"Nadie ha pensado nada mejor que las elecciones"

Serguei Mirónov y el titular del CEAR,Antonio Estrany y Gendre (der.) intercambiaronregalos en la reunión en el Jockey Club.

Serguei Mirónov y el titular del CEAR,Antonio Estrany y Gendre (der.) intercambiaronregalos en la reunión en el Jockey Club.

Luego de un encuentro con hombres de negocios, el titular de la cámara alta del parlamento ruso habló sobre el papel de la oposición en su país.

Su partido, “Rusia Justicialista”, hizo un acuerdo con el oficialista, “Rusia Unida”. ¿Es muy difícil ser opositor en Rusia?

Lo que hoy en Rusia se da en llamar "oposición" no es tal cosa, sino una especie de mínimos chumbidos desde abajo de la mesa, que no influyen para nada. La oposición no existe. “Rusia Justicialista” es una fuerza moderna y potente socialdemócrata, que se opone al partido oficialista. ¿Siente la diferencia? Nos oponemos en igualdad de condiciones. En “Rusia Unida” no saben generar ideas. Están listos para hacer lo que les digan. Y nosotros tenemos un potencial intelectual muy fuerte. Todas nuestras ideas, tildadas de populistas, a los dos o tres años se convierten en leyes, pero ahora las inicia la propia “RU”, olvidándose de cuando las pisoteaba.

¿Dónde termina entonces su diálogo constructivo con “RU” y comienza la oposición destructiva?

Esto debe ser resuelto no por el poder vigente sino por el pueblo. Nadie ha pensado algo mejor que las elecciones en una sociedad democrática.

Con 20 años de democracia ¿Cómo ve a la oposición y a la política dentro de 20 años?

Es difícil predecirlo. Pienso que se entronizará un real multipartidismo. No creo que debamos tender a un sistema bipartidista. Si arribamos a esto, no estaría mal. Pero es absolutamente incorrecto intentar empujar artificialmente bajo esta concepción la multiplicidad de enfoques. Aparecerá el control, nadie se permitirá considerar que “quien no esté conmigo está contra mí” y mirar la fuerza opositora como un enemigo al que hay que exterminar. Nadie considerará que tiene derecho a confundir su billetera con la estatal, porque la sociedad y los partidos observarán con la lupa, los ingresos y los gastos de los funcionarios.