Serguéi Kislyak, el polémico embajador ruso en EE UU

6 de marzo de 2017 Alexander Braterski, Gazeta.ru
Medios occidentales acusan al diplomático ruso de ser un agente de los servicios secretos. Michael Flynn, consejero de Donald Trump en Seguridad Nacional, tuvo que dimitir por sus encuentros con Kislyak. También está bajo presión el fiscal general, Jeff Sessions, y el yerno del presidente, Jared Kushner. Fuentes rusas consideran infundadas estas acusaciones y miembros del Ministerio de Exteriores no ocultan su indignación.
Sergey Kislyak
Tras la victoria de Trump surgieron rumores sobre la posible dimisión de Serguéi Kislyak, de 66 años. Fuente: AP

“Entro al Ministerio de Asuntos Exteriores. Cuando voy a salir veo al embajador de EE UU en Moscú, John Tefft, y le comento tras darle los buenos días: 'Se está poniendo en peligro al hablar con los diplomáticos rusos, se lo digo por si la CNN se entera”, escribió sarcástica en Facebook María Zajárova la representante del Ministerio de Asuntos Exteriores.

La portavoz respondía así a las noticias que acusaban de espionaje al embajador ruso en EE UU, Serguéi Kislyak. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso negó inmediatamente las acusaciones.

María Zajárova no pudo ocultar su indignación ante la cadena de televisión. “Dejen de propagar mentiras y noticias falsas. Este es un buen consejo para la CNN”, le espetó al corresponsal del canal estadounidense mientras la perseguía por los pasillos del Ministerio.

La reacción de Zajárova es comprensible. En la historia reciente nadie había llamado espía a un embajador ruso. Aunque la CNN no es el primer medio estadounidense que acusa abiertamente a Kislyak de ser un agente de los servicios de inteligencia.

La destacada carrera diplomática de Serguéi Kislyak

Kislyak carece de una carrera típica de un agente de los servicios secretos. Es un diplomático con una dilatada carrera en puestos relevantes. Entre 1998 y 2003 fue embajador de Rusia en Bélgica así como el representante ante la OTAN. Posteriormente ocupó el cargo de viceministro de Asuntos Exteriores y en 2008 Dmitri Medvédev lo nombró embajador de Rusia en EE UU.

El diario británico The Daily Telegraph apunta que Kislyak “no es un personaje que suscite contradicciones”.

Sin embargo, Michael Flynn, consejero de seguridad nacional de Trump, ha tenido que presentar su dimisión por el escándalo surgido tras conocerse que mantuvo un encuentro con el diplomático ruso.

En realidad, en caso de que el político estadounidense hubiese querido transmitir información confidencial a Kislyak no lo habría hecho llamándolo directamente, tal y como hizo, sino que habría utilizado otros canales, apunta una fuente diplomática anónima al diario Gazeta.ru.

El diario The New York Times publicó el pasado 3 de marzo un artículo en el que reconocía la facultad del diplomático para las relaciones personales.

La polémica también salpica al fiscal general Jeff Sessions, quien reconoció haberse reunido con Kislyak para intercambiar opiniones. “Según recuerdo, hablamos un poco sobre el problema del terrorismo y también surgió el tema de Ucrania. El embajador de ese país había estado el día anterior en mi oficina”, relató el fiscal general en rueda de prensa. Sessions explicó que no iba a investigar cuestiones relacionadas con el período preelectoral norteamericano, momento en el que se produjeron los encuentros con Kislyak.

Además, según el medio, Kislyak no solo se habría encontrado con Flynn y Sessions, sino también con Jared Kushner, yerno de Trump, el pasado mes de diciembre.

Kislyak conoce bien EE UU, donde trabajó en 1981 como subsecretario del representante permanente de la URSS ante la ONU. Como viceministro trató la situación con Irán con sus colegas norteamericanos, según las filtraciones realizadas por WikiLeaks.

Un periodista ruso que ha hablado con el diplomático explica que Kislyak “es una persona abierta en privado, pero no le gusta la prensa. Me compadezco de él, ya estaba preparándose para la jubilación y ahora lo llaman espía”.

Tras la victoria de Trump surgieron rumores sobre la posible dimisión de Kislyak, de 66 años. El Kremlin estaba barajando la necesidad de colocar un nuevo embajador en EE UU con el objetivo de reiniciar las relaciones con Washington.

Curiosamente lo ocurrido con Kislyak ha recordado a algunos observadores a lo que pasó con Michael McFaul, que fuera embajador de EE UU en Rusia entre 2011 y 2014. Debido a sus reuniones con miembros de la oposición, la prensa oficial rusa lo acusó de tratar de interferir en la política nacional y creó la imagen de una especie de director de una 'revolución de colores'. En cualquier caso, el Kremlin no pudo aprovechar las oportunidades de las que disponía McFaul para organizar una reunión informal con Obama.

Artículo publicado originalmente en Gazeta.ru.

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