El centro de educación superior informó que la pequeña empresa innovadora SRL “ApiMaster”, creada sobre la base de la Universidad estatal de Tomsk (TGU), se ocupará de la cría de abejas que aguanten bien el invierno y que se hayan adaptado bien a las duras condiciones climáticas de Siberia. 

En el centro destacan que gracias a este proyecto se conseguirá hacer renacer la apicultura en la región. Según los científicos, la región de Tomsk es una zona muy acertada para la obtención de miel de bosque, una de las más apreciadas. 

Abejas-mutantes 

Uno de los fundadores de la empresa, el director del centro científico-práctico “Apis” TGU, Yuri Pogorelov, explicó a RIA Novosti que en la Federación de Rusia se necesitan con urgencia familias fuertes de abejas, por territorios.

La TGU fue fundada por decreto de Alexánder II en el año 1878 como la Universidad Imperial de Tomsk y fue el primer centro de educación superior creado más allá de los Urales. En 1998 esta universidad se incluyó, a través de un decreto presidencial, en un conjunto estatal de objetos valiosos debido a su herencia cultural. En abril del 2010 obtuvo el estatus de universidad nacional de investigación científica.

“Convencionalmente las abejas están divididas en razas: la rusa central, la de los Cárpatos, la italiana, la caucásica y otras. Aquí tenemos mutantes, ya que vienen de alejadas regiones y trajeron enfermedades”, explicó Pogorelov.

 Según él es importante que los científicos críen un tipo de abeja que “no sea rabiosa, que aguante bien las rigurosas condiciones climatológicas de Siberia, y que prepare alimento para el apicultor y también para ellas”. 

“Es importante entender que el hombre no tiene que domesticar a las abejas. Nosotros nos adaptamos a ellas, y no a la inversa. Además, el hombre no ha criado ninguna raza específica”, señaló el especialista. 

Selección de familias 

Según Pogorelov, los científicos planean examinar atentamente las diferentes razas. En primer lugar la de Rusia central, ya que es la que está más adaptada a las rigurosas condiciones del largo invierno siberiano. 

“Observaremos su comportamiento, como hibernan. En el colmenar observaremos qué familia se ha portado bien durante el abejeo, y cuál ha producido pocos enjambres. El material inicial para el análisis y para la reproducción lo cogeremos de la familia que tenga unos buenos indicadores desde el principio. Gracias al análisis molecular y genético, y al estudio del exterior de las abejas corregiremos el trabajo de selección. 

En el año 1903 la Universidad imperial de Tomsk (la actual TGU) empezó a criar su propio colmenar. En la actualidad hay dos colmenares de estudio que dependen de la universidad. El primero es semi-industrial, tiene 70 familias de abejas y se encuentra en el pueblo de Liazguino, cerca de Tomsk; el segundo se encuentra en el terreno de experimentos del Jardín botánico de la TGU. 

Artículo publicado originalmente en RIA Novosti.