El esquisto contra Gazprom y los ambientalistas

La construcción del gasoducto magistral

La construcción del gasoducto magistral

Mientras Estados Unidos y Europa occidental están a la espera de aprovechar sus enormes reservas todavía sin explotar, Rusia se apresura a señalar su posible impacto ambiental.

Las capitales europeas pasaron gran parte de la primera década del nuevo milenio preocupados por la seguridad energética y por la excesiva dependencia del continente de Rusia los suministros rusos, especialmente en su provisiónsuministro de gas, cosa que Moscú supo aprovechar políticamente con excelentes resultados. Como un gran maestro de ajedrez, el Kremlin urdió dos o tres jugadas y se anticipó a los europeos haciéndoles creer que la UE podía acabar temblando de frío en la oscuridad si no rendía el debido homenaje tributo a Moscú.

Pero a raíz de la actual caída de la demanda de gas y la creciente utilización de energías renovables, la perspectiva de desarrollar una enorme fuente de gas no convencional con nuevas tecnologías podría reducir al absurdo los diez años de lucha por el control de los gasoductos que conectan Rusia con Europa.

La “silenciosa revolución” de la industria del gas, como la llamó Tony Hayward, director ejecutivo de BP, comenzó en Norteamérica, donde el uso de nuevas técnicas, como la perforación horizontal y la fracturación hidráulica, han permitido a las compañías energéticas conquistar los, hasta entonces, inaccesibles yacimientos de de esquisto y de gas no convencional, de baja permeabilidad, y de esquisto, hasta entonces inaccesibles, además del metano de mantos carboníferos (CBM, en sus siglas en inglés), con un costoe muy inferior al que se estimaba hace cinco años.

Según algunas estimaciones, Estados Unidos tiene disponibles más de 57 trillones de metros cúbicos de estos tipos de gas, lo que le proporcionaría un suministros para de unos cien años y lo convierteiría de la noche a la mañana en un país autosuficiente en materia de gas. En comparación, las reservas rusas de gas convencional, las más grandes del mundo, apenas superan en algo los 43 trillones de metros cúbicos, según afirma BP. Los expertos estiman que los recursos de gas no convencional podrían aumentar en un 250% las reservas mundiales. La Agencia Internacional de la Energía estima que las reservas europeas de gas no convencional son de 35 trillones de metros cúbicos, lo que equivale a cuarenta años de importaciones de gas, según los parámetros actuales.

Las técnicas desarrolladas por primera vez en Norteamérica ya se utilizan en Europa y en otras partes del mundo. La compañía ExxonMobil, que en diciembre conmocionó los mercados anunciando la compra por 41.000 millones de dólares de XTO Energy, productor de gas independiente de EEUU, ya ha comenzado las perforaciones de gas de esquisto en Alemania y está considerando llevar a cabo perforaciones en Hungría y Polonia. ConocoPhillips (que acaba de anunciar la venta de sus acciones en la petrolera rusa Lukoil) también tiene la mira puesta en Polonia a través de la alianza estratégica con Lane Energy. Por su parte, la empresa OMV de Austria está buscando depósitos de gas de esquisto en la cuenca de Viena.

Como cabe esperar, Rusia no ha tardado en ridiculizar estos sueños “no convencionales.” Alexander Medviéediev, subdirector ejecutivo del gigante Gazprom, afirma que hay muchos mitos en torno a la producción de gas de esquisto y que las consecuencias ambientales, como el uso intensivo de agua, no suelen tenerse en cuenta. LEs cierto que la fa fracturación hidráulica consiste en inyectar una mezcla de agua y sustancias químicas a alta presión para provocar fracturas en las rocas y extraer el gas. Varias agrupaciones industriales y ecológicas sostienen que el proceso genera un impacto ambiental considerable – además de consumir agua en abundancia, el fluido de fracturación puede contaminar los suministros de agua – y hasta podría ocasionar fenómenos sísmicos.

Son estas preocupaciones las que han impedido a la empresa estadounidense de gas Chesapeake realizar perforaciones en el estado de Nueva York para extraer gas de esquisto. Afortunadamente para los estrategas políticos europeos, más pendientes de la seguridad energética que de la pureza de la energía, muchas de las reservas más prometedoras se encuentran en los países europeos que más se preocupan por la influencia de Rusia en sus suministros energéticos.