Balances de la presidencia de Medvédev

Expertos y politólogos rusos analizan el desarrollo y la consolidación de este nuevo líder, surgido a la sombra de Vladimir Putin pero que ya evidenció su perfil independiente.
Mijail Remízov, publicista
El tándem Putin-Medvédev resultó más estable de lo que se podría haber supuesto. Se esperaba que esta construcción eraría conflictos y realmente los genera. Pero estos son conflictos de “intensidad media”, que en ocasiones incluso inciden de una manera constructiva. Sin embargo, el tándem no es eficiente como mecanismo de desarrollo. Un primer ministro que de antemano es irreemplazable, lo mismo que los viceprimeros ministros y los ministros claves, no conduce a una mayor responsabilidad frente al resultado de su trabajo por parte de los más altos funcionarios.
El presidente Medvédev repitió en numerosas oportunidades que el reemplazo del modelo de desarrollo constituye la razón de la supervivencia de Rusia en el mundo contemporáneo. Esto constituyó un cierto “punto de arranque” para la modernización. Pero, por desgracia, por ahora no se ha planteado la cuestión principal de la transformación del sistema político. Nuestra burocracia y nuestro partido gobernante están muy lejos de los modelos de los países desarrollados. Y se habla muy poco de cómo corregir esto.
Los dos años de la presidencia de Medvédev resultaron muy tensos. Para consolidarse como figura política e histórica, es muy importante que logre éxitos en la diversificación de la economía y en el desarrollo innovador. Los éxitos económicos serán evidentes sólo en unos años. Pero ahora mismo es posible mostrar a la sociedad que el proceso realmente se ha puesto en marcha.

Presidente del Instituto de Estrategia Nacional. Filósofo político.


Dmitri Orlov, politólogo
En el período de la crisis militar del verano de 2008, el presidente Medvédev actuó con dureza, incluso en forma agresiva, y con absoluta adecuación ante la situación creada. Por supuesto, inmediatamente después del conflicto con Georgia se generó una situación tensa en las relaciones con Occidente. Pero ahora las relaciones ingresaron en un carril normal.
El presidente es bastante consecuente en su accionar en el desarrollo de los institutos democráticos y del sistema político. Su política está encaminada a terminar de construir el “edificio del siglo XXI”. El curso político y económico, a diferencia de la década del 90, se llevó a cabo bajo la égida de Putin con respaldo en la mayoría. Medvédev, como sucesor, debía efectuar el siguiente paso y llegar hasta los grupos de población y las fuerzas políticas sistémicas con una concepción distinta de las representaciones de la mayoría. Y él llegó hasta estos grupos.
El éxito de la modernización anunciada en Rusia dependerá antes que nada de dos factores: el hallazgo de decisiones concretas, de la creación, la compra y la adopción de tecnologías de última generación. El segundo factor es la conformación de una coalición sólida en respaldo a la modernización.

Director general de la Agencia de comunicaciones políticas y económicas.


Alexéi Makarkin, politólogo
La principal conclusión es que Medvédev realmente es presidente de Rusia. Cuando resultó electo, muchos lo consideraban como una figura de transición. Pero se ha tornado evidente que este es un hombre con ideas y suficiente firmeza, como lo demostró durante los acontecimientos en Osetia del Sur.
La crisis puso de manifiesto problemas muy serios en la economía y las ideas planteadas por Medvédev se han tornado realmente actuales: ahora no sólo hablan de modernización, sino que han comenzado a actuar.
Así, Rusia ha ratificado el 14º protocolo del Tribunal Europeo sobre derechos humanos, lo que permite culminar la reforma judicial. Además de esto, el Tribunal Constitucional (Corte Suprema de Rusia) estableció que las decisiones del Tribunal Supremo europeo pueden ser integradas al sistema ruso jurisprudencial, algo imposible de imaginar en 2007.
Rusia se va convirtiendo en un país cada vez más abierto, que no se piensa a sí mismo como una fortaleza asediada y amenazada por los enemigos. La preparación del acuerdo sobre los AEO (armamentos estratégicos ofensivos) ha sido puesta en primer plano. Cambió la atmósfera social: las polémicas y las discusiones ganaron un tono más activo.
En la presidencia de Medvédev comenzó el reemplazo de los gobernadores, un proceso que se desarrolla con bastante tranquilidad. Pero por ahora la sociedad no comprende plenamente cómo puede ser integrada al proceso de modernización. Una significativa parte de la elite social se crea la impresión de que esta modernización no es necesaria. “¿Para qué la precisamos?”, preguntan. La cuestión es, pues, convencer no sólo a la población, sino a las capas dirigentes.

Vicedirector del Centro de Tecnologías Políticas e investigador.

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