Rusia y Ucrania acuerdan nuevo convenio de gas

Ya está a la vista el fin de las eternas guerras del gas entre Rusia y Ucrania luego de que el nuevo presidente ucraniano Víktor Yanukovich firmara a fines de abril un acuerdo para extender por veinticinco años el arriendo de la tradicional base que la Flota rusa del Mar Negro tiene en Crimea, a cambio de una reducción de 40.000 millones de dólares en la cuenta de gas de Ucrania.
Sin embargo, Yanukovich casi de inmediato pinchó el globo de ensayo que el primer ministro ruso Vladimir Putin “improvisó” para tratar de avanzar un paso más y fusionar la compañía monopólica de gas rusa, Gazprom, con su par ucraniana, Naftogaz. Yanukovich sacó a relucir una vez más su postura favorable a la Unión Europea en política exterior al afirmar que toda fusión debería hacerse mediante conversaciones concertadas con la UE.

“Si decidimos iniciar conversaciones (sobre la fusión), debemos incluir, llegada cierta etapa, a la UE en su condición de socio principal y mayor consumidor de gas”, declaró Yanukovich, según informó The Moscow Times.

De todos modos, nadie esperaba que las relaciones ruso-ucranianas experimentaran tantos avances en un período de tiempo tan corto luego de las elecciones presidenciales de febrero que llevaron al líder del “Partido de las Regiones” a su nuevo cargo. Ahora éste trata de generar un nuevo equilibro entre Moscú y Bruselas mediante un fuerte –si bien no completo- desplazamiento de Kíev hacia el Este. El primer ministro ucraniano Mikola Azarov resumió la nueva actitud refiriéndose a la propuesta de Putin de fusionar las compañías de gas diciendo: “las relaciones deben ser equilibradas”.

Sin embargo, la serie de acuerdos que siguió a la ronda de reuniones de abril entre Moscú y Kíev constituye para Ucrania un indicador de cambios. Azarov admitió la nueva situación durante una reunión de gabinete realizada el 5 de mayo luego de acordarse el convenio gas-flota y dijo: “Ahora tenemos plena confianza en que Ucrania comenzará a renovar sus posibilidades económicas con rapidez.”

El acuerdo de gas transforma de un plumazo las finanzas públicas de Ucrania y allana el camino para la reanudación del convenio de crédito stand-by del Fondo Monetario Internacional, que se encontraba estancado. Eso significará la liberación de 12.000 millones de dólares para un gobierno con problemas de efectivo, lo que permitirá que la economía del país salga de la situación en que quedó sumida durante la reciente crisis.

Pero la gran novedad llegó el 30 de abril, cuando el primer ministro Vladimir Putin de pronto propuso una fusión entre el gigante de gas ruso Gazprom y el monopolio estatal de gas ucraniano Naftogaz Ukrainy. La delegación del primer ministro de Ucrania calificó la propuesta rusa de “improvisada”, algo que el vocero de Putin, Dmitry Peskov, descartó. “Fue una propuesta meditada y calculada –declaró a la prensa-. Ese tipo de propuestas no se hace de forma improvisada.”

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Si el acuerdo se concreta, pondría fin al litigio anual sobre la cuenta de gas de Ucrania. Pero además implicaría un gran avance para asegurar que Europa occidental no vuelva a quedar envuelta en la oscuridad si Rusia le cierra el grifo a Ucrania, como hizo varias veces en los últimos años.

La pieza central del nuevo acuerdo es reducir cien dólares por cada mil metros cúbicos el precio que Ucrania paga por el gas, llevándolo a un valor que oscile entre 250 y 260 dólares, contra los 337 dólares del convenio firmado en enero pasado por la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko.

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Tener una cuenta de gas más baja le permite a Kíev reducir el déficit del 12% del PBI registrado a fines de 2009, a un objetivo de entre el 5 y el 6%, que es la meta de este año. El FMI insiste en que el Estado reduzca el déficit a por lo menos el 6% del PBI antes de entregar más fondos, por lo que, a la luz de esta nueva situación, se estima que en este mismo mes de mayo se podrá firmar un nuevo acuerdo.

El convenio de gas está vinculado con la solicitud rusa de prolongar el arriendo de la base que la flota del Mar Negro ocupa en el puerto de Sebastopol, en Crimea, verdadera manzana de la discordia en los últimos años entre ambos gobiernos.

Yanukovich aceptó extender por veinticinco años el usufructo a cambio de unos 40.000 millones de dólares de renta. La prolongación se aprobó en la última semana de abril durante una tumultuosa sesión del parlamento ucraniano, ocasión en la que, entre forcejeos, bombas de estruendo y de humo, el presidente del cuerpo registró la votación protegido por un paraguas ante una verdadera lluvia de huevos sobre su persona.

Por otra parte, se convino toda una serie de convenios laterales, si bien ninguno vinculado explícitamente al acuerdo gas-flota. Esos documentos comprenden la apertura del mercado ruso a las exportaciones de tuberías ucranianas y la del mercado de Ucrania a los productos químicos rusos. Se creará una empresa conjunta de combustible nuclear y Ucrania va a comprar una nueva planta de energía atómica de fabricación rusa. Además, Ucrania adelantó vagas promesas de permitir que compañías rusas presenten ofertas en una serie de importantes privatizaciones que se prevé realizar este año, entre ellas la de la compañía telefónica nacional Ukrtelecom.

Putin, sin embargo, sorprendió a todos, incluidas las autoridades ucranianas, con un comentario aparentemente casual respecto de una eventual fusión entre Gazprom y Naftogaz, algo que le gustaría. “Hablamos de la integración (con Ucrania) en el plano atómico. Se podría hacer lo mismo en el sector del gas. Propongo unir Gazprom y la compañía petrolera nacional de Ucrania”, dijo el premier ruso luego de las conversaciones ruso-ucranianas mantenidas en su casa de verano de Sochi, en la costa del Mar Negro.

Putin vinculó la fusión con la urgente necesidad de modernizar la red de ductos de Ucrania. Rusia envía el 80% de su gas a clientes de Europa occidental a través de los gasoductos ucranianos, los que se encuentran en una situación muy deteriorada. Kíev mantuvo conversaciones con la UE a los efectos de hacer una inversión conjunta en dicha red de transporte, pero los analistas dicen que si la fusión entre las compañías de gas de ambos países se lleva a cabo, la UE quedaría excluida de todo acuerdo de modernización de la infraestructura energética de Ucrania.

Alexei Miller, CEO de Gazprom, señaló que su empresa y Naftogaz analizarían junto con los ministros de Energía de ambos países las posibilidades de unificar las dos compañías luego de las vacaciones de mayo. “Los ministros de Energía de Rusia y Ucrania, Serguei Shmatko y Yuri Boiko, el máximo responsable de Naftogaz, Evgeni Bakulin, y yo nos reuniremos inmediatamente después de las vacaciones de mayo en Moscú para analizar eso”, dijo Miller.

El primer ministro ucraniano Mikola Azarov dijo luego que Rusia y Ucrania acordaron estudiar las formas en que los dos países puedan trabajar juntos para modernizar el sistema de gasoductos ucraniano.

Moscú aspira a una participación en la red de ductos de Ucrania desde hace años, algo a lo que la ex primera ministra Timoshenko se había opuesto con todas sus fuerzas. En respuesta, Moscú planeó construir una ruta alternativa de gasoductos que se conoce como “Corriente del Sur” que iría de Rusia a Europa Occidental y marginaría a Ucrania. Sin embargo, los analistas sostienen que la ruta no es viable en términos económicos y que incluso si se la construyera, con un costo de miles de millones de dólares, la red ucraniana seguiría siendo parte esencial de la infraestructura de transporte de gas durante décadas.

Dado que son muchos los temas políticos de los que dependería cualquier fusión, la mayor parte de los analistas es escéptica con respecto al posible resultado de las conversaciones. “El tema de la propiedad o el control de Naftogaz (por parte de los rusos) es muy delicado en Ucrania porque la compañía es responsable de administrar y mantener la provisión de gas del país y el tránsito por los gasoductos, que es un elemento central para Ucrania y también para la provisión de energía de Europa”, dice Timothy Ash, jefe de investigación del Royal Bank of Scotland. “La reacción de los políticos de Ucrania favorables a Occidente ante ese tema va a ser de indignación. Van a advertir que se trata de un ejemplo más del modo en que el nuevo gobierno socava la soberanía de Ucrania en aras de favorecer a Rusia.”

Dado que se trata de un tema que genera tantas emociones, parece más probable que Putin haya lanzado un globo de ensayo para ver cómo se tomaba la idea de una fusión en Kíev, no sólo entre los políticos, sino también entre los ciudadanos comunes. “Creo que una completa fusión de Gazprom y Naftogaz es poco probable dada la sensibilidad política de Ucrania”, opina Alexander Burgansky, un analista de Renaissance Capital. “Un canje de activos es más posible y podría otorgar a Ucrania la propiedad directa sobre algunos activos de gas rusos a cambio del acceso a determinados elementos de la infraestructura de gas ucraniana.”

De todos modos, estos convenios significan un enorme paso adelante en relación con el lamentable estado de las relaciones de hace apenas unos meses. Luego de flirtear con no pagar la deuda y de vivir un desastre económico durante la mayor parte del año pasado, el acuerdo de gas resuelve la mayoría de los problemas inmediatos del gobierno ucraniano y allana el camino para una recuperación sostenible.

Moscú también gana. El Kremlin verá con alivio que Ucrania pueda volver a pagar su cuenta de gas y, por otra parte, le complacerá impulsar su imagen de fuente confiable de energía en momentos en que intenta atraer más inversión extranjera en el marco del programa de modernización del presidente ruso Dmitri Mevdiédiev.

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El acuerdo de gas compensatorio de Ucrania

El importante acuerdo de gas firmado entre Rusia y Kiev da a las finanzas ucranianas una situación de mucho mayor estabilidad y allana el camino para la liberación de los restantes 12.000 millones de dólares del acuerdo stand-by del FMI que se firmó hace dieciocho meses.

Además de los convenios de gas y de arriendo por parte de la Flota del Mar Negro, el primer ministro Vladimir Putin y su par ucraniano, el primer ministro Mikola Azarov, analizaron una serie de acuerdos laterales que no están explícitamente vinculados al acuerdo gas-flota pero que abarcan más de diez sectores.

Sebastopol
Rusia obtuvo una extensión de veinticinco años del convenio de arriendo de la base para la Flota del Mar Negro, lo que puso fin a la incertidumbre respecto del destino de la misma, generado por la expiración en 2017 del arriendo anterior. Ese fue el único acuerdo que tuvo una vinculación formal con el convenio de gas y, según algunos informes, parece, en efecto, permutar el descuento del gas por el pago del usufructo. En otras palabras, no habrá dinero que cambie de manos.

Putin dijo que el precio del arriendo de la base naval en Ucrania por parte de la Flota del Mar Negro de Rusia está “sobrevaluado”, pero Moscú lo aceptó por la ventaja que supone el fortalecimiento de la cooperación y la confianza con Kíev. Rusia acordó pagar 40.000 millones de dólares por el usufructo, exactamente la misma cantidad que Moscú ofrece como descuento del precio del gas en el transcurso de los próximos diez años.

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Tuberías
El primer ministro Vladimir Putin anunció que su gobierno levantará las restricciones a la venta de tuberías ucranianas en el mercado de Rusia. No se acordaron derechos de importación –que se traducían en la imposibilidad de venta en Rusia- a partir del segundo trimestre. A cambio, ahora las compañías rusas podrán vender productos químicos en el mercado ucraniano.

“Hoy tomaremos la decisión que los productores ucranianos de tuberías esperan desde hace mucho tiempo y 2.660.000 toneladas de tuberías ucranianas se venderán en el mercado ruso”, afirmó Putin en una conferencia de prensa que tuvo lugar en el balneario ruso de Sochi, sobre el Mar Negro, sede en 2014 de los juegos olímpicos de invierno.

Cooperación atómica
El director general de RusAtom, Sergei Kiriyenko, estuvo hace algunos años en Kíev, donde trató sin mucha suerte de vender tecnología para centrales nucleares, una de las principales exportaciones de Rusia que no se relacionan con el petróleo. Esta semana Moscú propuso una cooperación a gran escala en energía atómica entre ambos países. Kommersant Ukraine citó declaraciones de un ministro de Energía ruso respecto de que se firmaría un acuerdo de cinco años sobre entregas de combustible nuclear, así como de la participación de Rusia en la construcción de la planta nuclear Jmelnitsky.

“Proponemos la creación de una gran compañía que comprenda generación conjunta, ingeniería nuclear y ciclo de combustible”, dijo Putin a la prensa luego de las conversaciones con Yanukovich. “Si los especialistas ucranianos consideran que se trata de una propuesta revolucionaria, estamos dispuestos a avanzar de forma gradual.”

Aviación
El primer ministro ucraniano Mikola Azarov dijo que “la cooperación con Rusia contribuirá a impulsar la industria aeronáutica de Ucrania.” Ukrainska Pravda informa que Rusia podría recibir una participación mayoritaria en la empresa fabricante de aviones ucraniana Antónov, controlada por el Estado, como parte del acuerdo de gas. Se trata de un tema que está presente desde la época de Yeltsin y en el que se había avanzado muy poco. En la era soviética, la importante industria aeronáutica ucraniana podía fabricar un aparato por día. A partir de 1991, la producción se fue derrumbando.

Mejoramiento de los gasoductos de Ucrania
Rusia se mostrado muy dispuesta, si bien con escasos resultados, a adquirir una participación en la compañía que posee la red de gasoductos de Ucrania. En segundo término, Moscú quiere que las compañías rusas formen parte del consorcio que mejorará los gasoductos, un acuerdo que también se rescató en el marco del convenio de gas.

Azarov advirtió que el sistema de transporte de gas de Ucrania proporcionará ingresos anuales del orden de los 6.000 millones de dólares si Kíev logra convencer a Moscú y a la Unión Europea de invertir en la modernización de los tendidos. Putin, sin embargo, declaró que aún no se ha tomado resolución alguna en lo relativo a este tema. De todos modos, Azarov señala que el asunto se reincorporó a la agenda debido a que el convenio de gas con descuento ha generado los fondos presupuestarios para llevar a cabo el trabajo.

Puente de Crimea
Rusia y Ucrania han replanteado el proyecto de construir un puente a través del Estrecho de Kerch a los efectos de unir las regiones del sur del Mar Negro de ambos países, algo que se vio obstaculizado como consecuencia de un litigio fronterizo. El puente reduciría en 450 kilómetros la distancia entre los dos centros de transporte de Jersón y Novorossiisk. El presidente Yanukovich prometió la construcción del puente en su campaña de 2010.

Privatizaciones
Hubo una vaga promesa de permitir que compañías rusas accedieran a una serie de importantes privatizaciones prevista para este año. Hasta ahora se habían rechazado las ofertas rusas por motivos históricos. El 13 de abril, Yanukovich dijo que los ingresos procedentes de la privatización superarían este año los 10.000 millones de UAH -grivnias ucranianos-, unos 1.200 millones de dólares. Las privatizaciones comprenden el complejo de material rodante ferroviario Luganskteplovoz, la telefónica Ukrtelecom y varias compañías generadoras de energía térmica.

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