¿Se puede controlar Whatsapp y la mensajería instantánea?

27 de octubre de 2015 Antón Merkúrov, para RBTH
Los límites entre la comodidad de uso y la seguridad nacional son difusos.
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Fuente:Dmitri Divin

El mercado de mensajería instantánea es joven, pero sus cifras son cifras impresionantes: más de 800 millones de usuarios de WhatsApp, 600 millones del chino QQ y 250 millones de Viber. En estas aplicaciones no dejan de aparecer todo tipo de servicios: juegos, prensa, tiendas e incluso transferencias de dinero. Estos sistemas se están convirtiendo en las nuevas redes sociales. No sorprende, entonces que tanto los servicios especiales como los criminales hayan comenzado a prestarles más atención.

Durante los disturbios que tuvieron lugar en el Reino Unido en 2011 a causa de las diferencias sociales y raciales, el gestor de mensajería integrado en los teléfonos Blackberry fue acusado de ser responsable de la rápida propagación del descontento.

Por otro lado, FireChat fue el “responsable” en Hong Kong. Este sistema puede utilizarse sin internet móvil, ya que se pueden conectar varios dispositivos entre sí formando una red local.

En las protestas en la ciudad china FireChat hizo posible que la gente coordinara sus acciones. Desde entonces, los gobiernos de los países en los que existe el temor de que la gente salga a la calle a protestar no sienten demasiada simpatía por esta aplicación, que sobre todo se utiliza para la comunicación cotidiana.

El primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, junto con el director del FBI, James Comey, casi han llegado a exigir que los gestores de administración dejen de estar cifrados, apelando a una difusa seguridad nacional. No obstante, todo se ha quedado en meras declaraciones.

Los más críticos con los gestores de mensajería suelen echar la culpa a los desarrolladores de estos sistemas, en lugar de echársela a los políticos o a los servicios de seguridad. En este sentido, es importante tener en cuenta que los gestores de mensajería no tienen una función especial para facilitar las cosas a quienes deseen cometer un delito, ni un interruptor llamado “Hacer la revolución en un click”. Estas personas que critican y pretenden limitar el uso a menudo se olvidan de las razones que llevaron a los estudiantes a romper los escaparates en Londres o de las causas del los conflictos en Oriente Próximo.

En Rusia también se han llevado a cabo intentos de regular la comunicación en los chats cifrados.

El antiguo director del FSB y actual secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, declaró el pasado mes de agosto que los funcionarios rusos no deberían utilizar los servicios de mensajería más populares para su comunicación en el trabajo porque podían ser espiados tanto en Rusia como en el extranjero.

Pero todavía es pronto para que los funcionarios rusos tengan que preocuparse. En primer lugar, no existe una plataforma de comunicación alternativa aprobada por el Estado. En segundo lugar, resulta muy complejo separar la correspondencia de trabajo de la comunicación informal en los gestores de mensajería.

Esta iniciativa preocupa en primer lugar a los usuarios rusos, que temen que la medida se haga extensiva a ellos. Asustados por las historias de Edward Snowden, por el espionaje, por las amenazas cibernéticas, los usuarios buscan una comunicación fiable y segura. Teniendo en cuenta que los gestores de mensajería resuelven esta cuestión de forma tecnológica, y no política, a los gobiernos no les queda ninguna opción. No se puede controlar nuestra comunicación, y punto.

Antón Merkúrov, experto en internet y representante de Open Garden (desarrollador del gestor de mensajería FireChat).

 

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