¿Dejará Lenin el Mausoleo?

La Plaza Roja es a Moscú lo que la Torre Eiffel es a París: un símbolo que se reconoce al instante en el mundo entero. Pero tras el desfile que se celebrará el 9 de mayo para conmemorar el 65º aniversario de la victoria sobre el fascismo, la Plaza Roja va a estar cerrada un año por obras de reconstrucción. Se planea reforzar los cimientos del empedrado. Esto significa que la Plaza Roja tendrá acceso restringido y que no será fácil programar las visitas al complejo memorial.

En el centro de la capital de una de las mayores potencias mundiales, junto a la muralla del Kremlin, se encuentra uno de los monumentos más ambiguos de la era soviética. El cuerpo embalsamado de Lenin se expone desde hace más de ochenta años dentro de un mausoleo de mármol. Los científicos del Centro de Tecnologías Biomédicas del Instituto de Plantas Aromáticas y Medicinales de Rusia (VILAR) son los responsables por la conservación del cuerpo. El mausoleo cierra cada dieciocho meses para que los científicos puedan someter los restos de Lenin a una serie de procedimientos profilácticos.

El 23 de enero de 1924, dos días después de la muerte de Lenin, Félix Dzerzhinsky, presidente del comité funerario creado por el Politburó, señaló: “Si la ciencia lo permite, el cuerpo de Lenin debe conservarse.”

Los científicos recibieron la delicada tarea de embalsamar el cuerpo de Lenin de modo que mantuviera el mismo aspecto que mostraba en los retratos que le habían hecho en vida. Los métodos existentes no eran adecuados. Algunos permitían conservar su cuerpo, pero por poco tiempo. Otros, incluyendo los métodos utilizados por los antiguos egipcios, no conservaban su parecido en vida. Los científicos soviéticos tomaron en consideración la tarea que Dzerzhinsky les había encomendado. El patólogo anatomista Aleksei Abrikosov fue el encargado de embalsamar el cuerpo de Vladimir Ilich. Cuando le preguntaron en una entrevista de prensa si era posible tratar el cuerpo de modo que conservara su parecido en vida, Abrikosov fue categórico: “La ciencia no dispone de tales medios en la actualidad.” Vladimir Vorobiev, profesor de anatomía en Járkov, se manifestó en desacuerdo: “Muchos compuestos anatómicos pueden conservarse durante décadas. Esto significa que podemos intentar aplicarlos.”

El cuerpo de Lenin fue inicialmente colocado en una cripta de madera diseñada por el arquitecto Aleksei Shúsev (el mismo que diseñó el mausoleo de mármol y granito que sustituyó la construcción original en 1930). Pero la primavera se acercaba, el tiempo era cada vez más cálido y conservar el cuerpo de Lenin resultaba cada vez más complicado. Comenzaron a aparecer señales de descomposición y deshidratación. Se tomó la decisión de congelar el cuerpo con un sistema de refrigeración especial, pero el sistema era alemán y el pedido a Alemania se retrasó tanto que el cuerpo comenzó a descomponerse. ¿Qué hacer? Fue entonces cuando convocaron al profesor Vorobiev desde Járkov a Moscú y le encargaron que embalsamara los restos. El cuerpo de Lenin fue sumergido durante un tiempo prolongado en una solución de glicerina y gotas de acetato. Las manchas apergaminadas que habían aparecido en el cuerpo se eliminaron con ácido acético y peróxido de hidrógeno. Para evitar el hundimiento de las cuencas de los ojos, se fabricaron unos ojos artificiales para reemplazar los originales. Antes de permitir su exposición pública, el cuerpo de Lenin se mostró a su hermano Dmitry Ulianov y a su viuda Nadezhda Krúpskaia el 18 de junio (en un principio Krúpskaia se había opuesto categóricamente a que lo embalsamaran).

A partir de entonces, se retira el cuerpo de Lenin cada dieciocho meses para sumergirlo de nuevo en la solución embalsamadora. Cuando estalló la II Guerra Mundial, fue evacuado por tren a Tiumén, unos 2.000 km al este de Moscú. El ataúd que contenía el cuerpo de Lenin viajó en un vagón especial refrigerado y los científicos responsables de su cuidado lo hicieron en otro vagón, junto a cuarenta soldados y oficiales de la guarnición del Kremlin.

El cuerpo de Lenin, el personal de servicio y los escoltas regresaron a Moscú a finales de marzo de 1945. Vestía un traje de tres piezas. Antes de la guerra, se había mostrado el cuerpo con una guerrera cuasi militar (aunque Lenin no había usado nunca esa guerrera en vida) que ostentaba la Orden de la Estrella Roja. Cuenta la leyenda que la medalla había pertenecido a un veterano desconocido de la Guerra Civil de Rusia. Al parecer, cuando el veterano visitó el Mausoleo se conmovió tanto que se quitó del pecho la condecoración que llevaba y la prendió en la guerrera de Lenin. Sin embargo, al comprobar el número de la Orden se llegó a la conclusión de que en realidad había pertenecido a la revolucionaria alemana Clara Zetkin.

Ya han pasado ochenta años y el cuerpo de Lenin se conserva en buen estado. Gracias a los esfuerzos de los científicos, sigue exhibiéndose en el Mausoleo de la Plaza Roja. Cada dieciocho meses, las visitas se interrumpen para someter el cuerpo de Lenin a una serie de procedimientos profilácticos… Es posible que algún día se cumpla el deseo de Nadezhda Krúspkaia y el cuerpo de su marido reciba sepultura. Pero para eso todavía hay que esperar. La sociedad rusa aún no está preparada. En una encuesta realizada por el Centro de Investigación de la Opinión Pública en 2009, más del cuarenta por ciento de los entrevistados consideraba que conservar del cuerpo de Lenin en el Mausoleo de la Plaza Roja es incorrecto y antinatural. Pero un veinticinco por ciento opinaba que no había nada de malo en ello.

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