Verano en Siberia

Fotos de Phoebe Taplin

Fotos de Phoebe Taplin

Maxim Gorki llamó a Siberia "tierra de hielos y cadenas". Un lugar célebre por su frío extremo y por sus campos de prisioneros no parece una opción clara para las vacaciones de verano, pero lo cierto es que las ciudades pioneras establecidas a lo largo de la línea ferroviaria transiberiana y sus ramales florecen al sol esquivo. Viajar por la región puede ser difícil, pero tiene sus compensaciones.

Suele decirse que el hermoso lago Baikal es el "alma" de Siberia, pero también las ciudades tienen mucho carácter y mucha historia. Desde la antigua capital de Tobolsk, con su kremlin amurallado, hasta la nueva y vibrante capital, Novosibirsk, hay mucho por descubrir en las ciudades de Siberia. Escritores y artistas, zares y científicos han paseado por sus calles descuidadas.

Tobolsk no se encuentra en la principal ruta transiberiana; para llegar hay que coger un tren nocturno que sale de Ekaterinburgo. La capital histórica de Siberia fue fundada en el siglo XVI por el explorador Yermak y sus cosacos. La elegante fortaleza de Tobolsk, en lo alto de una colina, con sus iglesias de bóvedas doradas y azules y sus galerías mercantiles con torretas, data de principios de siglo XVIII. El kremlin y sus alrededores se han restaurado magníficamente y en la actualidad hay dos interesantes museos. El primero se encuentra en el "palacio del gobernador", del siglo XVIII, y es un museo dedicado a la historia de la ciudad. Se puede ver la traicionera campana que Boris Godunov azotó y silenció por doblar en una rebelión en su contra. La penitenciaría donde Dostoevski fue exiliado está justo al lado.

El museo de arte tiene un interés más cultural y etnográfico, con tallas locales de hueso y astas. Bajando por el barranco adoquinado y las escaleras que salen de los muros del kremlin se llega al destartalado casco antiguo de la ciudad, con sus casas de madera e iglesias barrocas deterioradas. Entre las mansiones de piedra cabe destacar la residencia familiar de Dmitri Mendeléev, inventor de la tabla periódica, y la casa en la que vivió brevemente la última familia imperial rusa antes de su asesinato en Ekaterinburgo. El pequeño museo-estudio del zar Nicolás II se encuentra en la planta de arriba.



Por una senda que pasa por prados de vacas y álamos se llega al río Irtysh, de cauce ancho. Los cruceros de turismo son poco frecuentes y caros, pero por seis rublos se puede tomar el viejo y oxidado ferry de la década de 1950. No hay nada que ver en la otra orilla, pero es un lugar idóneo para apreciar las bonitas vistas de las ciudadelas de lo alto del acantilado.

Vale la pena salir de la ciudad para visitar Abalak. Su monasterio, que se alza imponente sobre el río, reluce con sus paredes recientemente encaladas.

A principios del siglo XIX, Omsk pasó a ser la capital de Siberia. Omsk es la ciudad natal del pintor Mijaíl Vrubel y su excelente museo de arte cuenta con un tríptico floral impresionista muy característico y una estatua en la parte exterior. Otro de los monumentos de la ciudad es la estatua de plata del obrero saliendo de la alcantarilla. El museo histórico tiene un esqueleto de mamut, tallas de piedra chamánicas y maquetas de yurtas (viviendas nómadas de las estepas) e isbas (típicas viviendas campesinas rusas).

Esta moderna ciudad industrial todavía conserva algunas mansiones antiguas, entre las que destaca la casa del almirante Kolchak, explorador del Ártico que después fue ministro, junto a la playa de la ciudad. El monumento conmemorativo al Ejército Blanco, que se encuentra en el centro de la ciudad, es un recordatorio de que este fue un punto importante de resistencia antibolchevique. Una ventaja de la ciudad es la existencia de buenos cafés y bares, pero tal vez la mejor forma de verla sea desde la popa de un barco rumbo al puente ferroviario transiberiano, navegando por el río Irtysh y apreciando sus islas arboladas. Las travesías cuestan 250 rublos y son de una hora aproximadamente.

La ciudad universitaria de Tomsk está a quince horas de tren, en servicio nocturno. Esta "Oxford siberiana" es interesante por su ambiente estudiantil, en ella abundan los bares baratos y los cafés con Internet. Es un lugar hermoso para pasar un par de días, con mansiones de madera tallada muy ornamentada y el río Tom, de ancho cauce. El tranvía, que cuesta siete rublos, es una buena manera de explorar la ciudad. La línea 2 sale de la estación de tren y recorre la pintoresca calle Sovétskaia hasta el pie de la Colina de la Resurrección, en cuyo Museo Histórico hay una torre de vigilancia de incendios reconstruida en madera que ofrece vistas fabulosas. La antigua cárcel del NKVD alberga el Museo de la Represión. En los jardines, frente a la animada Plaza de la Trinidad, con fuentes y paseos a caballo, hay varios monumentos a las víctimas de la opresión política.

Novosibirsk tiene todo lo que cabe esperar de la tercera ciudad más grande de Rusia, incluyendo interesantes museos, cafés en abundancia y un teatro de ópera más grande que el Bolshoi. Hay un agradable centro cultural dedicado al artista y gurú espiritual Nikolai Rérij, cuyos numerosos cuadros de montañas nevadas se aprecian en la inmensa galería de arte de la década de 1920, en la esquina con Krasny Prospekt.

En poco más de un siglo, esta enorme ciudad ha pasado de ser un poblado de trabajadores ferroviarios a una animada metrópolis. Los nuevos proyectos urbanísticos están reemplazando velozmente los edificios más viejos, pero todavía se ven varias mansiones de madera ornamentada de principios del siglo XX, o casas de ladrillo escondidas en las tranquilas calles de la zona oeste. Dos de estas elegantes mansiones de aleros tallados, situadas en la calle Gorki, albergan el museo de objetos de interés de la era soviética (que reabrirá sus puertas en septiembre) y el museo de corteza de abedul. La iglesia de bóveda dorada que se encuentra en Krasny Prospekt marcó el punto medio geográfico de Rusia en 1915. Un poco más abajo se encuentra la catedral neobizantina Alexander Nevski, construida en el año 1898.

Desde Novosibirsk, se puede acceder a la escarpada región de Altai para vivir nuevas aventuras. La infraestructura hotelera de la ciudad ofrece un idóneo contraste con una semana de parajes remotos.

Información turística

Los trenes nocturnos que unen estas ciudades, suelen costar entre 1.500 y 4.000 rublos por cama en un compartimento de cuatro camas. Desde la ventana se aprecian los paisajes formidables de los bosques y los ríos siberianos.

Tobolsk

El nuevo hotel Georgievskaya, en la calle Lénskaia 35, (email: hotel-georgievskaya@yandex.ru) está situado en una zona muy céntrica y tiene un restaurante. En las partes más antiguas de la ciudad, la oferta de cafés es limitada. La carpa de verano cercana a la Catedral Sofía, con jarrones de flores silvestres en las mesas, ofrece aperitivos variados.

Omsk

El céntrico hotel Ibis Sibir (www.ibishotel.com/gb/hotel-6725-ibis-sibir-omsk/index.shtml) tiene un aspecto acogedor y dispone de habitaciones desde 2.500 rublos como promoción del verano. Si su presupuesto es bastante más ajustado, puede alojarse por 750 rublos en el Stroiservice de la calle Gospitálnaia, pero su aspecto sombrío no ayuda a mejorar la desalentadora impresión que ofrecen los grises suburbios de Omsk.

El Kaffee Berlín de la calle Lénina tiene un ambiente animado y la panadería de al lado hace panecillos de ajo por nueve rublos. El Kolchak Irish Pub es otra interesante opción para pasar un buen rato.
http://www.kolchakclub.ru

Tomsk

La universidad ofrece su propio alojamiento en la calle Lénina 49 (3822/528386), lo que resulta una buena opción para visitar Tomsk. Las habitaciones dobles con dos camas cuestan 2.500 rublos. El Bar-Parrilla del Pueblo, en Prospekt Lénina 54, ofrece unas pizzas excelentes. La ciudad cuenta con numerosos cafés muy agradables.

Novosibirsk

El hotel económico Centralnaya (www.hotel-1.ru/en) ofrece camas por 500 rublos y está bien situado, cerca del museo regional de Ploschad Lenina. La oferta de restaurantes es amplia. La cafetería Kafela, en una de las esquinas de la plaza Pervomaisky, sirve waffles recién hechos con fruta, y la pizzería que hay en el piso de arriba tiene una agradable terraza y ofrece almuerzos de negocios con tarifas de promoción.