Lavado de cara olímpico

Sochi es el clásico ejemplo de una ciudad provincialque es transformada por un sueño olímpico, desde cero.

Sochi es el clásico ejemplo de una ciudad provincialque es transformada por un sueño olímpico, desde cero.

A medida que los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver se acercaban a su final, el mundo comenzará a posar sus ojos en la ciudad de Sochi, el centro turístico del Mar Negro que será huésped de los Juegos invernales en 2014.
Sochi 2014 serán los primeros Juegos de Invierno que se lleven a cabo en un clima subtropical (sí, cierto), un lugar donde uno puede ver las montañas nevadas desde la playa. También serán los primeros Juegos Olímpicos que acoge Rusia desde los fastos de verano en Moscú en 1980, cuando el boicot liderado por los Estados Unidos, en protesta por la invasión soviética a Afganistán, hizo que 24 países no participaran en ellos.

Los Juegos son el catalizador para una de las tareas de maquillaje más completas de una ciudad olímpica en la historia reciente. Se ha asignado a Sochi una inversión de más de 6.000 millones de dólares (unos 4.430 millones de euros) para su transformación.

Dado que las compañías privadas se mostraban reticentes a invertir, el Gobierno ruso y compañías “amigas” del Estado se están esforzando para financiarlos Juegos de Sochi, donde el primer ministro, Vladimir Putin, y el presidente, Dmitry Medvedev, a menudo pasan sus vacaciones en las residencias oficiales, desde que Stalin promoviera el municipio como lugar predilecto de vacaciones y se convirtiera en el referente turístico.

Casi todas las instalaciones deportivas deberán ser construidas desde cero. Hay muy pocas carreteras y demasiado tránsito, y el transporte público es inadecuado. El suministro de electricidad no está asegurado y no hay suficientes plazas hoteleras.

En la ciudad, la construcción avanza. Ya se han colocado los cimientos del principal estadio de hockey sobre hielo. También han comenzado las obras del Ice Palace, en el que se sostendrá la competencia de patinaje sobre hielo. El pueblo se está convirtiendo rápidamente en una obra enorme y muchos residentes están esperando con ansias cualquier beneficio que puedan sacar.

Un legado de los Juegos, de acuerdo con el comité organizador de Sochi, será “el rejuvenecimiento de la ciudad”, logrando una “mejora significativa en la calidad de vida de la gente de Sochi”. Los juegos dejarán en su camino nuevos hoteles, centros de negocios, salas de conciertos y muchas otras instalaciones; ya ha sido construida una terminal de aeropuerto de última tecnología.

Pero el beneficio para la ciudadanía tiene todavía claroscuros que resolver. El parlamento ruso aprobó una ley que permite al Estado comprar tierras para los Juegos Olímpicos de Invierno. Los residentes de Imeretinskaya (el barrio de Sochi en el que se construirá el complejo costero) han protestado, diciendo que están siendo acosados para que vendan sus casas, pero que les están ofreciendo una compensación menor al valor de mercado.

“Están quitándole los derechos a la gente”, dijo Valery Suchkov, líder de una asociación de residentes, que está llevando a cabo una campaña en contra de cualquier venta forzada. “Somos como víctimas en espera”. A cientos de personas les han dicho que tienen que dejar sus casas para finales de marzo. Tras las protestas y los informes de los medios, finalmente 100 terrenos no serán comprados, dijo Taimuraz Bolloyev, director de Olimpstroi, compañía a cargo de la construcción; una decisión que, según dijeron algunas voces locales, demuestra que el gobierno está empezando a escuchar. Algunas confiscaciones, sin embargo, parecen inevitables.

Otro miedo para muchos es el impacto ambiental de la construcción cerca del puerto propuesto y en el parque nacional de Sochi, donde se estipula construir las pistas de trineo y de luge y la Villa Olímpica de montaña.

Medvedev ha ordenado supervisión constante para evitar cualquier daño, pero organizaciones ecologistas locales y nacionales, como el Fondo Mundial para la Naturaleza, afirman que aún hay una gran preocupación por el parque y los humedales cercanos al puerto.

Otra preocupación es si los 6.000 millones de dólares (rebajados desde los 12.000 millones debido, según ejecutivos locales, a medidas de ahorro), serán debidamente justificables, teniendo en cuenta que hasta el presidente ruso dice que la corrupción en Rusia se encuentra en niveles epidémicos.

En las elecciones para alcalde del año pasado, el líder de la oposición y ex vice primer ministro, Boris Nemtsov, acusó a las autoridades de hacer la vista gorda ante la corrupción en el financiamiento olímpico. Con poco o ningún acceso a la televisión local, Nemstov salió segundo, a una considerable distancia de Anatoly Pakhomov, titular y miembro del dominante partido Rusia Unida.

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