La ola de calor daña la economía

La ola de calor arrasa las cosechas en Rusia y provoca un vertiginoso aumento del precio de los cereales en todo el mundo.

El Kremlin ha extendido la prohibición de exportar cereales, como mínimo hasta septiembre de 2011, ante la caída de las cosechas provocada por la ola de incendios y la grave sequía del pasado verano. Los pronósticos para este año son de 60 millones de toneladas de grano, frente a los 97 millones cosechados en 2009, de los que un cuarto se exportaron.

Desde que el primer ministro Putin anunció por primera vez la prohibición de exportar cereales, en agosto, el precio internacional del grano ha aumentado en un 25%. El del trigo ha subido un 50% desde mediados de junio. Es posible, incluso, que Rusia se vea obligada a importar grano este año, lo que todavía aumentaría más los precios en los mercados internacionales, aunque el ministerio de Agricultura ha negado esta posibilidad.

La FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) convocó una reunión en Roma el pasado 24 de septiembre para intentar controlar los precios de los alimentos básicos.

La posibilidad de una crisis alimentaria como la vivida en el verano de 2008 se agrava porque los incendios han retrasado la siembra de los cultivos de invierno en Rusia (cuya producción es 1,5 veces superior a la de verano), lo que puede dismimuir todavía más la producción y disparar los precios. El impacto económico de la sequía será considerable, aunque podrá evaluarse mejor a finales de este año.



El Estado deberá asumir ingentes gastos para reparar los daños provocados por los incendios. El ministerio de Emergencias calcula que el coste total de las reparaciones de las casas y las infraestructuras, así como de las indemnizaciones, será de 12.000 millones de rublos (unos 300 millones de euros). Los analistas predicen un recorte del PIB de entre un 0,5 y un 1% este año, lo que equivaldría a unas pérdidas de unos 11.500 millones de euros. El gobierno, que había situado el crecimiento esperado del PIB en un 4,7% a principios del verano, lo ha corregido en boca de su vicepresidente económico y lo ha situado en un 4%.

Los agricultores, que todavía no se han recuperado del todo de la fuerte caída de la demanda originada por la crisis económica, se enfrentan ahora a un mayor endeudamiento.

Los expertos auguran una reestructuración de los créditos agrícolas, el 15% del total del sector bancario. El banco estatal Sberbank y el Rosselkhozbank, especializado en agricultura, soportarán las mayores cargas. El gobierno ha anunciado que ofrecerá 10.500 millones de rublos (más de 260 millones de euros) para subsidiar los tipos de interés a los agricultores entre 2010 y 2011. El sector ganadero será otra víctima del vertiginoso aumento del precio de los piensos. Es probable que el precio de la carne, los huevos y la leche también aumente considerablemente.

Los productores y minoristas alimentarios parecen encontrarse entre la espada y la pared, atrapados entre los altos precios de los proveedores y el intento desesperado del gobierno de frenar la inflación. De hecho, ya hay más de una demanda judicial contra panaderías y molinos por especular con los precios. La cadena de supermercados Séptimo Continente y el productor lácteo Wimm-Bill-Dann mantienen una disputa por la política de precios.

La inédita ola de calor de este verano ha hecho estragos en la frágil recuperación económica que acababa de comenzar.

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