El reparto de la gran torta nuclear

La tecnología rusa permitirá la explotación de yacimientosque anteriormente se consideraban irrecuperables.

La tecnología rusa permitirá la explotación de yacimientosque anteriormente se consideraban irrecuperables.

Para 2030 habrá un 60% más de centrales y según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) se duplicará la dependencia energética atómica global.
¿Por qué hay tantos países centrados en la generación de energía nuclear? La respuesta es sencilla: el mundo necesita una fuente de energía fiable y barata. La presión que ejercen los altos precios del petróleo y del gas, junto con la necesidad de detener las emisiones de gases de efecto invernadero, han desplazado los temores producidos por las centrales atómicas.

La AIEA afirma que en 20 años se duplicará la dependencia global de este tipo de energía. En Rusia, 10 usinas nucleares (con 31 generadores) suministran el 16% del total de electricidad del país. En 2015, 40 generadores proveerán un cuarto de la electricidad total. En China, las plantas nucleares generan el 2,3% de la producción doméstica; en EE.UU., el 20% y, en Francia, el 80%. En los próximos años, China planea construir alrededor de 100 plantas, mientras que EE.UU. espera al menos duplicarlas.

Debido al boom nuclear, los precios del uranio se han multiplicado por diez en los últimos 5 años, llevando el costo de una unidad de generación de energía a unos cinco o seis mil millones de dólares. Los países con reservas de uranio y tecnología nuclear tendrán el dominio de la industria energética global durante los próximos 20 a 40 años.

Sólo ciertos países conocen los secretos para la construcción de plantas de producción energética fiables y de última generación. Son pocos los que poseen tecnología para el enriquecimiento del uranio. Y, finalmente, los países productores de combustible nuclear se cuentan con los dedos de una mano.
Las empresas rusas están preparadas para proveer el ciclo entero desde la extracción del uranio hasta la construcción de centrales atómicas. Hoy en día, Rusia cuenta con el 40% de las instalaciones de enriquecimiento de uranio del mundo, el 17% del mercado internacional de combustible, el 28% de la capacidad para erigir estas plantas nucleares y el 8% de la extracción minera de uranio.

Hasta ahora, las necesidades de uranio en Rusia estaban cubiertas gracias a la reserva de armas nucleares de la era soviética pero, ¿qué vendrá después? Por precaución, Moscú ha decidido asegurar su acceso a reservas extranjeras de uranio. Rosatom, la Compañía de Energía Nuclear Estatal Rusa, firmó contratos de provisión con Sudáfrica y Australia.

Otra posibilidad sería aumentar la cooperación con naciones ricas en uranio como, por ejemplo, las repúblicas centroasiáticas y Mongolia.
El vecino Kazajstán ocupa el tercer puesto mundial en cuanto al tamaño de sus reservas de uranio, después de EE.UU. y Sudáfrica. Mongolia es la siguiente, pero la confirmación de sus reservas (1.300 toneladas) podría convertirle en uno de los mayores proveedores de uranio del mundo.

Rusia ha unido sus proyectos de minería de uranio con Kazajstán, Armenia y Namibia. Tras la visita de Dmitry Medvédev a Ulan Bator durante el pasado verano, Rosatom comenzó a prepararse para la producción en Mongolia. Los especialistas de la Compañía Estatal rusa poseen la tecnología extractora más avanzada del mundo.

Quince compañías extranjeras han intentado extraer uranio en Mongolia durante los 15 últimos años, pero fueron incapaces de abrir el territorio nuclear virgen del país. La tecnología rusa permitirá la explotación de yacimientos que anteriormente se consideraban irrecuperables. Con estos recursos, las reservas rusas de uranio podrían multiplicarse “al menos por 3 o por 5 o, incluso, por 10,” según el presidente de Rosatom, Serguei Kiriyenko.

Aquellos países que cooperen con Rosatom en la extracción y la producción de uranio, recibirán garantías para el suministro de combustible nuclear durante los próximos 60 años. Asimismo, Rusia está dispuesta a ofrecer los servicios exclusivos del Centro Internacional de Enriquecimiento de Uranio de la ciudad siberiana de Angarsk.

Los reactores de neutrones rápidos pueden ser decisivos a la hora de solucionar los problemas de combustión que tiene el uranio. Los reactores convencionales pueden aprovechar sólo 5 kilogramos de una tonelada de uranio, mientras que los reactores de neutrones rápidos serán capaces de usar hasta 700 Kg.
“Con los reactores rápidos, nuestras reservas de uranio durarán todo un milenio,” estimaba Nikolai Oshkanov, director de la central nuclear de Beloyarsk.

Actualmente, Rusia y China negocian la construcción de un reactor rápido, con una capacidad de 800 megavatios. De acuerdo con las estimaciones, Rusia está en este plano entre 10 y 15 años por delante del resto del planeta. Y también tiene algo que ofrecer en otra promisoria área: centrales nucleares flotantes, basadas en tecnología nuclear para la construcción de barcos. Estas centrales son vitales para las regiones remotas, donde los tendidos eléctricos o los combustibles orgánicos no son aconsejables. Las estaciones flotantes podrían ser usadas incluso para desalinizar el agua del mar, por ejemplo, en los países del Golfo Pérsico o en una plataforma oceánica.

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