Crece el número de rusos que prefieren ser autónomos

Polina Greus afirma que su negocio freelancediseñando muñecas le aporta una forma deexpresión que considera más importanteque el dinero. Foto: Ígor Tabakov / MT

Polina Greus afirma que su negocio freelancediseñando muñecas le aporta una forma deexpresión que considera más importanteque el dinero. Foto: Ígor Tabakov / MT

El número de trabajadores freelance, gente que trabaja duro y a la que le preocupa más hacer bien su trabajo que el sueldo que cobran, ha experimentado un crecimiento exponencial con motivo de la crisis económica.

Polina Greus, colaboradora de investigación junior de economía de la Universidad Estatal de Moscú, inició su carrera profesional como artista textil freelance por casualidad.

Hace aproximadamente cuatro años, Greus se topó con un anuncio sobre cursos para hacer muñecas en el ahora clausurado edificio de la juguetería Detsky Mir, la equivalente moscovita de la FAO Schwarz. Entró en la juguetería para comprar algo a su hijo de dos años, Kolya, y acabó apuntándose a los cursos.
En la actualidad, tarda unas dos semanas en hacer cada muñeca, trabajando de 9 a 5 de la tarde.

Para Greus, que espera un segundo hijo en septiembre, trabajar como freelance le parece un buen modo de ganar unos cuantos rublos extra. Vende sus muñecas por aproximadamente 4.000 rublos (130 dólares americanos) cada una.

"Obviamente, sólo equivale a una parte de mi sueldo en la universidad", afirma Greus. "Trabajar como freelance me permite expresarme, y si además consigo algo de dinero, mejor que mejor".

No se conoce el número exacto de trabajadores freelance que hay en Rusia: consultores, contratistas independientes, trabajadores temporales, trabajadores a media jornada, trabajadores contingentes y trabajadores por cuenta propia, que tienen su propio horario, y que a menudo trabajan desde casa. Sin embargo, los expertos están de acuerdo en que el número de trabajadores freelance, gente que trabaja duro y a la que le preocupa más hacer bien su trabajo que el sueldo que cobran, ha experimentado un crecimiento exponencial con motivo de la crisis económica.

Los trabajadores freelance a tiempo completo constituyen entre 500.000 y 600.000 personas del total de los 70 millones que forman la población activa de Rusia, el triple de los que había antes de la recesión, a finales de 2008, según Denis Strebkov, sociólogo de la Facultad de Económicas y coautor de un estudio sobre trabajadores freelance que se realizó el año pasado, y que se considera el estudio más exacto.

El 1% de la población activa que afirma que el trabajo como freelance constituye su primera fuente de ingresos es un porcentaje minúsculo comparado con alrededor del 30% de la población en Estados Unidos y la Unión Europea.

Un estudio reciente de Kelly Services, una empresa internacional de recursos humanos, apuntaba a cifras mayores todavía. Entre las 5.500 personas encuestadas en las ciudades más grandes, el 31% se identificó como trabajador freelance o por cuenta propia.

La gran disparidad entre ambos estudios puede deberse a la diferencia de terminología y métodos de las encuestas, según Artyom Davýdov, portavoz de Kelly Services. Sin embargo, Davýdov confirma que el número de trabajadores freelance ha experimentado un gran aumento a raíz de los despidos relacionados con la crisis.

El portal de Internet para trabajadores freelance más grande de Rusia, Free-lance.ru, cuenta con más de 600.000 miembros, el doble que hace 18 meses. Kadrof.ru, otro sitio web para trabajadores freelance, recibe 2.000 visitas diarias, según su fundador, Serguei Antrópov.

El 22% de los trabajadores freelance trabajan exclusivamente como autónomos, mientras que el 44% tiene además un trabajo a tiempo completo, según el estudio sobre trabajadores freelance de Strebkov publicado el año pasado por la Facultad de Económicas y Free-lance.ru. Otras categorías de trabajadores freelance incluyen estudiantes (18% de ellos realizan trabajos freelance de distinta naturaleza), emprendedores (8%) y amas de casa (5%).

El 58% de todos los trabajadores son jóvenes de entre 18 y 26 años, mientras que sólo el 6% tiene más de 41 años. Más de la mitad posee un título universitario. Se concentran en Moscú (30%), San Petersburgo (11%) y el área de Moscú (5%), mientras que el resto se reparte por las otras 80 regiones.

Un mes de 12 horas de trabajo

Vyacheslav Yákovlev, originario de San Petersburgo, encaja en el perfil del típico freelance sólo en parte. Posee un título universitario pero, a sus 56 años, es mayor que la mayoría. "En mi ámbito profesional, el trabajador más joven tiene como poco 45 años", afirma.

Químico de profesión, Yákovlev ha encontrado una carrera profesional lucrativa tras su jubilación realizando trabajos freelance para compañías farmacéuticas. Según afirma, trabajar entre 10 y 12 horas al mes le reporta los ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades. Yákovlev vive como quiere. Se despierta entre las 7 y las 8 de la mañana todos los días y pasa unas cuatro horas haciendo ejercicio. En función de la época del año, juega al fútbol, nada o esquía.

Tras pasar unas cuantas horas en el ordenador, sintetiza compuestos químicos. A partir de ahí, envía varios miligramos, que cabrían en un dedal, de las sustancias que produce en casa o en un laboratorio a través de un intermediario de la decena que opera en el mercado. "Todos nos conocemos, y por tanto, nos tenemos confianza", afirma.

No todos los trabajadores freelance ganan tanto como Yákovlev. Los salarios varían drásticamente según la región y ocupación. Pero para los que les va bien, sus ingresos son equiparables, y a menudo superan, los ingresos de los trabajadores por cuenta ajena a tiempo completo.

Según el estudio de la Escuela Superior de Economía, el 50% de todos los freelance a tiempo completo ganan hasta 25.000 rublos (800 dólares americanos) al mes, el 30% gana entre 25.000 y 50.000 rublos y el 20% gana más de 50.000 rublos.

Los ingresos pasan a un segundo plano

Los sectores más populares entre los trabajadores freelance son el sector de la informática, el diseño y el sector multimedia, seguidos del trabajo con textos, la asesoría empresarial y la ingeniería.

Para la mayoría, el interés por el trabajo es más importante que la remuneración. Muchos lo han intentado en varios ámbitos. Greus, la diseñadora de muñecas, coqueteó con el periodismo en la universidad, trabajó en el seguimiento de una campaña política, diseñó sombreros y hasta llegó a escribir un libro de ciencia ficción.

Según Strebkov, el primar el interés por el trabajo sobre el salario es una característica que diferencia a los freelance de los trabajadores a tiempo completo tradicionales: el 96% de ellos identifica el salario como el criterio primordial a la hora de elegir dónde trabajar. "Esto hace que los freelance sean diferentes", afirma.

Este conjunto de valores son compartidos con los freelance de otros países. Los trabajadores freelance suelen tener más iniciativa con respecto a su trabajo, tienden a ser más adictos a trabajar, y la estabilidad laboral les preocupa muchos menos que al ruso medio, según Andréi Shevchuk, el coautor del estudio junto a Stebkov.

Muchos, como Yákovlev, se definen a sí mismos como "artistas libres" o "artistas freelance". Marcan su propio horario y eligen el tipo de trabajo que les gustaría hacer. Según el estudio, cuanta más experiencia posee el freelance, más selectivo se vuelve y más elevados son sus ingresos. La mayoría de los freelance suelen ser aves nocturnas y suelen hacer la mayoría de su trabajo por la tarde o de noche.

Riesgos

Aun así, esta libertad tiene un precio. La mayor queja de los freelance, tanto rusos como extranjeros, es la incertidumbre acerca de los ingresos. Incluso si un proyecto está bien pagado, los retrasos en el pago son frecuentes, y la mitad de los freelance temen que sus colegas les traicionen.

Éstas son, entre otras, las principales razones por las que los freelance prefieren contar sólo con socios conocidos y fiables.

"Cuando vendo mis muñecas, suelo hacerlo a amigos, gente que conozco o en exhibiciones especiales para artistas textiles", afirma Greus.

Yákovlev también trabaja siempre con el mismo intermediario.

No reciben subsidios ni aportaciones para la jubilación, ni siquiera un mínimo. Suelen encontrar obstáculos a la hora de obtener préstamos bancarios, solicitar un visado para ir al extranjero o cualquier otra cosa que requiera un certificado de sus ingresos.

Al contrario que en Estados Unidos, donde los freelance actúan a menudo como contratistas independientes y pueden acceder fácilmente a toda la información sobre los impuestos que deben pagar, los freelance rusos no pueden legalizar su trabajo de igual modo.

"Sólo el 12% firma un contrato con empresas", afirma Strebkov. Según él, sólo el 9% están registrados como emprendedores autónomos, lo que constituye un requisito legal para todos los freelance que trabajan "de manera sistemática". Muchos de ellos no pagan impuestos y esperan que el dinero que reciben a través de los sistemas de pago online, como Webmoney o Yandex Money, no llegue a oídos de las autoridades fiscales.

"El no pagar impuestos se deriva de una falta de conocimiento acerca de las responsabilidades y posibilidades de cada uno", afirma Irina Davidóvskaya, subdirectora de Tax Consultants Chamber, una asociación profesional de asesores fiscales. "La ausencia de transparencia en los ingresos hace que sea imposible obtener desgravaciones fiscales, como la posibilidad de desgravar una hipoteca al adquirir una vivienda", concluye.

Los residentes en Rusia deben pagar impuestos que ascienden al 13% de sus ingresos, y el 30% si se trata de no residentes que han vivido en Rusia menos de 183 días naturales al año. Los impuestos suelen pagarlos las empresas que contratan o son retenidos por los contratistas. De no ser así, la responsabilidad de realizar la declaración de la renta es del freelance .

Según Davidóvskaya, pocos freelance se registran como emprendedores o cumplimentan la declaración de la renta, y menos aún son conscientes de que pueden presentar la declaración simplificada, pagando un porcentaje tan bajo como el 6% de sus ingresos, y que, dependiendo de su profesión, pueden optar a deducir entre el 20% y el 40% de sus gastos al presentar la declaración.
Sin embargo, a pesar de que muchos freelance temen que las autoridades fiscales les denuncien, según Strebkov, prefieren no presentar la declaración de la renta. El temor cede ante la reticencia de los rusos a lidiar con la burocracia, concluye.

El proyecto COSAS DISTINTAS