Polonia y Rusia dan un paso importante para pasar la página de Katyn

El foto del servicio de prensa del Gobierno de Rusia

El foto del servicio de prensa del Gobierno de Rusia

Polonia y Rusia dieron ayer un paso importante para pasar la página más dramática de su historia conjunta, el ‘caso Katyn', que es como se llamó la ejecución de miles de militares polacos a manos de la policía secreta soviética (NKVD, en sus siglas en ruso), en 1940.

Los primeros ministros de ambos países, Donald Tusk y Vladímir Putin, se reunieron el pasado miércoles en el escenario de aquella masacre, una zona boscosa situada en las afueras de la ciudad rusa de Smolensk. Recordaron juntos a todas las víctimas que reposan en el lugar: prisioneros de guerra polacos ejecutados en 1940, pero también combatientes del Ejército Rojo asesinados por los nazis durante su invasión en la URSS, así como ciudadanos soviéticos represaliados por la NKVD en la década del 30.
El jefe del Gobierno ruso afirmó en una rueda de prensa que no quedan archivos clasificados a día de hoy en el expediente de Katyn: todo está a la luz, ya que Moscú traspasó a Varsovia millones de documentos al respecto.
Putin culpó de la tragedia de Katyn a los jefes de la NKVD y al líder soviético, Joseph Stalin, quien intentó vengar así la derrota del Ejército Rojo en la guerra contra Polonia, en 1920, y la desaparición de unos 32.000 militares rusos, tomados prisioneros y muertos de hambre y enfermedades en territorio polaco.

El propio Stalin dirigía la campaña bélica contra Polonia en 1920, de modo que se sentía directamente responsable por aquella tragedia y ordenó los fusilamientos de Katyn "por un sentimiento de venganza", dijo Putin al subrayar que es una opinión particular.

Calificó de "atolladero" el constante ajuste de cuentas entre Polonia y Rusia y previno contra responsabilizar al pueblo ruso de lo ocurrido en Katyn.
El primer ministro polaco Donald Tusk, por su parte, destacó la importancia del encuentro que marcará "un giro crucial para unos y un nuevo hito en el camino hacia la reconciliación para otros". Moscú y Varsovia, según él, todavía interpretan de forma diferente algunos episodios de Katyn pero "la verdad requiere paciencia", añadió.

Al margen de los actos conmemorativos, Putin y Tusk aprovecharon la reunión de Katyn para repasar el estado de las relaciones económicas entre ambos países y anunciaron la suscripción de un acuerdo a largo plazo sobre el suministro del gas ruso a Polonia.

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