Un grado más

Foto de Victor Vasenin, RG

Foto de Victor Vasenin, RG

El clima se ha vuelto loco: está asfixiando Rusia con calores anómalos, congelando América del Sur con fríos nunca vistos y desatando inundaciones catastróficas en Asia. Parece evidente que el culpable de estas adversidades es el cambio climático. ¿Qué opina sobre ello Yuri Izrael, director del Instituto del Clima Global y de la Ecología, miembro de la Academia de las Ciencias de Rusia, y una de las máximas autoridades en este campo?

Récords de temperatura

Quiero empezar subrayando que los períodos de calor anómalo son característicos, única y exclusivamente, del tiempo, nunca dicen nada sobre el clima. El tiempo puede cambiar casi todos los días, pero el clima sigue estable durante períodos muy largos. Respecto a los récords de temperaturas, realmente no son tan insólitos como parecen. Y es que los récords se establecen para un día concreto del año, mientras que cada año tiene 365 días. Eso quiere decir que, prácticamente, cualquier año tiene sus récords de temperatura. De esta forma, difícilmente podemos afirmar que el calor anómalo de este año sea indicio de un cambio climático global. Son cosas completamente diferentes.

Hoy en día existen alrededor de diez modelos del desarrollo climático. Según el más optimista, la temperatura subirá 1,5 ºС en cien años, y según el más pesimista, 4,5 ºС, y es en este último caso en el que empezaría a derretirse el hielo de la Antártida, sobre todo en su parte occidental, y el de Groenlandia. Si no se toman medidas, las consecuencias podrían ser catastróficas para muchas zonas costeras del planeta.

Pero, al contrario de lo que afirman los autores de las “historias de terror sobre el clima”, el proceso de deshielo no implicaría decenas de años, sino miles. Supongo que en todo ese período la humanidad tendrá tiempo suficiente para encontrar un remedio para luchar contra el cambio climático. Es importante darse cuenta de que estamos hablando de modelos hipotéticos cuya probabilidad puede resultar mínima. No se puede centrar toda la atención en este tipo de modelos y afirmar que este es el catastrófico futuro que le espera a la humanidad.

El Protocolo de Kioto

Entre los especialistas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) nunca hubo unanimidad, respecto al Protocolo de Kioto, en lo que se refiere a la influencia del factor humano en el cambio climático. Por ejemplo, a mí siempre me han considerado uno de los opositores más fervientes y siempre he estado en contra de este documento porque no tiene fundamento científico. En el Convenio Marco de la ONU sobre el cambio climático, está escrito que hay que reducir la cantidad de gases de efecto invernadero hasta un nivel en el que la influencia humana no suponga una amenaza para el sistema climático. Pero, ¿dónde está este límite? Nadie lo sabe, por lo que se puede establecer de forma arbitraria.

Por tanto, los dirigentes de varios países se pusieron de acuerdo en Copenhague: vamos a tomar como punto de referencia el nivel de la temperatura en el año 1900, época preindustrial, y haremos todo lo posible para no superarlo en más de 2 ºС. O sea, se admite, aunque sea indirectamente, que es la influencia humana la que está causando el cambio climático. Pero en la historia de la Tierra ha habido períodos en los que la temperatura superaba la actual en 10-12 ºС, y la concentración de gases de efecto invernadero era 10 ó 15 veces mayor, a pesar de que el hombre todavía no existía.

La temperatura en el planeta podía estar subiendo o bajando durante siglos enteros. De momento, desconocemos las causas de estos cambios cíclicos. Hablemos, por ejemplo, de los últimos 100 años. De 1900 a 1910, la temperatura media en el planeta estaba bajando, mientras que después, hacia los años 40, subió casi un grado, a pesar de que la industria no funcionó a pleno rendimiento debido a las guerras y, por lo tanto, se emitiesen menos gases de efecto invernadero. ¿Cómo se podría explicar este aumento? Los partidarios de la doctrina del cambio climático no son capaces de dar una respuesta. Más tarde la temperatura empezó a bajar, mientras que la industria, por el contrario, se encontraba en pleno renacimiento y las fábricas habían empezado a funcionar. Esta disminución de la temperatura se prolongó hasta 1975 y, a partir de ese momento comenzó un crecimiento brusco que dura hasta nuestros días.

En este contexto de incertidumbre respecto a las causas del cambio en el clima, surge el Protocolo de Kioto, que cuesta billones de dólares. Este dinero se necesita para frenar el aumento de la emisión de gases de efecto invernadero. En cambio, no hay seguridad de que esta meta se pueda conseguir, aún gastando estas sumas astronómicas.

En la Academia de las Ciencias hay un grupo de investigación, adjunto al presidente de la Academia, que se dedica al problema del clima. En sus reuniones, los investigadores más importantes del país declararon que el Protocolo de Kioto no tenía base científica. Es decir, que no se trata de una opinión personal mía, sino de la opinión puntera de la comunidad científica rusa. Esta idea la sostiene también el presidente de la Academia de las Ciencias de Rusia, Yuri Ósipov. Ya en 2004, envió una carta a los dirigentes del país en la que declaraba que los investigadores rusos estaban en contra del Protocolo de Kioto. ¿Por qué ha sido ratificado a pesar de todo? Creo que ha sido debido a cuestiones políticas.

Descenso de las temperaturas

Muchos investigadores afirman que en vez de subir, las temperaturas en el planeta irán descendiendo, que se entrará en un nuevo ciclo frío. Esta hipótesis está basada en datos geológicos referentes a muchos milenios. No existen pruebas directas del enfriamiento que podemos esperar en el futuro, pero sí que hay indicios indirectos. Por ejemplo, hace 10.000 años finalizó uno de los ciclos de glaciación de la Tierra y empezó la fase de calentamiento. Las temperaturas medias máximas se alcanzaron hace 5.500 años, desde entonces únicamente han descendido. Claro que ha habido cambios bruscos de temperatura, pero en general existía una clara tendencia hacia el descenso. Basándose en este hecho, algunos investigadores creen que en el futuro va a tener lugar un enfriamiento, mientras que lo que estamos presenciando ahora mismo no es más que un salto brusco de la temperatura.

Los datos relacionados con el contenido de gases de efecto invernadero son muy curiosos. Es sabido que cuando su concentración en el aire alcance alrededor de 180-200 moléculas por millón de moléculas de aire, en la Tierra empezará un nuevo período glacial. En 1900, el valor fue de 280 moléculas, mientras que hoy estamos hablando de 380. Para comparar, cuando la temperatura en el planeta superaba la actual en 10-12 ºС, esta cifra alcanzaba las 4.000-6.000 moléculas. Es decir, ahora estamos más cerca del enfriamiento, pero nos estamos alejando paulatinamente de este límite. Es cierto que hay que tener en cuenta que los ciclos duran milenios y que, si los geólogos tienen razón, la Tierra se cubrirá de hielo en un futuro muy lejano, mientras que ahora mismo se está dando un crecimiento brusco de las temperaturas.

En general, puedo decir que ahora la ciencia no tiene muy claro cómo y por qué cambia el clima: hay mucha incertidumbre al respecto, por lo que no podemos sacar ninguna conclusión unívoca. La probabilidad de caer en un error sería demasiado alta.

Historia del clima

¿Hasta qué punto este calor es anómalo en Rusia?

En su libro Crónica milenaria de los fenómenos naturales más insólitos, Ye. Borisénkov y V. Pasétski, basándose en crónicas rusas y extranjeras, así como en los datos de los estudios sobre el hielo de Groenlandia y en el ancho de los anillos de los troncos de los árboles, describieron las variaciones climáticas que tuvieron lugar a lo largo de varios milenios. Por ejemplo, según estos meteorólogos, entre los años 1150 y 1300, en Europa se registró un período aún más caluroso. Incluso en Groenlandia, la temperatura de julio y agosto alcanzó los 9 grados. En esta zona crecían árboles altos, hierba y había muchos peces y mamíferos.

Para Rusia, este período resultó favorable, pero luego se produjo un gran “desajuste” del clima. Si entre el año 900 y el 1300 aquí se daban una o dos sequías por siglo, en los siglos XIV y XV se registraron hasta 11-12 sequías y de 8 a 13 inundaciones.

En el siglo XIV, los cronistas registraron 12 “grandes calores”, 8 de los cuales habían afectado a toda Rusia. Se quemaron muchas ciudades, surgieron epidemias y epizootias, y muchos llegaron a creer que el fin del mundo estaba cerca. También en 1364 hubo calores anómalos en Rusia, y en 1368, “las tinieblas no se disiparon en 3 meses”. Hacía tanto calor que “los peces se morían en los ríos”.

Pasaron tres años, y de nuevo vinieron el calor anómalo y los incendios, cuando era imposible distinguir a una persona ni siquiera “a dos metros de distancia”. En todo el verano “no cayó ni una sola gota de lluvia”.

A finales de 1500, el calor dio paso al frío. La temperatura media anual bajó 1,5 - 2 grados. Esta época fue llamada “el pequeño Período Glacial”. Empezó en las llanuras rusas aproximadamente en 1560, y los fríos más intensos se dieron entre 1645 y 1675. A partir del año 1900, las temperaturas volvieron a subir y éste es el cambio que estamos viviendo ahora mismo.

Qué podemos esperar

Previsiones para el clima en la Rusia del siglo XXI

El Observatorio Principal Geofísico Voiéykov, del Servicio Ruso de Hidrometeorología, cuyo director, Vladímir Katsov, fue entrevistado varias veces por Rossíiskaya Gazeta, preparó un informe sobre el cambio climático en Rusia durante el siglo XXI. Veamos, ¿qué futuro nos espera?

Si pretendiésemos definir el clima del futuro con una sola palabra, Vladímir Katsov utilizaría la palabra “nervioso”. ¿En qué se traduciría este “nerviosismo”? En el aumento de la probabilidad de sufrir anomalías térmicas y fenómenos extremos: habrá más huracanes, inundaciones, avalanchas de nieve, riadas y sequías.

Rusia es enorme, por lo tanto, los cambios en el clima afectarían de diferentes formas. En algunos lugares las consecuencias serán favorables, y en algunos, perjudiciales. Por ejemplo, vamos a fijarnos en uno de los factores más importantes: el agua. En grandes territorios del norte y noroeste: la región del Volga (Povólzhye), Nechernozémye, los Urales y la mayor parte de Siberia, el agua será más abundante, mientras que las regiones de Bélgorod, Kursk, Stávropol y Krasnodar o la República de Calmucos se verán afectadas por su escasez. En general, los problemas relativos al agua serán los más graves en la mayoría de las regiones del país.

En la agricultura todo dependerá de la cantidad de lluvias y de los períodos de sequía. Pero, en general, se estima que en la región de Chernozémiye las cosechas de cereales disminuirán entre un 10% y un 13 %, y en el sur de Siberia, un 25%, mientras que en Nechernozémye, por el contrario, aumentarán entre un 10% y un 20 %. En caso de que las temperaturas sigan subiendo, los límites de las zonas de cultivo de plantas termófilas se desplazarían hacia el norte, lo cual significa que aumentarían las superficies de plantación de la remolacha, la soja, el girasol, la alfalfa, etc. En algunas regiones del sur, incluso, se podría practicar la agricultura subtropical. Al mismo tiempo, habrá que luchar más intensamente contra los insectos nocivos, entre ellos, las langostas.

Una de las ventajas “climáticas” más importantes para Rusia consiste en el desplazamiento del límite de las zonas aptas para la vida humana hacia el norte. Por ejemplo, el límite sur de la zona de malestar humano extremo, cercana a la frontera del Extremo Norte, se verá desplazado unos 60 kilómetros en las regiones de Komi y Arjánguelsk, 150 kilómetros, en Janty-Mansiysk y Evencos, y 250 kilómetros en la República de Sajá, las regiones de Irkutsk y Jabárovsk. Pero en el centro y sur del país hará más calor. Está claro que las temperaturas anómalas se van a dar con más frecuencia, lo cual generará condiciones poco favorables para la salud humana. Además, las altas temperaturas favorecen unas condiciones óptimas para la propagación de enfermedades infecciosas y parasitarias.

La zona del permafrost, que ocupa alrededor del 60% de Rusia, hacia mediados de siglo se desplazaría hacia el norte unos 200 kilómetros, en el caso de Siberia Occidental. Ello influirá negativamente en los numerosos gasoductos y oleoductos que transportan materias primas desde Siberia a Europa. Según algunos especialistas, en el caso de que la temperatura media anual aumentase 2 ºС, la capacidad transportadora bajaría un 30 %.

Más de una cuarta parte de las viviendas construidas en los años 1950-1970 en las ciudades de Yakutsk, Vorkutá y Tiksi presentarían riesgo de derrumbe. En Norilsk, en los últimos 20 años el deshielo en el suelo ha alcanzado un metro más de profundidad, lo que ya ha causado deterioro en los cimientos. ¿Qué pasará, pues, si el cambio climático se desplegase aquí en toda su magnitud?

Las precipitaciones en todo el territorio del país serían más abundantes: de media, hacia 2050 aumentarían un 10% respecto al año 2000. El aumento más significativo se dará en invierno, sobre todo en las regiones oriental y septentrional. Sin embargo, en la mayor parte del territorio europeo del país, es decir, en el sur y el suroeste, las precipitaciones serán más escasas.

Si las temperaturas siguen subiendo, los límites de las zonas climáticas vegetales se desplazarán hacia el norte. En la parte europea de Rusia, la zona de los bosques se ensanchará hacia el norte, mientras que la superficie forestal en Siberia podría reducirse, aumentando, simultáneamente, su diversidad. Hacia finales del siglo ХХI, la sequedad del clima se verá más acentuada en las zonas boscosas, en las semidesérticas y en las estepas. Las estepas de las regiones de Krasnodar y Rostov serán más secas.

Los autores del informe subrayan que es necesario empezar a prepararse cuanto antes para los futuros cambios que nos depara el clima.

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