Los BRIC, ¿un nuevo motor anticrisis?

Los presidentes de China, Hu Jintao, y el primer ministro ruso,Vladimir Putin, durante maniobras militares conjuntas.

Los presidentes de China, Hu Jintao, y el primer ministro ruso,Vladimir Putin, durante maniobras militares conjuntas.

Los BRIC están creciendo. Los cuatro mercados emergentes más grandes del mundo han madurado con la crisis económica internacional. Su papel, no obstante, ha cambiado. En lugar de actuar como reserva mundial, los BRIC interactúan cada vez más entre ellos como destinos de inversión y clientes.
“El crecimiento de los BRIC está cambiando de manera fundamental los modelos de las relaciones internacionales políticas y económicas”, dice Jim O’Neill, economista principal de Goldman Sachs, que acuñó el acrónimo en 2001. “Esto se hará cada vez más evidente en los próximos años. Mientras Estados Unidos y Europa se esfuerzan por recuperarse, las economías del BRIC demostrarán ser más sólidas, y serán fundamentales para sacar al mundo de la recesión”.

La consultora Maplecroft ha elaborado un Índice de Integración de las Potencias Emergentes que trata de ir más allá de las comparaciones habituales del aumento del PIB o el comercio, y evalúa la dependencia del resto del mundo con respecto a los BRIC. En el mapa, el rojo intenso equivale a “muy integrado con los BRIC” y el rosa pálido muestra “bajo nivel de integración”.

Lo primero que muestra el mapa es que el proceso de integración está todavía en sus inicios. La lista de países más integrados está encabezada por Angola, Congo, Yemen, Singapur, Kazajstán, Kirguistán, Mongolia, República Democrática del Congo, Malasia y Liberia. Aunque no se trata exactamente de un “Quién es Quién” de los agentes de poder globales, el mapa muestra también que la integración con los BRIC ya aparece en los radares de muchos países desarrollados.

Rebecca Jackson, encargada de elaborar el mapa, explica que la influencia de cada uno de los BRIC va más allá de sus fronteras y que todos dominan ya sus respectivas regiones.

Rusia es un actor clave en la Europa emergente y en Asia Central y, como era de esperar, los países que se encuentran entre Rusia y China –Kazajstán y Mongolia– están muy integrados con sus dos vecinos BRIC. En el otro extremo, la mayor parte de Europa Central, incluso Alemania, también está muy integrada con Rusia.

Las relaciones comerciales constituyen una dependencia obvia, pero lo que no es tan conocido es que, en los últimos diez años, Rusia ha sido un exportador neto de capital, invirtiendo en los países de su entorno mucho más de lo que invierten allí las empresas extranjeras. Y, más recientemente, ha llegado más lejos, como demuestra el acuerdo para comprar el fabricante de coches alemán Opel. Guste o no, Rusia ya es un actor significativo en la economía europea.



Asia está firmemente integrada alrededor de China. Singapur, Mongolia, Malasia, Tailandia y Vietnam figuran entre los 20 países más integrados con China. Australia también está “muy integrada”, nuevamente debido a las exportaciones chinas y, de forma creciente, debido a sus inversiones. Todos estos países se ven atraídos por la maquinaria productora del gigante asiático, sobre todo en el ensamblaje de bienes manufacturados que luego se exportan a EE UU y Europa.

Lo nuevo de estos datos es el esfuerzo que están llevando a cabo estos países para desarrollar vínculos entre sí. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, visitó Brasil a mediados de mayo para la última de las reuniones de los BRIC, y allí pidió un impulso del comercio entre ambos países para alcanzar los 10.000 millones de dólares anuales. “Firmamos un plan de acción que será una hoja de ruta para nuestra cooperación en los próximos años. Pese a que hemos perdido algo con la crisis, tenemos todas en nuestras manos todas las oportunidades para aumentar esta cooperación y lograr los objetivos fijados con anterioridad”, declaró Medvédev, después de que Rusia y Brasil firmaran una serie de acuerdos bilaterales.

Según los analistas de Maplecroft, el grado de dependencia entre los BRIC se encuentra aún en un estado inicial. “EE UU está en el puesto 61 entre los más integrados, mientras que Rusia ocupa el puesto 79 entre los más integrados con los otros países del BRIC”, dice Jackson. “El hecho de que EE UU esté razonablemente integrado refleja que importa mucho de China, mientras exporta a ese país un volumen pequeño. Rusia también es un gran importador de bienes chinos” , aclara Jackson. “Los BRIC atraen a países de todo el mundo, sobre todo China e India. La integración entre los propios BRIC es, por el momento, una tendencia moderada, aunque emergente”, concluye.

La investigación de Maplecroft indica que Brasil, China e India ya están funcionando en un mercado auténticamente global y muchos de los mercados desarrollados son más dependientes de los BRIC de lo que quieren admitir. Sin embargo, de los cuatro países, Rusia es el más dependiente con respecto a los otros tres integrantes.

“El estancamiento en los países occidentales y el retroceso de sus bancos están venciendo la resistencia rusa a aumentar sus vínculos con China, al mismo tiempo que China busca una alternativa interna para sus reservas de divisas y sus materias primas para su próxima etapa de crecimiento. La sinergia entre ellos es evidente”, opina Eric Krauss, estratega de Otkritie Financial Corporation. “La crisis ha cambiado el tablero y los BRIC se ven cada vez más atraidos unos hacia otros como motores de crecimiento global para el futuro inmediato”, relata Krauss.

Rueda de prensa de los líderes del cuarteto BRIC