: “Siempre que hay un cambio en una administración que lleva muchos años, se generan oportunidades para los inversores. Esto funciona así en cualquier gran ciudad del mundo”.

El problema, dice Ryábov, es que “las instituciones rusas son débiles”. “Muchas cuestiones comerciales dependen actualmente de contactos y favores personales. Si se desplaza a una figura como Luzhkov sin un esfuerzo real por reformar el sistema por completo a nivel nacional, lo que se genera simplemente es más caos. Y a los inversores no les gusta el caos”, concluye.




" Mucha gente piensa que soy una espina en la garganta. O tal vez no en la garganta, sino en el culo, que es aún peor, porque pica mucho más.”

" Somos honestos, no importa lo que digan o escriban... Y la empresa de mi esposa es honesta, la más transparente de todas las empresas del sector de la construcción”.


Yuri Luzhkov


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