Secretos de la matrioshka, el símbolo más universal de Rusia

DPA / Vostock-photo
A la pregunta sobre qué llevarse de Rusia como suvenir, casi todo el mundo responderá sin dudarlo: “¡Una matrioshka!”. Parece que esta muñeca pintada ha existido en Rusia durante siglos, pero la historia de este juguete (de igual modo que ella misma) contiene numerosas sorpresas.

Una matrioshka es una muñeca desmontable de madera dentro de la cual se esconden varias “hijas”. Su nombre procede del nombre femenino Matriona, muy popular en el siglo XIX. Este nombre, por su parte, significa “dama respetable”, “madre de familia”, “mamaíta”.

“Para todos los rusos, la matrioshka es, por supuesto, Matriona, la encarnación de la salud femenina, de la fertilidad, del maravilloso carácter de la mujer, un símbolo de la familia”, explica Elena Titova, diretora del Museo Ruso de las Artes Decorativas y Aplicadas.

El modelo de mujer corpulenta y feliz, que coincide con la apariencia de las matrioshkas, no es propio únicamente de la imaginación de los artesanos rusos. Durante todas las épocas y en todas las culturas, este modelo se ha utilizado como símbolo de la fertilidad. Basta recordar las obras de arte antiguo, las “venus paleolíticas”, cuyas figuras se han hallado en muchos países europeos, así como los juguetes chinos, japoneses e indios fabricados con una técnica similar.

Según una versión, la matrioshka rusa es pariente de un muñeco tipo tentetieso ideado por el monje budista Bodhidharma, uno de los principales predicadores de las enseñanzas antiguas y fundador del monasterio de Shaolin. La versión japonesa del nombre de este pensador es Daruma. Finalmente, este pasó a ser también el nombre de este juguete hecho de papel maché que siempre se mantenía de pie. También guarda cierto parecido con la matrioshka la muñeca japonesa kokeshi, que suele regalarse a los niños pequeños, aunque este juguete podría compararse más bien con los muñecos de paja que antiguamente había en toda casa de campesinos rusos.

El candidato con más números de aspirar al título de “hermano mayor” de la matrioshka es el antiguo juguete japonés Fukuruma: dentro de esta escultura de madera que representa al dios de la sabiduría se encuentran otras seis figuras pintadas como algunos de sus familiares o como otros dioses japoneses.

Viento del este

Existe la opinión de que el prototipo de la matrioshka llegó a Rusia procedente de Japón en el siglo XIX y de que fue introducido por la esposa del conocido mecenas Savva Mámontov. Durante la segunda mitad del siglo XIX en Rusia se extendió la moda de los objetos orientales: la ropa, los grabados y las estatuillas. El propio emperador Nicolás II llevaba en su bolsillo un netsuke como amuleto. Según Elena Titova, “las matrioshkas surgieron como resultado de un proyecto artístico en la época modernista que proponía el uso de las tradiciones orientales. La influencia del arte oriental, sin duda, fue enorme, aunque tuvo un carácter más general”, comenta Titova.

Por el sendero de la vida

Fuera como fuera, la primera matrioshka rusa apareció a finales de los años 90 del siglo XIX en el taller “Educación infantil” en Moscú. Sus creadores fueron el tornero Vasili Zviózdochkin y el artista Serguéi Maliutin. En el año 1900, el juguete se expuso en la Exposición Universal de París. Esta muñeca pintada fue reconocida como el mejor juguete desmontable desde el punto de vista educativo y técnico, levantó un auténtico furor entre el público y se llevó la medalla de bronce de la exposición.

Desde aquel momento dio comienzo el desfile triunfal de las matrioshkas a lo largo de la historia rusa.

A mediados de los años 30 comenzó la fabricación en serie de matrioshkas y, gracias a ello, este juguete se convirtió en el suvenir principal del país.

En los años 90 la matrioshka se convirtió en una especie de lienzo en el que todo tipo de artistas se expresaban libremente. Todos los turistas extranjeros que visitaron Rusia en aquella época recuerdan las filas de suvenires en la calle Arbat con multitud de matrioshkas con la imagen de políticos, estrellas o actores, en algunas ocasiones pintadas como caricaturas. La matrioshka ha pasado por miles de experimentos en cuanto al color, a la forma y al tamaño: por ejemplo, el ejemplar récord a día de hoy se compone de 80 elementos.

“La matrioshka sufrió una infinidad de cambios durante los años posteriores a su nacimiento, y estos fueron los años difíciles del primer cuarto del siglo XX, la época de la Revolución. Esta muñeca se convirtió en el elemento clave de los oficios populares, - comenta Titova. – La matrioshka gozaba de gran demanda tanto como juguete infantil como para regalar, y siempre siguió siendo un símbolo de la familia”.

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