Los nuevos expatriados encuentran atractivos en Moscú

Foto de ITAR_TASS

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Cada año, durante el mes de septiembre, llegan centenares de nuevos expatriados a la capital de Rusia. A las pocas semanas, casi todos coinciden en que bajo la superficie desapacible, desangelada y superpoblada de Moscú, hay mucho que explorar y apreciar. Muchos de los diversos diversos de la cultura rusa se convierten rápidamente en cuerdas de salvamento para los recién llegados. Algunos afirman que el famoso y espléndido sistema de metro es un antídoto excelente para el atasco generalizado de los coches que circulan por arriba: eso sí que es mirar literalmente bajo la superficie. Para otros, han sido la ópera, la arquitectura, el ballet o los libros lo que les ha abierto los ojos a la riqueza de su nuevo hogar.

Lucy Ward, periodista británica que llegó a Moscú a fines de agosto, considera que la ciudad se ha ganado sus simpatías principalmente por la actitud positiva de los rusos hacia los niños, lo que le resulta muy grato. Ward ya ha escrito sobre sus experiencias en la sección familiar del periódico “The Guardian”.

“Nuestra decisión de elegir colegios rusos para dos de nuestros hijos ha sido, sin duda, la más importante que hemos hecho al llegar” señaló Ward. Tanto en el colegio como en los parques del barrio, Ward advierte una “actitud hacia los niños específicamente rusa: una mezcla de protección que hasta puede resultar un poco asfixiante y un inmenso cariño.” Cree que sus compatriotas británicos podrían aprender del modo en que los rusos disfrutan con la infancia. Y cita como ejemplo el grandioso ritual que tiene lugar el primer día de septiembre para celebrar la llegada del nuevo año escolar “con ramos de flores, globos y canciones.” Mudarse a Moscú ha significado dejar una casa de tres plantas de estilo Tudor y vivir en un piso pequeño que da a una calle principal, pero de momento toda la familia disfruta de su nueva aventura.

La familia Helsen, oriunda de Holanda, ha llegado a Moscú procedente de Shanghai. “Lo que más me gusta es la historia tan nutrida de Rusia: se percibe a cada instante en sus múltiples y hermosas catedrales, palacios, plazas y jardines,” afirma Miriam Helsen. “Es emocionante poder visitar sus museos, teatros, funciones musicales ¡y las numerosas iglesias ortodoxas con sus iconos!”Aunque también hay muchos inconvenientes: la burocracia, el tráfico, la basura, la corrupción y el frío. Con todo, el consejo de Helsen es: “no hagan caso de todas las historias negativas que se oyen de Rusia. Por lo general, los que las cuentan no han vivido nunca aquí.”

Annabel Merrison es de Londres. Ha sido trabajo de su marido, en un banco de inversión global, lo que les ha traído a Moscú desde el pasado verano. Para Merrison, la primera impresión fue “tan fascinante como frustrante y caótica.” Lo que más le impactó fue el espantoso tráfico , los altos precios y los niveles de contaminación, pero le parece un reto fascinante y su consejo para los recién llegados es ”meterse de lleno en la ciudad, implicarse, conocer tanto rusos como expatriados y tener espíritu aventurero.”

Angus Saunders es director financiero de Avianova, la nueva compañía aérea rusa de bajo coste . Su mujer, Julia, que ha trabajado durante más de veinte años como profesora, declaró: “Le puedo asegurar que no es como esperaba pasar mi jubilación.” Pero añadió que la realidad ha desdibujado la severa imagen que se tiene en el exterior: “Pensé que todo iba a ser gris y deprimente, cuando en realidad es como vivir en cualquier ciudad europea”. Encontrar un supermercado en el que comprar algún que otro producto de casa fue un avance de lo más reconfortante: “En Azbuka Vkusa se puede comprar queso cheddar, salsa Worcester y Weetabix, aunque el capricho sale caro. ¡Hasta he dejado de comprar leche agria por equivocación. Ahora me resulta abrumador hacer la compra en Reino Unido… hay demasiada oferta.”

Para Sandrine Cottereau, de Francia, lo mejor de Moscú es la enorme oferta de espectáculos. “Podemos hacer todo lo que queramos. Me encantan los espectáculos: la ópera, el ballet, el circo.”

Eloisa Klecheski, de Filipinas, trabaja en la embajada de Estados Unidos y llegó a Moscú procedente de Ginebra. También disfruta de estar en una ciudad grande y animada, con una enorme oferta cultural y tiendas que permanecen abiertas cuando las necesitas. Klecheski es una gran admiradora de la arquitectura moscovita. “Lo primero que veo al descorrer las cortinas es el edificio Narkomfin, justo delante,” señaló. El emblemático edificio constructivista y deteriorado ejerció notoria influencia en el manifiesto modernista de Le Corbusier. También admira los rascacielos de la era de Stalin e incluso las flamantes torres de la “City” moscovita, el distrito financiero de la ciudad, donde se encuentran las dos torres más altas de Europa. Al igual que una sorprendente cifra de expatriados, Klecheski ha vuelto a Moscú tras una ausencia de siete años y señala que “esta zona no existía entonces. “Es increíble”-afirma.

La italiana Barbara Valfré también disfruta de una relación estrecha y duradera con Rusia. Su profunda admiración por la literatura rusa ha mantenido vivo su interés en la ciudad durante todos estos años y ha demostrado ser una buena manera de hacer amigos. “Me encanta la poesía, sobre todo la obra de Lérmontov y Pushkin. Y también Marina Tsvetáyeva, sus poemas sobre la añoranza de su patria expresan a la perfección lo que es la nostalgia de la tierra de uno. Los rusos me recuerdan a los “napolitanos pasionales”: son sentimentales, lloran, se apasionan con su tierra,” declaró Valfré.

Antonella Scott, de Milán, trabaja en un periódico financiero de Italia y también visita Moscú con frecuencia desde la década de los 90. Muchas cosas de la ciudad que han llegado a encantarle. “Supongo que vivir en Moscú es mucho más complicado que vivir en cualquier otra ciudad europea,” señala. Pero sus consejos para los recién llegados son: “tener paciencia, leer sobre la ciudad y amarla todo lo que se pueda.”

Pero añadió que la realidad ha superado con creces la severa imagen que se tiene en el exterior: “Pensé que todo iba a ser gris y deprimente,
así redactado lo q parece es q lo q se encontró fue todavía peor q lo imaginado!!!

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