A Nacho Duato le atrae el escenario

El mundo de la danza está esperando una de las noticias más sensacionales del momento: por primera vez en más de 100 años, desde la dimisión de Marius Petitpas, un coreógrafo extranjero dirigirá una compañía rusa. Según fuentes de Kommersant, el hasta ahora director artístico de la Compañía Nacional de Danza española, Nacho Duato, cuyo contrato con la compañía finalizó el pasado 31 de julio, será el director artístico del ballet del teatro Mijáilovski de San Petersburgo a partir del 1 de enero de 2011. TATYANA KUZNETSOVA cuenta los detalles.

A partir de agosto, el director artístico de la Compañía Nacional de Danza, Nacho Duato, será un artista libre. La incógnita principal era dónde iba a trabajar este prolífico director de escena de 53 años, considerado uno de los cinco coreógrafos más importantes del mundo. El propio Duato, hablando de sus planes más inmediatos, menciona con agrado las invitaciones que ha recibido para poner en escena ballets aislados en distintos teatros, entre los cuales figura también el Bolshoi. Pero los más observadores han percibido el interés del coreógrafo por el teatro Mijáilovski de San Petersburgo, que visitó en junio del presente año respondiendo a una invitación del director general, Vladímir Kejman. Además de presenciar el ballet Laurencia y participar en los festejos con motivo de su estreno, el invitado estuvo presente en algunas de las clases de ballet y visitó el edificio que alberga el teatro. Entre las personas más próximas al coreógrafo español cabe destacar la figura del productor norteamericano Serguéi Danilián, conocido por sus exitosos proyectos de gran repercusión mediática, en los que ha contado con la participación de bailarines rusos, como es el caso de Los reyes de la danza (Kings of the Dance) y La belleza en movimiento (Beauty in Motion). Según fuentes consultadas, la idea es confiarle la dirección artística del ballet Mijáilovski durante muchos años.

La contratación sería por cinco años, con posibilidad de prolongar el contrato 15 años más, y entraría en vigor el 1 de enero de 2011. Además del coreógrafo, también se contratará a sus repetidores y a algunos solistas extranjeros, algo imprescindible porque el estilo artístico de los ballets de Nacho Duato es muy diferente al de la danza clásica tradicional. Sin embargo, la base de las futuras puestas en escena correrá a cargo de bailarines rusos, a los que coreógrafo se encargaría personalmente de enseñarles las sutilezas de su lenguaje plástico. Para ampliar la plantilla del teatro, en el programa de la Academia de Danza Vagánova está previsto incluir un curso de ballet contemporáneo dirigido por los ayudantes más cercanos del coreógrafo español. Para completar esta inyección de modernidad, en el escenario del teatro Mijáilovski se celebrará regularmente un festival de danza contemporánea de gran escala, cuya primera edición está prevista para la primavera de 2011. El promotor de esta iniciativa, el agente oficial de Nacho Duato, Serguéi Danilián, formará parte del consejo artístico de la compañía, hecho que el productor ha confirmado en una entrevista concedida al corresponsal de Kommersant, evitando a su vez todo comentario respecto a otros detalles. El director general del teatro Mijáilovski, Vladímir Kejman, también evitó hacer declaraciones al respecto.

Fotos de TASS


Sin embargo, según fuentes de Kommersant, el hecho de contratar a un carismático coreógrafo contemporáneo como director de la compañía no significa que el ballet Mijáilovski vaya a descartar su repertorio tradicional: la intención es que el ballet clásico coexista de manera pacífica con los ballets de Nacho Duato. Este punto parece ser bastante problemático dado que la estructura del repertorio de los teatros rusos difiere del sistema occidental de “bloques”, en el que el mismo título se representa varias veces seguidas. Sin embargo, los ballets clásicos que se alternan en la cartelera exigen ensayos regulares con la participación de un gran número de artistas. De momento, no está claro cómo será la organización para que los bailarines rusos aprendan simultáneamente un lenguaje plástico totalmente distinto sin perder la forma clásica, a menos que haya en la compañía una división clara entre los “clásicos” y los “contemporáneos”.

El coreógrafo actual del teatro Mijáilovski, Mijail Messerer, que ocupa este cargo desde hace sólo un año, ha puesto en escena dos grandes ballets clásicos y promovido la representación de un ballet contemporáneo, consiguiendo que la calidad de la compañía sea reconocida tanto en Rusia como en su gira de Londres. Messerer tiene intenciones de seguir trabajando en el teatro Mijáilovski: en el sitio web balletfriends.ru dedicado al ballet hay un comentario suyo en el que desmiente los rumores respecto a su posible dimisión.

Si el sistema ideado por sus promotores funciona, las contrataciones del ballet Mijáilovski podrían sentar un precedente en Rusia. La falta de ideas actuales y de directores artísticos orientados al mundo del ballet contemporáneo es un mal común de las principales compañías rusas, incluyendo los teatros Bolshoi y Maríinski. En caso de fracasar este nombramiento extraordinario, las perspectivas del ballet ruso serían muy desfavorables, confirmando la opinión general de que en lo que respecta a la danza en Rusia, lo moderno sólo tiene cabida en calidad de “experimento”, una desviación voluntaria e inconsistente con el curso principal de la tradición clásica rusa y soviética.






”No quiero morirme en Rusia”
Nacho Duato afirma que nunca volverá a trabajar con una compañía española

TATIANA KUZNETSOVA, Kommersant



Con motivo del nombramiento del coreógrafo español Nacho Duato como nuevo director artístico del ballet del teatro Miláilovski, el propio Duato, el director del teatro, Mijáilovski Vladímir Kejman, y el productor Serguéi Danilián, dieron una rueda de prensa.

A la pregunta sobre la duración el contrato, Kejman respondió que es indefinido, y que el coreógrafo “trabajará el tiempo que pueda”. Nacho Duato reveló que en el futuro el teatro Mijáilovski podría contratar a Jiří Kylián y William Forsythe, así como a varios bailarines de renombre internacional, pero durante el primer año sólo pondrá en escena sus obras y sólo con la compañía del teatro Mijáilovski.

El repertorio está planificado hasta marzo de 2011, sin embargo los primeros títulos se mantienen en secreto. Sólo se sabe que Duato está preparando, junto con el productor Serguéi Danilián, el festival de danza moderna que tendrá lugar en marzo. A la pregunta de si va a cambiar el sistema de formación de los bailarines, Nacho Duato respondió que es una de las ideas que tiene en común con el productor Serguéi Danilián: organizar para la compañía clases de danza contemporánea, contratando a nuevos profesores. Sin embargo, el coreógrafo español afirmó que cree “en el ballet clásico y en la escuela clásica", una confirmación de que la formación clásica seguirá siendo prioritaria en el teatro Mijáilovski.

Vladímir Kejman contó orgulloso que, en su opinión, el contrato de Nacho Duato significa la vuelta al "Siglo de Oro" de hace cien años del ballet ruso. Tanto Kejman como Serguéi Danilián esperan que, dentro de un año, cuando los derechos de autor de las obras de Duato sean devueltos al coreógrafo, éste regale los ballets a la Federación Rusa.

Un corresponsal español le recordó a Duato la suerte del compositor español Vicente Martín y Soler, que vino a Rusia invitado por Catalina la Grande y murió en San Petersburgo. Duato respondió que en ningún caso está dispuesto a morir y ser sepultado en Rusia, aunque también añadió: "Visitaré España, beberé vino allí, pero jamás volveré a trabajar con ninguna compañía española".

— ¿Por qué, después de 20 años de éxitos en España, se va del teatro?

— Pregúnteselo al ministro de Cultura.

— ¿No le han propuesto un contrato para la nueva temporada?

— Tenía un contrato indefinido, pero ellos querían que me fuera de la compañía en 2011. Les dije que me iría ahora, en el 20 aniversario de la compañía, y que nunca me quedaría un solo minuto en un sitio donde no se me quiere.

— ¿Cuál fue la causa?

— Me dijeron que llevaba demasiado tiempo allí. Que se dan cuenta de que he elevado a la compañía a un nivel muy alto, pero que ellos también tienen que dar la oportunidad de trabajar a otros coreógrafos.

— ¿Qué será de los bailarines españoles que han trabajado con usted?

— No lo sé. Seguirán en Madrid. Hay gente que ya se está marchando. Algunos quieren que me los lleve conmigo a San Petersburgo, pero de momento no quiero llevarme a nadie.

— ¿Qué es lo que le ha atraído del teatro Mijáilovski?

— Cuando me encontré con el señor Kejman, comprendí que en este teatro dispondría toda la libertad artística del mundo. Es difícil resistirse cuando uno recibe una propuesta así. No creo que haya en el mundo coreógrafos a los que se les trate con tanta consideración y se les ofrezcan unas condiciones similares. Luego vi el teatro, porque no tenía ni idea de cómo era y, como no podía ser de otra forma, me impresionó. A los bailarines los vi en Londres, cuando interpretaron El lago de los cisnes. Es una compañía joven y creo que están dispuestos a trabajar en el ámbito de la coreografía moderna y a aceptar cambios. Lo he sentido, si no, no habría tomado esta decisión.

— Posiblemente estén preparados emocionalmente, pero ¿lo estarán también físicamente?

— Los bailarines rusos son los mejores del mundo, sólo necesitan una señal, una llamada, y son capaces de volar. Absolutamente. Estoy convencido. Estaré con ellos todo el tiempo, los corregiré, viviré a su lado, beberé con ellos… quiero decir, beberemos agua. Sabrán cambiar. Si lo he podido hacer en España, créame, con los bailarines rusos lo haré más rápido.

— ¿No le parece que inculcar aquí la danza contemporánea es más o menos lo mismo que montar una obra, digamos, en holandés, con actores que sólo saben ruso?

— A mi parecer, no hay gran diferencia entre una compañía clásica y una contemporánea. No somos unos extraterrestres. Yo podría hacer algo muy cercano a lo clásico e introducir cambios en algunos ballets ya existentes del repertorio clásico como Giselle o El lago de los cisnes. El cuerpo sigue siendo el cuerpo, todo depende de lo que uno sea capaz de expresar con él.

— ¿Su contrato empieza el 1 de enero?

— Sí. En octubre vendré un par de semanas que queremos dedicar a conocer a la gente de la compañía, pero de momento ya me estoy preparando mentalmente.

— ¿Cuándo piensa mostrar los primeros resultados?

— Mire usted, el hecho de que empiece en enero no significa que en febrero vayan a ver a la compañía totalmente transformada. Comprendo que no será fácil. Si fuera fácil, me iría a alguna compañía contemporánea y seguiría haciendo lo que ya he hecho. Es una nueva prueba en mi vida. Es posible que durante el primer año no se vean cambios significativos. Hará falta amor y paciencia. Les tengo mucho cariño a los bailarines. Me gusta trabajar con ellos. Me gusta que se les vea bien en el escenario, que estén a gusto con lo que bailan.

— ¿En el teatro Mijáilovski, tiene intención de dividir las compañía en dos grupos, el clásico y el contemporáneo?

— Espero que no. Quiero que todo el mundo participe en el proceso. De todas formas, es posible que algunos no quieran bailar contemporáneo y algunos, clásico... Hablaremos de ello luego, cuando empiece a trabajar. Claro que es difícil bailar hoy Giselle y al día siguiente una de mis coreografías, pero es una prueba muy productiva, sin duda.

— Nuestro fotógrafo le hizo fotos durante el ensayo. Conserva una forma física espectacular.

— Hace unos años estuve en mejor forma. Ahora bailo algo, pero poco. Quizá unos 30 espectáculos al año. Y sólo algo adecuado para una persona de mi edad.

— Está siendo coqueto.

— No, ahora no puedo saltar. El salto es lo primero que se pierde. Empieza a doler la espalda. Pero sí que puedo salir todavía al escenario.