¿Cómo reclutó el Estado Islámico a una estudiante universitaria?

Varvara Karaúlova, detenido en el aeropuerto de Estambul

Varvara Karaúlova, detenido en el aeropuerto de Estambul

TASS
Varvara Karaúlova, estudiante de Filosofía en la Universidad Estatal de Moscú, fue detenida en junio en la frontera entre Turquía y Siria cuando iba a enrolarse en el Estado Islámico. Su caso estaba cerrado, pero se reabre porque se sospecha que era una reclutadora. RBTH ha hablado con el padre de la joven y sus compañeras de universidad.

Según datos del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), varios miles de ciudadanos rusos y de otras antiguas repúblicas soviéticas combaten en las filas del EI en Siria e Irak.

La historia de Varvara Karaúlova, la estudiante de la Universidad Estatal de Moscú, que abandonó su casa para unirse al Estado Islámico el pasado junio y fue arrestada en la frontera turca ha tenido un desarrollo inesperado. Tras las primeras pesquisas fue puesta en libertad, pero la Justicia rusa ordenó el pasado 28 de octubre una nueva detención preventiva por participación en actividades terroristas.

Según los medios rusos, se ha descubierto la correspondencia de Varvara con un miembro del Estado Islámico y se sospecha que podría ser una reclutadora.  El pasado julio, después de que volviese a Rusia, los investigadores dijeron que no se abría un caso en su contra y que tan solo iba a ser interrogada como testigo, pero sí que arrestaron a dos rusos que había viajado con ella.

Varvara se tomó un año sabático y comenzó un programa de reinserción. Parecía que la historia era cosas del pasado, a pesar de la gran resonancia pública que había tenido el caso. ¿Cómo era posible que una buena estudiante, de buena familia, intelectual y que hablaba cinco lenguas, fuese reclutada por el Estado Islámico?

Varvara había ganado competiciones académicas nacionales, había terminado secundaria con muy buenas notas e ingresó en la Facultad de Filosofía, el departamento de Estudios Culturales, sin problema alguno.

"Siempre iba con falda, una camiseta y ropa modesta. Cuando alguien la cortejaba, decía 'Le gusto pero no me gusta. ¿Ahora qué?", recuerda una amiga cercana que prefiere mantenerse en el anonimato.

En la escuela Varvara se relacionaba con sus compañeros, pero en la universidad apenas trataba con ellos. En sus primeros años decía que eran "idiotas" y prefería estar sola. Casi nadie sabía lo que pasaba en su vida.

"Era muy cerrada y se apartaba mucho", dice una antigua compañera. Los estudiantes son muy reacios a hablar sobre Varvara. Este incidente les ha sorprendido mucho, al igual que a los profesores, que preocupados por la reputación del departamento piden que se minimice el contacto con la prensa.

Los profesores apenas saben más que las compañeras. Según Alexéi Kózirev, decano de investigación de la Facultad de Filosofía, que le dio clases en el primer año de universidad, no había nada destacable en ella. "Era una chica callada, que en general estudiaba bien", declara a RBTH.

En septiembre de este año hubo cambios en su comportamiento. Tras empezar un curso especial de árabe comenzó a llevar velo. Pero este comportamiento tampoco significa nada, y más en una facultad en el que hay personas de religiones diferentes. Antes de viajar a Siria, Varvara cambió su nombre de Messenger a Amina (la madre del profeta Mahoma).

Fue la única señal, que tampoco alertó a nadie. El 27 de mayo había huido, dejando atrás un anillo con las palabras "Salvar y proteger" y una cruz ortodoxa.

"Tomad todo de mí”

Varvara volvió casi inmediatamente. Su padre tenía buenos contactos en el FSB y en el Ministerio de Asuntos Exteriores. "Tiene un visión abierta y la capacidad para aprender lenguas le ha permitido explorar fuentes primarias, incluyendo el árabe", explica a RBTH, Pável Karaulov, padre de la joven.

Por eso eso la aparición del Corán en casa y su interés por el islam apenas se notó en casa. Estudiaba diferentes religiones, entre ellas el islam.

Cuando Varvara se fue los contactos la llevaron hasta Turquía. "Cuando viajé allí, una de las versiones era que había ido de viaje a Turquía para sumergirse en diferentes aspectos de la cultura islámica", dijo. Poco después fue detenido por el Servicio de Migraciones, pero no por unas vacaciones.

"Su único motivo fue un fuerte cariño", dice Karaulov. "Era su primer chico, nunca había tenido otro. Y solo era a través de comunicación virtual. Ahora parece casi claro que esta persona no era real y que en su creación intervinieron diferentes personas".

Nadie en su familia sabía que Varvara continuaba comunicándose con su amante del ISIS, dicen sus padres. Pável considera el arresto como un "error trágico".

Varvara rechazó los servicios del abogado Alexander Karabanov el 10 de noviembre, el día en el que se presentaros los cargos de terrorismo. Según este, la joven era la mejor candidata para difundir las ideas del Estado Islámico entre gente joven y con estudios.

Según el abogado contratado por la familia, la chica estudió en secreto árabe y los principios más radicales del islam, solicitó la expedición del pasaporte sin conocimiento de sus progenitores y viajó de incógnito a Estambul.

Durante todo este tiempo Varvara ha estado vigilada por los servicios de seguridad, dice. "Testigos tan importantes como ella siempre están bajo vigilancia. Es cierto que ha vuelto físicamente, pero los psicólogos fueron incapaces de sacarle el sinsentido de su cabeza. Estaría bien responder hasta qué punto ella es consciente de lo que estaba haciendo".

¿Qué le ocurrió a Varvara? Una compañera cree que se trata de un acto de rebeldía, una tardía crisis adolescente. Cuando tenía 15 años no iba a fiestas en las que hubiese alcohol o a bares y tampoco se quedaba a dormir con amigas. Todo lo que tenía eran sus estudios, el deporte y una preparación constante, acompañada del éxito, además de una gran soledad.

Según su padre, Varvara ha sido una víctima a causa de su "loca amabilidad" y suavidad. Cuando se enroló pidió un regalo, pero no fue ni joyería, ni un coche ni un aparato electrócnico.

"¿Saben lo que pidió? Que le llevasen un peluche", dice su padre. "Una persona como ella no puede más que responder ante el dolor de los demás: de los niños, los mayores y los animales. Es por eso que jugaron con ella con gran habilidad".

Pero el decano Kozirev se pregunta si ella no podía ver por internet las horribles imágenes de las decapitaciones del Estado Islámico."Creo que las tuvo que ver y ¿después ir a cooperar con gente así?", concluye.

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