Jóvenes escritores sin la carga de la historia

Una nueva generación de escritores de ficción, libres del espectro de un pasado soviético, se ocupan del presente. Una colección nueva los presenta al mundo.

Victor Pelevin, Dmitry Býkov y Maria Gálina son algunos de los gigantes literarios más famosos de la última generación de escritores nacidos durante la Unión Soviética. Pero hoy la historia es otra. Los lectores rusos están descubriendo a sus hermanos menores, los escritores nacidos durante la perestroika o después. Ahora veinteañeros, los integrantes de esta camada nunca vivieron en la URSS y son vistos como un nuevo comienzo para la literatura rusa. La primera antología de su obra, “Cuadrando el círculo”, publicada por la editorial rusa GLAS, presenta a estos artistas en ascenso a los lectores.

“Estos escritores no tienen que luchar contra el pasado soviético”, dijo la veterana editora de GLAS, Natasha Perova. Algunos críticos sugieren que estos escritores son más libres que sus antecesores. Saben que todo es posible, tanto el destino más sombrío como la mayor de las oportunidades.

“Aquéllos (que crecieron en la época soviética) siempre tratan de analizar sus experiencias contra cierto telón de fondo, por ejemplo, cómo fue posible que ocurrieran tales atrocidades”, dice Perova. El febril examen de conciencia del escritor postsoviético ha sido reemplazado por una mirada hacia el exterior, pero todavía no resulta claro qué piensan estos escritores de lo que ven.

Un viaje gogolesco a Daguestán

El aroma del coriandro fresco y el corretear de pollos vivos, el calor agobiante de un bazar y las pilas de arena de obras en construcción que nunca se terminarán. Chicas vestidas con hijabs, hombres que portan armas y manejan autos importados. Estas son las imágenes y los sonidos de Majachkalá, la capital de la república rusa de Daguestán en el Cáucaso, y constituyen el exótico trasfondo del funesto viaje de un muchacho a través de esta ciudad caótica y violenta.

“Salam, Dalgat” (Hola, Dalgat), cuento traducido de esta primera colección de jóvenes literatos premiados, es una potente mirada a una generación de jóvenes daguestaníes que viven en la cuerda floja en una región desgarrada por la violencia. La supervivencia depende de una serie de habilidades, sobre todo la de escapar del peor destino. El peor destino parece incognoscible, pero puede tener que ver con criminales, la policía, la prostitución o la violenta jihad declarada por un imán y sus devotos.

El cuento, escrito por una joven de 25 años nacida en Majachkalá, Alisa Ganíeva, ganó el Premio Debut, el más prestigioso galardón de Rusia para escritores jóvenes, en 2009. Ganíeva presentó el relato bajo el seudónimo de Gulla Khirachev: Gulla es un antiguo nombre avar que significa bala y no se ha usado demasiado en el último siglo. Khirachev es un apellido masculino.

“Los que viven en Daguestán sin duda se dieron cuenta de que Gulla no era un nombre real pero pensaron que era un hombre quien había escrito el cuento”, dijo en una entrevista Ganíeva, que hace poco se mudó a Moscú. “Cuando se reveló mi identidad, algunos sintieron que los había engañado y se ofendieron… La mayoría de mis compatriotas criticaron el cuento; dicen que lavo los trapos sucios en público o que las heridas de la sociedad no deberían salir del Cáucaso.” Ganíeva recibió mensajes de correo electrónico agresivos y amenazas no tan veladas de sus pares pero dijo que también le habían llegado algunos e-mails de agradecimiento. “Cuadrando el círculo” también incluye cuentos originales de doce talentosos escritores jóvenes rusos. El título resulta una elección extraña para describirlos, a menos que su tono sea irónico. El punto fuerte de la colección es la diversidad y la indiferencia de los autores por responder a las expectativas.

“El Debut es el único premio para escritores jóvenes”, dijo Perova, infatigable defensora de la literatura rusa. “El mundo literario está muy disperso pero esto les da una oportunidad a los jóvenes. De otro modo, nadie oiría hablar de estos autores.”

Hasta 50.000 escritores compiten por el Premio Debut, que es financiado por una organización benéfica médica creada para ayudar a los dispensarios provinciales. Este año, los ganadores del Debut están siendo presentados a los lectores extranjeros. La colección está traducida al inglés y el chino y se publicará en francés, alemán, italiano, español y japonés en 2011. La editorial podría evaluar la posibilidad de contratar a un solo traductor de primera línea para que la colección tenga más coherencia. La edición inglesa es sumamente despareja en lo que hace a la calidad de la traducción, ya que aparecen oraciones de significado confuso y la selección de palabras es extraña.

Sin embargo, se trasluce la calidad de la escritura. “Salam, Dalgat”, el cuento de Ganíeva, es una odisea de la conciencia, un reclamo de cordura y racionalidad respecto de los extremos de la supervivencia en Daguestán. El primer cuento de la antología, “Alta presión” de Alekséi Lukyánov, recurre a un humor caprichoso estilo Italo Calvino, a un realismo mágico de tipo industrial. Transcurre en una fábrica de soldadoras de caños y tiene un tono divertidamente antigubernamental. En el ligero y emotivo “Pastoral moderna” de Ígor Savélyev, un ministro del gobierno dicta un decreto para autorizar a que los pasajeros viajen encima de las valijas en los portaequipajes ubicados sobre los asientos.

La idea de que estos escritores se han librado de los fantasmas de la era soviética es cierta sólo en parte. Su escritura es fresca y actual en el cataclismo social de este momento de la vida rusa. Pero no carece de cargos de conciencia ni de conocimiento de la realidad. El clamor del pasado aparece en sus cuentos del mismo modo que nuestros brazos y hombros recuerdan una danza para anticipar el movimiento que sigue.



Alisa Ganíeva

Nacionalidad: rusa
Edad: 25
Estado civil: soltera

Alisa Ganíeva nació en 1985 en Moscú, pero hasta los 17 años vivió en su Daguestán natal. Se graduó en el Instituto de Literatura Gorki, en Moscú. Publica en la prensa rusa (en las revistas literarias Bandera, Estudio Literario, Nuevo Mundo, Octubre, Cuestiones de Literatura y otras); y en los semanarios, Rusia Literaria y Nezavisimaia Gazeta - Ex Libris. Escribe cuentos infantiles.

Una nueva generación de escritores de ficción, libres del espectro de un pasado soviético, se ocupan del presente. Una colección nueva los presenta al mundo.



El Premio Debut

“El Premio Debut invita a los escritores a volcar al papel una experiencia única, lo que podría definirse como su primer encuentro con la vida adulta”, indica Olga Slavnikova, directora del galardón y ganadora del Premio Booker ruso.

Este premio se inició hace una década sin mucha alharaca y desde entonces se ha convertido en un trampolín importante para los escritores jóvenes que llegan a Moscú para la “Semana Debut”.