Una segunda chance reanima el comercio

En los próximos 5 años debe crecer el intercambio entre los sectores más desarrollados. Elena Danílova, vicepresidenta de la Comisión Intergubernamental Ruso-Argentina, habla del futuro de esa cooperación.
- En Rusia se refieren a un “segundo aliento” en las relaciones con los países de América Latina. ¿Cómo se modificarán las relaciones de Rusia con la Argentina?

- Argentina es uno de los socios comerciales y económicos principales y más antiguos que tiene Rusia en América Latina. Sin embargo, en los 90, y debido a la crisis, tanto en Rusia como en la Argentina se redujo considerablemente el volumen del comercio.

Y pese a que en la década pasada el intercambio comercial se reanimó un poco, sus escalas son mucho más bajas que el potencial de las economías de ambos países.

El diálogo actual tiene lugar en condiciones totalmente nuevas, puestas de manifiesto con claridad en la crisis económica mundial.

En este escenario global surgen nuevas uniones económicas. Así, Rusia junto con Belarús y Kazajstán conforman una Unión Aduanera y la Argentina es miembro del Mercosur.

De tal modo, debemos tener en cuenta los intereses de nuestros otros socios en los grupos económicos. Al ingresar al mercado de un solo país, al crear allí una filial, el productor obtiene en la práctica un acceso libre de impuestos y simultáneo a los mercados de varios Estados miembros de esa alianza económica.
En la Argentina es bien conocido el potencial industrial, científico y técnico de Rusia, en especial, en el sector energético y de infraestructura de transporte. Además, Rusia se convirtió en un gran comprador de carnes y frutas argentinas y esta dinámica positiva de nuestro comercio conjunto nos alegra.
Nos apena, sin embargo, que el mayor aumento de los indicadores cuantitativos del intercambio comercial corresponda a materias primas y a producción con bajo valor agregado, en tanto que la participación de maquinarias, equipamiento y medios de transporte es de sólo el 2% en este intercambio.

- ¿Cómo incidió la crisis en las relaciones comerciales y económicas entre Rusia y la Argentina?

- Debido a la crisis, los volúmenes del comercio bilateral cayeron. Según los totales de 2009, el volumen de intercambio comercial ruso-argentino se redujo en un 31% en comparación con 2008 y descendió a 1.358,9 millones de dólares. Los volúmenes de exportación rusa cayeron en un 73%, hasta 203,2 millones de dólares, contra los 740,2 millones, en 2008. Se redujeron esencialmente los suministros de artículos fundamentales de la exportación rusa: combustible diésel y fertilizantes. La disminución de los volúmenes de importación no fue tan significativa: un 6,5%. Todo esto condujo al aumento del saldo negativo para Rusia en la balanza comercial; de 494,9 millones de dólares, en 2008, hasta 952,5 millones, en 2009.
- ¿Y por qué se redujo la exportación rusa de alta tecnología?

- El volumen disminuyó, en primer lugar, porque se redujo la demanda de las empresas argentinas por las serias dificultades financieras surgidas en la crisis.

En la Argentina no existe barrera especial alguna en cuanto al comercio bilateral, pero con los proveedores de maquinarias o de tecnología, a veces, se emplean medidas exageradas de certificación y licencias.

Sin embargo, uno de los problemas principales estriba en que muchos exportadores rusos no pueden adaptarse a los requerimientos del mercado argentino. Por ahora, no están preparados para suministrar maquinaria y técnología a crédito, en tanto que hoy se requieren proyectos productivos conjuntos en un esquema financiado.

- ¿Qué sectores de la economía podrían convertirse en la locomotora del comercio bilateral en los próximos cinco años?

- La Argentina podría suministrar tecnologías modernas en sectores de la agricultura y la industria alimenticia, lo que conforma más del 90% del volumen de precios de la exportación argentina a Rusia, así como en el sector de restaurantes.

También se ven buenas perspectivas de negocios en el plano regional entre Pymes: muchas regiones rusas ya han pedido encontrar socios en la Argentina, por ejemplo, en la ganadería de carne, en avicultura, etc. A su vez, las regiones pueden proponer a los inversores extranjeros condiciones financieras y de infraestructura más beneficiosas.

La cooperación con empresas de energía eléctrica, tiene un gran potencial, tanto para los productores de equipos para centrales hidroeléctricas como en el ámbito atómico, incluyendo segmentos mixtos, entre ellos, la producción de isótopos para fines medicinales. Hasta el 20% de la energía eléctrica en la Argentina se elabora en la actualidad con equipos de producción rusa.

Ahora los proveedores rusos de equipamiento para la generación de energía eléctrica mantienen negociaciones sobre la posibilidad de participar en tales proyectos como la construcción “llave en mano” de centrales térmicas con una potencia de 1.000 MW, que trabajen a base de carbón; el aumento de la potencia de los generadores de la central hidroeléctrica de Salto Grande; la construcción de las centrales hidroeléctricas “Chiuido 1” (600 MW), “Cóndor Cliff-La Barrancosa” (1.700 MW), “Punta Negra” (63 MW), la térmica “9 de Julio” (65 MW) y la térmica en Mar del Plata, con una potencia de 170 MW.


La economía argentina podría obtener ventajas de la cooperación con compañías rusas de petróleo y gas, poseedoras de una rica experiencia en la extracción de hidrocarburos y la construcción de infraestructura para su transporte; así como con los productores de vehículos y las petroquímicas.

Las posiciones de Rusia son fuertes también en el ámbito de las tecnologías espaciales y la construcción de helicópteros. Por ejemplo, podría ser utilizado el grupo orbital ruso, incluyendo el sistema ruso de posicionamiento global GLONASS, en interés de Argentina. Lo que en proyección podría ser usado para el sondeo de la tierra, los servicios anti-incendios y otras prestaciones.

- ¿Cuáles son los factores que retrasan la cooperación?

- En el sector comercial y económico no existe, en la actualidad, ningún problema serio e irresuelto que impida el desarrollo de la cooperación.
Argentina es un país que utiliza el sistema de preferencias de la Federación Rusa: en la importación de la mayoría de los artículos argentinos se aplica una tasa impositiva un 25% menor a la básica.

Al mismo tiempo, la Argentina todavía no reconoció el status de mercado de la economía rusa, lo que nos provoca asombro e intranquilidad. Se aplican elevadas e infundadas medidas anti-dumping a la producción rusa, por cuanto en su cálculo se utilizan datos de país “sucedáneo”.

En la práctica, esto significa que la Argentina puede adoptar decisiones arbitrarias, en esencia discriminatorias de los proveedores rusos.



RH DOSSIER
La nueva Unión Aduanera

En 2009, Rusia, Belarús y Kazajstán decidieron mantener negociaciones para la adhesión a la OMC como una única Unión Aduanera e interrumpir las negociaciones individuales. La Unión Aduanera se oficializó el 1 de enero de 2010. El Código Aduanero unificado de la Unión entrará en vigor el 1 de julio. Con la vigencia de la tarifa única debe comenzar el trabajo de la propia UA. Para el verano de 2011 se planea culminar con la conformación de un territorio aduanero único.