Reanudación a espaldas de Rusia

Ayer, la secretaria de Estado Hillary Clinton terminó su gira por Ucrania, Polonia y tres países de la región transcaucásica. El objetivo principal de este viaje consistía en potenciar la mermada influencia de EE UU en estos países, así como apoyar el proyecto Nabucco para la construcción de un gasoducto que evite el territorio de la Federación Rusa, estancado durante estos últimos meses. La gira demostró que, a pesar de la reanudación de las relaciones con Rusia, EE UU no está dispuesto a admitir que Ucrania y la región transcaucásica se conviertan en zonas de influencia exclusiva de Moscú.
La gira de Hillary Clinton por Ucrania, Polonia, Azerbaiyán, Armenia y Georgia que concluyó ayer ha sido muy parecida al viaje que el vicepresidente de EE UU, Joe Biden, emprendió el año pasado. Hillary viajó a Ucrania y Georgia justo después de la visita triunfal de Barack Obama a Moscú, dando a entender que Washington no estaba dispuesto a abandonar a sus aliados a cambio de una reanudación de las relaciones con Rusia. Sin embargo, durante el último año las posiciones de EE UU en esta región se han debilitado considerablemente. Por ejemplo, el nuevo presidente ucranio, Víktor Yanukóvich, cambió de rumbo estrechando las relaciones con Rusia y llegó a un acuerdo sobre la prolongación de la estancia de la Flota del Mar Negro en Crimea hasta el año 2042. Desde el momento de su victoria en las elecciones, ningún alto cargo político estadounidense ha visitado Ucrania. En Polonia, a la administración de Barack Obama se le sigue reprochando su negativa a situar en su territorio las instalaciones de defensa antimisiles. Respecto a los tres países transcaucásicos, Clinton no había estado nunca en ninguno de ellos en calidad de secretaria de Estado. Aún más significativo es el hecho de que EE UU no haya enviado un embajador a Azerbaiyán en más de un año, debido a que Washington está tardado muchísimo en definir la candidatura, lo cual resulta muy ofensivo para Bakú.

Lógicamente, en esta breve gira que siguió a la visita de Dmitri Medvédev a EE UU, Hillary Clinton no pudo resolver todos los problemas acumulados. Sin embargo, tal y como explicó el adjunto de Clinton para Europa y Eurasia, Philipp Gordon, antes de comenzar la gira, el objetivo principal de la secretaria de Estado consistía en demostrar que EE UU no está dispuesto a renunciar a su propia política en esta región para mejorar sus relaciones con Moscú. La visita de Clinton a Kiev confirmó esto. La secretaria de Estado habló con Víktor Yanukóvich sobre el fortalecimiento de las relaciones de Ucrania con Occidente, e incluso confirmó la disposición de la OTAN para admitir a Ucrania como uno de sus miembros (véase el número de Kommersant de ayer). Esta visita tuvo también otras consecuencias importantes. Por ejemplo, el día de la llegada de la secretaria de Estado a Kiev, la misión del FMI (en el que EE UU tiene la última palabra) declaró que estaba dispuesta a conceder a Ucrania un préstamo de 14,9 mil millones de dólares. Asimismo, el ministro de asuntos exteriores ucranio, Konstantín Gríschenko, afirmó que durante la visita se discutieron cuestiones relativas a la "diversificación de las fuentes de suministro de combustible nuclear" para las centrales nucleares de Ucrania. En junio, Kiev firmó un contrato con la compañía rusa OAO TVEL que, prácticamente, estableció el monopolio ruso en este mercado. Ahora es posible que un trozo del pastel le toque a la compañía estadounidense Westinghouse, que antes ya había suministrado combustible a la central nuclear de Yuzhnoucraínskaia.

El pasado domingo Hillary Clinton visitó Azerbaiyán y Armenia. En las entrevistas con los presidentes Ilham Alíev y Serge Sargsián, así como en las que mantuvo con sus homólogos Elmar Mamediárov y Edvard Nalbandián, la secretaria de estado de EE UU habló con prudencia sobre la necesidad de resolver cuanto antes el conflicto de Karabaj teniendo en cuenta los principios elaborados en Madrid y aprobados por el grupo de Minsk de la OSCE (Federación Rusa, EE UU y Francia). Teniendo en cuenta la antigüedad y el estado de estancamiento del conflicto, es poco probable que Clinton contara realmente con acelerar este proceso. Sin embargo, pudo encontrar otras cuestiones de las que hablar más interesantes y prioritarias para EE UU. Por ejemplo, volvió a hablar con Serge Sargsián sobre la normalización de las relaciones con Turquía y llamó abiertamente a Yereván y Ankara a abrir la frontera que comparten. Mientras que en Azerbaiyán, tal y como comentó Philipp Gordon el día anterior, uno de los temas clave fue la cooperación en el sector energético. Pero la secretaria de estado y sus interlocutores azerbaiyanos prefirieron no hacer públicos los detalles de estas negociaciones. Al parecer, se discutió sobre el proyecto Nabucco, estancado últimamente debido a las discrepancias entre Bakú y Ankara respecto al paso del gas natural. Hace ya un mes que Ilham Alíev pospuso, por segunda vez, su visita a Turquía para firmar los documentos sobre los suministros de gas.

El último país que visitó Hillary Clinton fue Georgia. Clinton se refirió varias veces a Abjasia y la Osetia del Sur como regiones georgianas "invadidas por Rusia," lo cual agradeció sobremanera Mikhail Saakashvili. Después de haber negociado con el presidente, Hillary Clinton se entrevistó con los representantes de los partidos democristiano y liberal. El primer partido tiene representación en el parlamento y el líder del segundo, Irakli Alasania, consiguió cierto éxito en las elecciones municipales de Tbilisi, obteniendo alrededor del 20% de los votos. Alasania es considerado en EE UU un político con futuro de cara a las elecciones presidenciales de 2013 (durante mucho tiempo representó a Georgia en la ONU y tiene buenas relaciones en el país).

A propósito, tal y como comentó a Kommersant Alexi Petriashvili, colaborador más cercano de Irakli Alasania, que participó en la entrevista con Hillary Clinton, también se habló de las futuras elecciones y, en particular, de que no sería adecuado cambiar la constitución georgiana para pasar a la forma parlamentaria de gobierno con el fin de conservar el poder de Mikhaíl Saakashvili como primer ministro.

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