Desatando el nudo caucásico

Alexander Khloponin, el enviado presidencialal Distrito Federal del Norte del Cáucaso

Alexander Khloponin, el enviado presidencialal Distrito Federal del Norte del Cáucaso

Por segunda vez desde la tragedia de Beslán en 2004, el Kremlin está tomando medidas estrictas para terminar con la violencia en el Norte del Cáucaso. Alexander Jloponin, gobernador de Krasnoiarsk, es ahora el enviado presidencial, con rango de viceprimer ministro, al Distrito Federal del Norte del Cáucaso.

Jloponin concentra en su persona los cargos de enviado de la presidencia y vice-primer ministro y por lo tanto tendrá que responder tanto ante el primer ministro Vladimir Putin y ante el presidente Dmitri Medviédiev. Esto tiene sentido. A Putin siempre le ha preocupado más el Distrito Federal del Sur que cualquier otra región, con el Distrito Federal del Lejano Oriente en segundo lugar en su lista de prioridades. Los enviados en estas dos regiones han sido relegados y reasignados con más frecuencia que en el resto de las regiones.

Al designar a Jloponin, el Kremlin ha optado por un modelo comercial en lugar del duro plan anterior de los “siloviki.” (referido a los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad). El gobierno consideró que tendría sentido repetir el formato de negocios que Jloponin aplicó en la región de Krasnoiarsk a otra región que se encuentra en la urgente necesidad de recibir inversiones y de beneficiarse con una administración eficiente.

La región de Krasnoyarsk es bien conocida por la exitosa gestión de Jloponin. Krasnoiarsk ha superado a Moscú y a San Petersburgo en términos de atracción de inversiones durante los últimos años, un asombroso logro para una región remota, incluso teniendo en cuenta que se trata de una región rica en recursos naturales. Vale la pena mencionar que uno de los foros económicos más importantes de Rusia se celebra anualmente en Krasnoiarsk.

El gobierno regional se convirtió en una cantera para la exportación de administradores eficaces. Un antiguo integrante del gobierno de Krasnoiarsk, Alexander Novak, es delegado del ministro de finanzas Alexei Kudrin y supervisa los programas federales más importantes. El ex-gobernador delegado, Anatoly Tíjonov, es el actual primer vicepresidente del Vneshekonombank, a cargo de los principales proyectos de inversión. El gobernador delegado Serguei Sokol fue enviado en una ocasión a reforzar la administración de Irkutsk y ahora es serio candidato a un puesto gubernamental en otra región.

Putin es un gran admirador de Jloponin. El primer ministro lo apoyó en las disputadas elecciones gubernamentales de 2002 y lo volvió a nombrar gobernador en 2007. Además, Jloponin es un ex-condiscípulo y amigo de Mijaíll Prójorov, empresario multimillonario embarcado en proyectos de modernización industrial. Ambicioso y ansioso por escalar puestos, Jloponin es mencionado desde hace mucho tiempo como posible candidato a ocupar un alto cargo en Moscú.

No hay dudas de que Jloponin es altamente eficaz como administrador de crisis. Cuenta con una gran experiencia en negocios y con importantes vinculaciones, comprende y sabe utilizar las instituciones que se necesitan para el desarrollo y confía en la gestión de calificados equipos de apoyo. Pero estas capacidades por sí solas no son garantía de éxito para el nuevo cargo. Si bien Jloponin cuenta con un amplio registro de éxitos atrayendo grandes proyectos de inversión, asegurando una utilización de fondos adecuada y transparente, y en la lucha contra la corrupción, su habilidad y personalidad no coinciden con las de anteriores enviados presidenciales asignados a la región para lidiar con las profundas y arraigadas tensiones entre clanes y grupos étnicos, así como con el extremismo del Norte del Cáucaso.



Como enviado al Distrito Federal del Norte del Cáucaso, Jloponin deberá acometer un hercúleo trabajo de administración que se divide en tres niveles: principalmente, lidiar con Putin, Medvedev, los ministros federales y el Kremlin; secundariamente, intentar imponer su propio equipo; y, por último, manejar las difíciles relaciones con los líderes del Norte del Cáucaso.

Me preocupa que los intereses de los distintos grupos influyentes, tanto en Moscú como en su región, no concuerden (o incluso entren en conflicto abierto) con Jloponin y le impidan un trabajo eficiente, más allá de la autoridad y el poder independiente que le hayan sido otorgados.

Gran parte de estas cuestiones se aclarará durante sus primeros meses en el puesto, cuando Jloponin, administrador joven, agresivo y moderno, tenga que establecer relaciones con los líderes conservadores del Norte del Cáucaso. ¿Será considerado como un emisario de Moscú insolente y advenedizo y aceptado fríamente por el presidente de Chechenia Ramzan Kadyrov y los demás líderes de la región?

En el Cáucaso, después de todo, son los estilos militares más conservadores como el del propio Kadyrov (ascendido recientemente a general), los que tienen más influencia.

El refinado Jloponin, criado en Moscú, a los 30 años de edad fue un excelente administrador de Norilsk Nickel. Esperemos que pueda alcanzar el mismo nivel de éxito en el Norte del Cáucaso.

Nikolai Petrov es un becario residente del Centro Carnegie de Moscú.

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