Grandes esperanzas

La semana pasada, Andrew C. Kuchins publicó su nuevo libro, Rusia tras la crisis económica global, una serie de ensayos sobre Rusia editados por Anders Aslund, Serguei Gúriev y Kuchins. El día de su publicación, Russia Now se encontró con Kuchins en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y charló con él sobre su opinión acerca del estado de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos y la visita del presidente ruso Dimitri Medvédev.
Háblenos de Rusia tras la crisis económica global. ¿Qué pretende lograr con este libro?

La idea se remonta a mi regreso a Washington tras dos años [como director] del Carnegie Center de Moscú. A mi regreso, observé que la discusión acerca de que Rusia estaba más polarizada, y la Rusia de la que hablaban, no se parecía al lugar en el que yo había vivido.

Se trata de un proyecto de tres años en colaboración con el Instituto Peterson de Economía Internacional. El primer libro es un análisis general; un libro corto, de fácil lectura. Esta vez queríamos contar con Serguei Gúriev, un viejo amigo de Anders y mío.

Pensamos que sería interesante contar en esta segunda edición con más voces de Rusia, las mejores y más brillantes del panorama ruso actual, y hablar de la reforma militar, el cambio climático, la tecnología y la innovación, etc. Escribimos el libro en el peor momento de la crisis y entonces hice una predicción. Anticipé que Rusia saldría de la crisis [antes de que el libro se publicara], ¡y lo ha hecho!

Desde su perspectiva, ¿hay un cambio general en la relación entre Estados Unidos y Rusia? ¿Y qué tiene que hacer cada uno de los países para continuar por este camino?

El llamado reestablecimiento de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos ha resultado ser bastante exitoso, más de lo que yo esperaba.

Un área que sigue rezagada son las relaciones económicas bilaterales. El presidente Medvédev centrará su atención en intentar avanzar en este asunto, tanto en el componente económico como en la relación bilateral política. Los esfuerzos que está promoviendo para la modernización del país, como la creación del Silicon Valley ruso, podría ser uno de los temas estrella.

Pero esa creación no será fácil.

Claro que no. Los rusos llevan tiempo hablando de la diversificación económica, y hasta ahora no hay pruebas de su éxito. Pero si lograran el apoyo de algunos emprendedores estadounidenses, sería positivo.

¿Hay signos de que Rusia está avanzando en la agenda de la innovación?

Cuando el primer ministro, Vladímir Putin, anunció una unión aduanera con Kazajistán y Bielorrusia, la agenda de la innovación se vio completamente minada. Ningún economista razonable del mundo podría justificar un escenario como ése.

En el último año, han dado marcha atrás y parecen comprometidos con el comercio, lo cual es una señal muy importante.

¿Pero cree usted que las relaciones continuarán mejorando? 
Algunos de sus colegas aún hablan de Rusia como si se tratara de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

He pasado de ser un optimista cauto a un completo optimista.

Cuando la Administración Obama inició su andadura, las relaciones pasaban por el peor momento de los últimos 25 años. Estaban paralizadas. Después de la guerra en Georgia, atravesaron el peor momento.

El equipo de Obama se enfrentó a los problemas más graves que cabe imaginar, y adoptó un enfoque pragmático. Rusia también lo hizo, porque muchos de los problemas globales a los que nos enfrentamos requieren de una relación más constructiva. Yo esperaba que los obstáculos fueran menos, pero el impacto de la crisis global ha tenido un efecto de vuelta a la realidad.

Rusia estaba embriagada de éxito y sentía que Estados Unidos estaba decayendo. Pero posteriormente Rusia se vio más afectada por la crisis de lo que se esperaba, y esta situación llevó a todos a ponerse manos a la obra; se firmó un nuevo tratado START y se aprobaron sanciones contra Irán.

En los últimos meses todo ha ganado velocidad. Rusia se siente resarcida por el fracaso de las llamadas “revoluciones de colores". Obama se muestra más abierto a dejar que las fuerzas de Ucrania [y de los vecinos de Rusia] vayan perdiendo su vigor. Hay un contraste dramático entre lo que vemos ahora y el discurso anterior. En Moscú, se tiene la sensación de que los estadounidenses no intentan frustrar los planes rusos a toda costa.

Sabemos de las esperanzas que tiene puestas Medvédev en la visita. ¿Cuáles son las de Obama? ¿O sólo lo recibe por cortesía?

Ésa es una buena pregunta. Se trata de algo más que cortesía. Quiere hacer cosas con Dimitri Medvédev. Obama sabe que el éxito es lo que más contribuye a desarrollar las relaciones.

Andrew C. Kuchins es director y miembro senior de la junta del programa del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSISen sus siglas en inglés) para Rusia y Eurasia.