La revista «Snob» para rusos globales

El financista Alexéi Karakhán, la actriz Aliza Khazanova y el empresario David Bauman, durante una fiesta privada para los miembros de Snob. Foto de Arseny Nesjodimov.

El financista Alexéi Karakhán, la actriz Aliza Khazanova y el empresario David Bauman, durante una fiesta privada para los miembros de Snob. Foto de Arseny Nesjodimov.

La publicación, combinada con una red social exclusiva y una página web buscan captar a los rusos del siglo XXI con un estilo chic, glamoroso e inteligente.

En el universo de los medios de comunicación rusos, Snob es una rara avis. Este proyecto costoso con un nombre tan sugerente apunta a un público poco definido. Según su director, Vladimir Yákovlev, se trata de los “rusos globales”, o los “rusos que se ven a sí mismos como ciudadanos del mundo”, precisa Masha Gessen, la asistente de dirección. Hablamos sobre todo de aquellas personas que están dispuestas a pagar 12 euros por un ejemplar y 330 euros anualmente para que se les invite a eventos exclusivos en clubes. Los diseñadores del proyecto aceptan este método de selección argumentando que es necesario estar dispuesto a pagar por un producto de calidad.

El proyecto multimedia Snob vio la luz en 2008 y se diseñó como un producto multifacético e increíblemente moderno. Vital para el proyecto es la página web www.snob.ru. Se trata de una plataforma de información y debate estructurada como un blog extenso manejado por los ‘moderadores’, que sustituyen a los anticuados editores, y seguidos por ‘colaboradores’, en lugar de lectores pasivos. Luego contamos con la revista Snob, que se parece a buen libro: más de 200 páginas escritas con estilo y algunas firmas prestigiosas, todo ello adornado con una elegante publicidad. Por último, una red social, un club exclusivo y cerrado: fiestas privadas, estrenos y ‘charlas snob’ (con celebridades) reservados para miembros. Snob ocupará muy pronto un lugar en una zona de moda de Moscú.

Aunque la revista no se considera parte del proyecto, cristaliza la esencia del mismo. Escritores avispados publican en un papel de lujo artículos de ensayo sobre temas de actualidad (“¿Qué hacía que Hitler fuera peor que Stalin?”, “¿Es eterna la memoria?”); entrevistas en exclusiva con personalidades extranjeras (John Malkovich, Frédéric Mitterrand) y escritores conocidos (Andrei Gelásimov o Zakhar Prilepin), trabajos originales no publicados; columnistas de París, Nueva York o Londres. Cada mes, invitaremos a unirse al club a cuatro nuevas personalidades, “los representantes más brillantes entre los lectores” (el ex presidente de la URSS, Mikhail Gorbachov, o el director de cine Pavel Lungín), que se prestarán a una sesión de fotos y una serie de preguntas. Snob podría definirse como una mezcla entre Vanity Fair y el New Yorker.

Aunque no exhibe una posición ideológica, la sensibilidad democrática y liberal de Snob contrasta considerablemente con los medios de comunicación rusos más importantes.

La página web y la revista se caracterizan por una mayor libertad de tono, sin que por ello se llegue a echar a perder su reputación. No leerá ninguno de los análisis siguiendo los dictados de Putin, ni ninguna investigación sobre el origen de la fortuna de los oligarcas (el proyecto está financiado por el multimillonario Mikhail Prókhorov).

Aun así, Snob dedica mucho espacio a las manifestaciones de la oposición. Según indica Gessen: “No organizaremos una protesta, pero no descartamos que si hay un debate en nuestra página web, surja una acción civil”.

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