“Soñamos con la creación de un Erasmus entre España y Rusia”

Archivo personal
La primera semana de julio la Universidad de Cadiz celebró el seminario "Leer la diversidad: España y Rusia en el contexto cultural actual" que contó con participación de universidades rusas y españolas. RBTH ha entrevistado a Andrés Santana, responsable-gestor del Aula Universitaria Hispano-Rusa, gran conocedor de la lengua y cultura rusas.

¿Qué cosas tenemos en común rusos y españoles?

Rusia y España somos los extremos geográficos de Europa y las puertas de entrada a la vieja Europa. Semejante lejanía produce un interés mutuo entre ambos pueblos, por lo desconocido y exótico. Resulta curioso pero creo que se da mayor cercanía y entendimiento entre los miembros de las culturas hispanohablantes y rusoparlantes que con otros pueblos europeos.

Es un hecho objetivo que rusos y españoles nos caemos simpáticos en cuanto nos conocemos y nadie sabe muy bien explicar por qué. Suelo recordar la frase que me decía con frecuencia el gran hispanista ruso Stepán P. Mámontov: “Entre España y Rusia no hay nada, Europa no existe; solo los españoles y los rusos sabemos comer, beber y divertirnos de verdad”. 

En general, ¿cree que en España el interés hacia el idioma ruso ha crecido en los últimos años?

Sí y es algo objetivo. Ahí están las cifras de alumnos de ruso en las universidades, en las escuelas oficiales, en las academias y otros centros.

Son muchos los motivos, pero quizás puedan destacarse los siguientes: aumento del intercambio comercial bilateral, el incremento del turismo, tanto estacional como residencial, siendo ambos fenómenos.

Tampoco olvidemos la importancia de la apuesta por la enseñanza del ruso que hacen las instituciones públicas españolas que acabo de mencionar y la ambiciosa política de acción cultural exterior y el fomento de la lengua que el Estado ruso ha venido poniendo en marcha a través de instrumentos como pueden ser la agencia federal Rossotrudnichestvo,  la fundación Russkiy Mir o, como no, medios de comunicación como RBTH.

El principal problema que impedía que los españoles fueran a estudiar a Rusia fue la falta de un programa equivalente a Erasmus. ¿Ha habido avances en este sentido?

Efectivamente, los que gestionamos proyectos de movilidad académica con Rusia soñamos con la creación de ese Erasmus hispano-ruso. De hecho, así lo propuso oficialmente el rector de la Universidad de Cádiz en sendas ponencias en el I y II Encuentro de Rectores de Rusia e Iberoamérica celebrados en Madrid (2009) y Moscú (2012).

No obstante, se está creando a título bilateral por parte de universidades concretas. Cada vez son más los centros y alumnos de Rusia, Kazajistán y otros países con quienes firmamos convenios docentes según el modelo Erasmus.

Además, se acaban de anunciar recientemente los resultados del nuevo programa Erasmus+ KA107 para el curso 2015-16, gracias al cual se financiarán este año 357 movilidades entre Rusia y España para estudiantes y profesores, con un presupuesto superior al millón de euros.

Este programa obliga a las universidades participantes a gestionar dichas movilidades según el sistema Erasmus y ello contribuirá a la constitución futura de ese programa al que hacía referencia.

A título informativo le puedo decir que, en esta primera edición de este programa europeo, han sido seleccionadas nueve universidades.  Las cuatro primeras han sido la Universidad de Cádiz, con 87 movilidades, Alianza 4 Universidades (80), la Complutense (40) y la Universidad de Granada (39).

La Universidad de Cádiz se ha convertido en un importante foco de lengua rusa. ¿En qué consisten estos avances concretamente?

Esta pregunta me ha llevado a echar la vista atrás, al año 2006, cuando dejé mis tres trabajos en Moscú (Embajada de España, Instituto Cervantes y Universidad Estatal Lingüística de Moscú) para iniciar un ambicioso proyecto en Cádiz. En septiembre-octubre de ese año, comenzamos a enseñar ruso en el Centro Superior de Lenguas Modernas (CSLM) y recuerdo cómo teníamos que ir reclutando alumnos de manera por las facultades y toda la ciudad con la ilusión de que la sociedad gaditana pudiera ir sintiendo interés por esta lengua.

Posteriormente se decidió crear el Aula Universitaria Hispano-Rusa, entre cuyos cometidos está el fomento de la lengua española en el Espacio Postsoviético y de la lengua rusa en España, algo que hacemos mediante actividades específicas.

Como una persona que aprendió ruso y estudió en el país, ¿qué oportunidades cree que aporta hablarlo y cuáles son las ventajas y puntos fuertes de estudiar en Rusia?

Salvo casos excepcionales de personas de gran talento y facilidad para las lenguas, si se quiere aprender bien es necesario realizar estancias en países de habla rusa. Es la única forma natural de adquirir la lengua y su cultura en un entorno auténtico.

Las ventajas profesionales y académicas de saber ruso ya las hemos mencionado anteriormente, pero yo querría reinvidicar aquí otra enorme ventaja que solemos olvidar en un mundo como el actual, marcado por la dictadura de la economía y la derrota paulatina de la cultura.

Saber ruso es la única forma que hay de acceder y disfrutar en toda su plenitud y belleza de esta cultura. El esfuerzo que requiere aprender esta lengua es grande, pero la recompensa que obtienes es mucho mayor.

RBTH habló recientemente con Andrei Silin, profesor del Centro Ruso en Madrid y le preguntamos sobre los estereotipos de los españoles sobre Rusia y los rusos. Y en cuanto a los estereotipos que existen en Rusia sobre España, cuáles podría destacar?

Creo que estaremos  todos de acuerdo en que los tópicos más habituales sobre los españoles que circulan en Rusia son los mismos que en otros países del mundo: gente alegre y hospitalaria, a la que le gustan mucho las fiestas y el vino, al tiempo que un poco holgazanes (tópico de la siesta incluido) y casi nada puntuales.

Como dice mi buen amigo Andrei Silin, podrán comprobar que aquellos tópicos sobre los rusos (exceptuando la siesta y cambiando el vino por el vodka) no es que se diferencien mucho de los españoles. Lo cual no deja de ser una cierta demostración de lo que le respondí a su primera pregunta. Claro que no somos los rusos y los españoles unos borrachos holgazanes, pero puede que sí seamos de los que más disfrutamos de la vida, tal como me insistía el profesor Mámontov.  

Lea más: ¿Cómo veían los rusos a los españoles...hace tres siglos?>>>

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