El petrodólar: refugio de la crisis o lastre para la recuperación

¿Cuán importante será para la recuperación de Rusia el coste que tenga el petróleo el año que viene? El Gobierno supoen un precio de 58 dólares por barril, lo que crea un agujero presupuestario. El Banco Mundial estima un precio alrededor de los 75 dóalres, con lo que Rusia prácticamente alcanzaría su punto de equilirio. Capital Economics, en Londres, pronostica un valor de 50 dólares, lo que causaría aún más problemas.
Es cierto que la economía del país depende en gran medida de esta fuente energética, que puede hacer tambalear las cuentas públicas, pero el petróleo sólo representa una quinta parte del producto interior bruto (PIB) de Rusia, y los servicios son mucho más importantes y representan hoy más de la mitad del PIB.

Dicho de otra manera, el PIB per capita en 2008 fue de alrededor de 15.800 dólares (unos 11.700 euros), según la CIA, mientras la producción de petróleo representó sólo 3.912 dólares de este total (y esto, teniendo en cuenta que el precio del petróleo estuvo en 150 dólares durante todo el pasado año).

Donde sí dominan el petróleo y el gas es tanto en los impuestos como en las ganancias de exportación, donde representan alrededor de dos tercios de los dólares que Rusia gana en el exterior. Pero los impuestos obtenidos a partir del petróleo son altos porque el Estado los utiliza para subsidiar al resto de la economía. El Estado cobra en impuestos 90 centavos por cada dólar que una compañía de petróleo gana a través de las exportaciones sobre un precio de 27 dólares por barril; pero al mismo tiempo, el impuesto sobre las ganancias, el impuesto sobre las ganancias corporativas y el impuesto sobre el valor agregado de Rusia se encuentran entre los más bajos de Europa.

Rusia es uno de los pocos países productores de petróleo en que la mayoría de esta producción está en manos de compañías privadas. Gravar impuestos tan altos sobre el petróleo significa que el principal beneficiario de la riqueza petrolífera de Rusia es (en teoría) el pueblo ruso, no los oligarcas que poseen la compañía. Para hacerlo más demostrable, los altos impuestos gravados sobre el petróleo permiten un impuesto más bajo sobre todo lo demás, lo que debería fortalecer la diversificación.

Claro que en la práctica no funciona tan bien, lo cual es resaltado en la otra mitad de la ecuación: el dominio del petróleo y el gas en las ganancias de exportación.

Es posible que los impuestos sobre las empresas del sector real sean bajas, pero el valor del rublo es alto, haciendo que las exportaciones sean poco competitivas en los mercados internacionales. La marea de petrodólares provoca el famoso “mal holandés” que, inevitablemente, hace subir el valor de la moneda. Como resultado, las otras exportaciones, como aviones, centrales de energía y caviar, cuestan más de lo que deberían.

En favor del Banco Central de Rusia, hay que decir que ha trabajado duro para intentar mantener bajo el valor del rublo, mientras el petróleo elevaba su precio 15 veces más del de 1998.

El Estado estaba disfrutando de una gigantesca ganancia impositiva extraordinaria a partir del petróleo, pero los frustrados diputados de la Duma no podían tocar ni uno de los 600.000 millones de dólares que eran guardados por el ministro de finanzas, Alexei Kudrin, para el fondo de estabilización, en contraste con los apenas 9.100 millones de 1998.

El motivo de Kudrin era acumular más reservas por las dudas sobre una nueva crisis (que terminó siendo una buena idea). Pero aun más importante es que el fondo de estabilización esterilizó el dinero de ganancias extraordinarias del petróleo: el dinero de ganancias extraordinarias no puede ser gastado; éste no provoca un aumento ni en la inflación ni en el valor del rublo.

Aun así, todo este dinero dando vueltas (las compañías petroleras rusas aún recaudan un paquete a partir de la porción del precio del petróleo que está por debajo de los 27 dólares, que no es gravable) hizo que la inflación y el aumento de precios se mantuvieran altos en los últimos años. La industria rusa aún está luchando por producir cosas que el mundo quiera comprar.