Rusia lucha contra la corrupción policial

Tras ochenta años, Rusia reemplaza la "milicia" por una policía profesional, en un intento por liquidar la corrupción y la arbitrariedad de la actual fuerza de seguridad.

El presidente Dmitrii Medviédiev anunció un proyecto de ley por el cual se dispondrá cambiar el nombre de “milicia” por el de “policía”, en el marco de una profunda reforma de las estructuras de seguridad que controla el poderoso Ministerio de Asuntos Internos de Rusia.

El nombre de “milicia” surgió inmediatamente después de la revolución de octubre de 1917, cuando el gobierno bolchevique reemplazó la anterior policía zarista, incriminada en una abierta política represora, por la “milicia de obreros y campesinos”, encargada de velar por el orden público.

A lo largo del régimen soviético, la milicia se convirtió en un auténtico poder policial, con amplias facultades, a cargo del Ministerio de Asuntos Internos. La propia estructura de funcionamiento permitió un importante desarrollo de la corrupción y la arbitrariedad.

En los últimos años, sonados escándalos puestos en evidencia dentro de la milicia impulsaron, además de reemplazos en toda la cadena de mando, diversos planes para su transformación. Entre ellos, se instaló la propuesta de suplantarla por una policía profesional, en el marco de un total respeto por las leyes y la Constitución rusas.

En el Ministerio mismo estas propuestas de cambio tuvieron diferentes lecturas e inclusive su titular, el general Rashid Nurgaliev, advirtió que muchas de ellas eran “anticipadas”.

La actual “milicia” técnicamente está dividida en dos grandes ramas: la destinada a combatir el crimen organizado y la que tiene a su cargo mantener el orden público. Sin embargo, esta fuerza de casi 25.000 efectivos no alcanza a cumplir con sus objetivos. En cambio, hay destacamentos suyos que son motivo de fuertes críticas por parte de las entidades de derechos humanos. Tal es el caso del “OMON”, un cuerpo de elite destinado tanto a enfrentar delitos especiales como a reprimir manifestaciones no permitidas.

Además, el Ministerio del Interior controla las llamadas fuerzas interiores, un verdadero ejército equiparable a fuerzas armadas de países medianos, que tienen a su cargo enfrentar conflictos regionales como por ejemplo en el Cáucaso.
Ahora, el presidente Medviédiev, un jurista de profesión, ha resuelto iniciar un profundo proceso de cambio que, si prospera, permitirá crear una policía federal a cargo del combate contra el crimen organizado y los grandes episodios delictivos, y mantener una milicia municipal, bajo la égida de los poderes regionales, que atienda el cuidado del orden público.

Como medida inicial para combatir la corrupción instalada en la milicia, los futuros policías deberán superar una prueba de capacidad profesional y presentar declaraciones juradas sobre sus ingresos y el patrimonio familiar.

En anteriores normativas se dispuso hasta 2012 la reducción en un 20% del personal del Ministerio de Asuntos Internos, la rotación de su plantel directivo y privarlo del cumplimiento de funciones que no le sean propias.

El proyecto de ley “Sobre la Policía”, ya ha sido presentado a la consideración de la sociedad en internet. Cualquier ciudadano ruso puede intervenir en su análisis, corrección o complemento. Se supone que en la próxima sesión de la Duma (Cámara de Diputados), a partir de septiembre próximo, el proyecto será tratado.

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