La casa inspiradora del pintor Vasili Poliónov

”Los paisajes de la ribera del Oká son hermosos. Ojalá pudiéramos vivir ahí”, escribió el pintor ruso Vasili Poliónov en 1887. En la primavera de 1890, compró una finca en el pueblo de Biojovo con vistas al río. Al conocer la zona con mayor detenimiento, le cautivaron las vistas que se divisaban desde una colina cercana, y en 1892 construyó allí otra casa que acabó convirtiendo en museo mientras aún vivía en ella. Decorada con obras de pintores contemporáneos, como Iliá Repin e Isaac Levitán, discípulo de Poliónov, la casa captó el interés de numerosos turistas de los aledaños.

Fotos de Phoebe Taplin



“Mi sueño se hizo realidad cuando construimos una casa a orillas del río Oká adecuada para exponer colecciones y me complace enormemente la visita de todo el que viene a verlas con interés”, escribió Poliónov respecto a su casa.

La mansión blanca de tres plantas en la que vivió la familia es de madera y está inspirada en la casa de los padres de Poliónov, cerca de San Petersburgo. Sobre la puerta de entrada se aprecia el retrato ovalado de Poliónov, obra del pintor Repin. La sala de los retratos, con cuadros y fotografías del clan familiar, también alberga colecciones de Grecia y Egipto que reunió el padre del pintor, Dmitri. En la habitación contigua se encuentra la biblioteca, que con su chimenea pintada, madera tallada, vidrieras de colores y una nutrida galería de obras de arte, encarna el espíritu de esta casa excepcional. Sus creativos arreglos florales y sus grandes ventanales con vistas a los paisajes de alrededor añaden encanto a la mansión. En el estudio de Poliónov se exhibe la obra del pintor, incluidos los diversos paisajes del río Oká, que se pueden apreciar desde las ventanas. En la planta de arriba, un inmenso boceto de su famoso cuadro Cristo y la pecadora domina el luminoso vestíbulo, donde también hay una pared que exhibe numerosos estudios delicados.

Vasili Poliónov (1844-1927) fue uno de los grandes paisajistas rusos del siglo XIX seguidores del movimiento Peredvízhniki (“viajeros itinerantes”). La galería Tretiakov de Moscú exhibe otras obras suyas, entre ellas el famoso cuadro Patio de Moscú, en el que se aprecia un prado idílico tras una iglesia encalada que todavía existe en la calle Arbat.

En la parte posterior de la casa, los jardines descienden hacia el río. En 1904, Poliónov decidió construir un estudio con el tejado naranja junto a la casa.

“Este verano quise construir un estudio pero acabó siendo una abadía, no sé bien por qué. De todos modos, estoy fascinado con el resultado: la ventana es grande, la luz maravillosa”, le escribió a su amigo Iván Tsvetáev, fundador del Museo de Bellas Artes Pushkin.

En su interior hay un despliegue de pinceles del artista, composiciones, óleos y hornillos que evocan la cocina de un boticario. En la habitación lateral hay una exposición de materiales del teatro de la finca, entre los que cabe destacar una serie extraordinaria de títeres espeluznantes. Poliónov inició en 1910 una tradición de larga trayectoria consistente en invitar a los lugareños a presenciar una obra de teatro dirigida por él y representada por sus hijos.

En el antiguo granero hay exposiciones temporales de las reservas del museo. La exposición actual es de cuadros e ilustraciones fantásticas de la hermana de Poliónov, Elena Poliónova, una artista de gran talento. De la puerta del estudio sale un sendero que pasa por delante del cobertizo para botes y conduce a una playa de arena del río. La vista en ambas direcciones es espectacular y se puede nadar con tranquilidad. Un poco más arriba de la playa hay otro sendero que recorre la orilla del río hasta la Iglesia de la Trinidad de Biojovo , donde unas empinadas escaleras conducen al antiguo cementerio en lo alto del acantilado. Poliónov y su familia están enterrados bajo unas sencillas cruces de madera en una loma floreada cerca de una pequeña capilla. Desde esta loma se divisan las mejores vistas del río sinuoso.

Poliónov diseñó la pintoresca iglesia y sus parientes y amigos contribuyeron a la decoración. Él la llamaba “nuestra iglesia, que celebra el arte de la pintura, la música y la poesía… un templo de arte”. Cerca de la iglesia hay casitas de campo con jardines de flores.

La finca de Poliónovo permite al visitante pasear por el sueño de un artista extraordinario. Tal como escribiera el propio Poliónov al finalizar la construcción de su estudio:

“He soñado con esto toda mi vida y ahora me cuesta creer que el sueño se ha hecho realidad.”

Cómo llegar

Poliónovo se encuentra a 100 kilómetros al sur de Moscú. El servicio ferroviario es relativamente escaso; una buena opción puede ser el tren que sale a las 8.34 los fines de semana. El viaje desde la estación de Kursk a Tarússkaia (212 rublos por trayecto) dura poco más de dos horas. Desde ahí conviene tomarse un taxi a la finca-museo (su nombre se pronuncia paliénava) que tarda diez minutos y cuesta alrededor de 250 rublos. En la estación de Tarússkaia hay una estatua del artista y un pequeño museo. Los trenes de regreso a Moscú salen a las cuatro y a las seis de la tarde. Se puede salir más tarde si uno está dispuesto a hacer transbordo en Sérpujov.

Refrigerios

Hay un café muy acogedor en el centro de información turística que ofrece café y pasteles caseros. Es una grata rareza en este tipo de fincas-museo y, con un poco de suerte, un ejemplo para otros museos. Si tiene que esperar en la estación, hay un bar en la planta de arriba del centro comercial cercano en el que se puede tomar medio litro de cerveza por 60 rublos.