“Las relaciones entre Argentina y Rusia pasan por su mejor momento”

16 de enero de 2014 Elena Novikova, Rusia Hoy
El 14 de enero el vice canciller ruso, Serguéi Riabkov, entregó al Embajador de la República Argentina en Rusia, Juan Carlos Kreckler, la Insignia de la Federación Rusa por el Aporte a la Cooperación Internacional. En una entrevista exclusiva con Rusia Hoy el Embajador de Argentina anunció el fin de su misión diplomática en Moscú, que comenzó en julio de 2011, y analizó el actual estado de las relaciones entre ambos países y los principales éxitos de su mandato.

 

El embajador argentino Juan Carlos Kreckler (a la derecha) con el jefe de Rosseljoznadzor, Serguéi Dankvert, en la mansión argentina situada en las afueras de Moscú. Fuente: Servicio de prensa

¿Cómo valora el actual estado de las relaciones entre los dos países? Y ¿cuáles han sido los principales logros durante su mandato? 

Las relaciones diplomáticas entre Argentina y Rusia se iniciaron en octubre de 1887 y ahora están pasando por su mejor momento. En junio del año pasado el canciller ruso, Serguéi Lavrov visitó Buenos Aires y además de mantener intensas reuniones en la cancillería argentina se entrevistó con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Más recientemente en la cumbre de los jefes de Estado del G20 en San Peterburgo, la presidenta argentina se reunió en varias oportunidades con el presidente Vladímir Putin, con el que mantiene una excelente sintonía política. 

En el plano político, el principal logro fue trabajar juntos a nivel internacional. Por ejemplo, cooperamos de forma activa en el Consejo de Seguridad de la ONU. Otro asunto importante es la creación del grupo de apoyo en la cuestión de las Malvinas, iniciada por el director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Davydov en 2012.

Juan Carlos Kreckler nació el 9 de febrero de 1944 en Buenos Aires. Es licenciado en Filosofía y Letras. En 1972 ingresó al Instituto del Servicio exterior de la Nación. Durante su carrera dimplomática se desempeñó como Cónsul General en Maiami (EE UU), como Embajador de la República Argentina en Austria y posteriormente en Dinamarca. Desde julio de 2011 hasta principios de 2014 fue el jefe de la misión diplomática en la Federación Rusa. 

Un gran descubrimiento para mí fue la ciudad de Vladivostok. Vi allí otra posible puerta de entrada para nuestros productos. Ahora las exportaciones argentinas llegan a Rusia a través de San Petersburgo y de Kalinigrado. Pero vemos que hay otras posibilidades. Además, Argentina tiene un comercio muy activo con China y Japón, y Vladivostok está a media hora de Pekín y Tokio. Es un puerto muy importante, la ciudad tiene mucho dinamismo y me recuerda a San Francisco. 

Otra experiencia importante para mi fue conocer Sochi durante el foro bancario, donde se firmaron acuerdos entre ambos países, y participar activamente en el foro económico internacional de San Petersburgo. 

¿Cómo valora el intercambio comercial entre nuestros países? 

Según datos de la aduana rusa, el intercambio comercial en 2013 fue de 1.571 millones de dólares con un saldo favorable a Argentina de 850 millones. A menudo me preguntan qué exporta Argentina. Contesto que todo lo que se puede ver en los supermercados: aceite de girasol, de soja, de oliva, de maíz, aceitunas de mesa, ajos y cebollas, alfajores, alimentos gourmet, arroz, azúcar, carne aviar, de conejo, de liebre y vacuna. La famosa carne llamada 'premium' tiene importantes ventajas arancelarias que otorga el gobierno ruso y Argentina podría alcanzar una exportación argentina de 5.000 toneladas anuales. La carne está en los restaurantes rusos, hay objetivos de ir aumentando las exportaciones cada vez más. Si bien hubo un receso durante un tiempo, estamos recuperando este lugar. 

Lo mismo ocurre con el vino. El Malbec está de moda en Rusia y en muchos restaurantes de Moscú está calificado como el “vino de la casa”. 

¿Hay competencia en el mercado ruso de vino?

Los países que más vino importan son España, Itlalia, Francia, Australia, Chile, Sudáfrica y Argentina. Pero no hay competencia, creo que aquí, a diferencia de otros países, hay un lugar para todos. Es un mercado muy atractivo. 

¿En qué sectores la cooperación bilateral ha sido más exitosa y en qué sectores deberíamos trabajar más? 

En todos los rubros se ha trabajado mucho y no hay ningún sector que esté estancado o paralizado. Por ejemplo, Rusia gracias a su tecnología, está ayudando a Argentina en la campaña antártica.

Compramos dos helicópteros rusos, y vamos a tener tres más. Los buques rusos también nos brindan apoyo. El buque polar Vasily Golovnin acaba de llegar a Argentina para para reabastecer las bases antárticas. En marzo llegará también el rompehielos Kapitan Dranitsyn para abastercer nuestra base antártica más alejada, Belgrano. 

En todos los campos tenemos que seguir intensificando el intercambio. Y cuando la relación política es sólida todo es mucho más fácil. Existen dos consejos empresariales: el ruso-argentino presidido por Dmitri Títov, y por otro lado, el consejo argentino-ruso que preside Antonio Estrany y Gendre. Creo que en el sector empresarial hay mucho dinamismo. 

En la embajada tenemos una sección económico-comercial donde tenemos muchas consultas, inclusive consultas de empresarios rusos que quieren ir a Buenos Aires. Creo que la clave de nuestra excelente relación es que no se necesita visa, lo que es una muestra de amistad. Un mensaje diplomático muy importante. Gracias a esto el turismo ruso está avanzando de una forma espectacular. 

¿Tiene futuro la cooperación en el sector nuclear? ¿Es posible que Rusia participe en la construcción de nuevas centrales en Argentina?       

Es posible, es más, estamos deseando de que sea así. Rusia ha participado en muchas licitaciones y las ha ganado. En el marco de la energía nuclear el diálogo entre nuestros países es muy fluido y frecuente. Dentro de nuestra relación este sector es prioritario, diría yo. Julio de Vido, ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, asistió al foro sobre la energía del siglo XXI que tuvo lugar en San Petersburgo y aprovechó la oportunidad para tener una reunión importante con Serguéi Kirienko, director general de Rosatom (Agencia estatal de energía nuclear). 

Rusia nos va apoyar en la construcción de Atucha II, y estamos en consultas para futuros proyectos en materia de energía nuclear, siempre con fines pacíficos. En este marco cooperamos dentro de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica). 

¿Qué otros grandes proyectos podrían contar con la participación rusa? 

La construcción de las represas. Está abierta la licitación para la represa de Chihuido I, hay varios candidatos y entre ellos se ha presentado Inter RAO que está asociado con una empresa argentina y tiene muchísimas posibilidades de ser la ganadora en la licitación. Inter RAO participa también en otras actividades electroeléctricas en nuestro país lo que resulta importante para nosotros, porque los rusos tienen una gran experiencia y tecnología y además, esta participación traeré inversiones para Argentina. 

Estamos convencidos de que hay grandes oportunidades de inversión en Argentina no solo en sectores tradicionales, como la minería, la agroindustria y la energía, sino también en la biotecnología y la energía renovable.  

¿Qué papel ha desempeñado la Embajada de Argentina en la detención de dos activistas argentinos de Greenpeace? 

La Embajada solo tuvo una participación a nivel consular. Les dimos la asistencia consular y ayudamos a los familiares. Creo que fue un gran gesto del presidente de Rusia otorgar la amnistía y que los chicos del Greepeace pudieran volver a sus países. 

En la prensa a menudo se compara a Putin con Perón. ¿Qué opina de esta comparación? ¿Cree que tiene sentido? 

Sí, tiene sentido. Son dos grandes líderes y los líderes siempre se comparan.

Nosotros sentimos una gran admiración por el presidente Putin, es un hombre muy carismático e inteligente, y ha sabido manejar muy bien los temas de la política internacional. 

Admiro la diplomacia rusa, que muy bien dirigida por el canciller Lavrov. Creo que es una de las diplomacias más serias y eficaces del mundo. Es posible que esa comparación se deba a esto. 

Además, en Rusia es conocido el intercambio que Perón tuvo con Stalin, fruto de ello es la dacha argentina que tenemos en las afueras de Moscú, en Serébriani Bor (el Bosque de Plata). Cuando el embajador Leopoldo Bravo presentó las cartas credenciales a Stalin en 1953, mantuvieron un diálogo muy bueno y el mandatario le preguntó donde estaba viviendo. El embajador le contestó que estaba alojado en un hotel. “De ninguna manera”, dijo Stalin. Llamó a sus ayudantes y les pidió que llevaran al embajador a la dacha. El embajador se instaló en la dacha que así se convirtió en la sede de la embajada. Poco después falleció Stalin, y Leopoldo Bravo fue la última persona del ámbito internacional que estuvo con el mandatario soviético. 

Nuestra historia común tiene tantos años... Siempre nos hemos ayudado y hemos tenido buenas relaciones. Creo que ahora estamos pasando por un momento sumamente importante y me siento orgulloso de ser el embajador aquí.

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