Ningún periodista ha visto al exagente de la CIA Edward Snowden, que el domingo voló a Moscú desde Hong Kong, durante los últimos dos días. El lunes, tras conocerse que Snowden había reservado un vuelo Moscú- La Habana, unos 30 periodistas de distintos medios de comunicación adquirieron billetes para el mismo vuelo. Sin embargo, sus esperanzas no se cumplieron: el hombre buscado por los servicios de inteligencia americanos no subió a bordo del avión. La plaza 17A, en la que debía viajar Snowden según el plan de embarque del avión, estaba vacía.

"Snowden recogió su tarjeta de embarque en el aeropuerto, pero no entró físicamente en el avión, sino que se quedó en la zona de tránsito", informaba a RIA Novosti una fuente del aeropuerto Sheremétievo.

Ningún cargo oficial ruso ha querido revelar dónde se encuentra actualmente Snowden, a quien las autoridades estadounidenses habían revocado el pasaporte por estar imputado en un delito grave.

En la embajada de Ecuador en Moscú han informado que no saben nada acerca del paradero del antiguo analista de los servicios de inteligencia. Los rumores sobre que Snowden podría encontrarse en la embajada ecuatoriana en Moscú se basan en que se ha informado que la víspera Snowden fue recogido directamente en la rampa del avión por un coche con matrícula diplomática.

El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, también se ha negado a dar información sobre dónde se encuentra en la actualidad el antiguo analista de la CIA. "Yo no puedo dar información. Nosotros estamos en contacto con el gobierno de la Federación Rusa al respecto. Pero no podemos dar información sobre ningún paradero porque no disponemos de ella", declaraba Patiño.

Tampoco queda del todo claro adónde piensa dirigirse Snowden: además de Ecuador, se ha hablado de Islandia o Venezuela como posibles destinos.

Los periodistas del periódico Moskovski Komsomolets proponen varias versiones sobre la 'desaparición' del norteamericano.

Según una de ellas, Snowden ni siquiera habría abandonado Hong Kong. Podría haberse perdido en una ciudad de siete millones de habitantes y desde allí haberse dirigido hacia China, con la que, a diferencia de Hong Kong, Estados Unidos no tiene un acuerdo sobre extradición. Aunque sería dudoso que WikiLeaks hubiera participado en la operación de encubrimiento del estadounidense en China, ya que las relaciones no son del todo positivas debido a asuntos como la libertad de expresión o internet.

Si tomamos como base la suposición de que el autor de las filtraciones llegó a la capital rusa, no podemos descartar que Snowden no abandonara la zona de tránsito en su llegada desde Hong Kong hasta Moscú.

Según la ley, los ciudadanos extranjeros pueden pasar hasta 24 horas de escala en el aeropuerto Sheremiétevo sin visado ruso. Para ello el pasajero debe estar en posesión de un billete de la compañía aérea para el siguiente vuelo con su plaza confirmada.

Snowden tenía revocado su pasaporte estadounidense, pero los países interesados en que este no caiga en manos de las autoridades norteamericianas, evidentemente, pueden evitar estos formalismos. Snowden podrá quedarse en la zona de tránsito tanto tiempo como necesite.

Quién sabe si quizás, se quedará esperando hasta que los medios de comunicación se cansen de buscarlo y entonces cogerá un vuelo, quizás a La Habana, pero ya sin el molesto acompañamiento de la prensa.

Tampoco podemos descartar que Snowden se quede en la Federación Rusa. Al parecer, sabe muchas cosas sobre los servicios de inteligencia norteamericanos. Así que, ¿acaso no le harían los servicios de inteligencia rusos una tentadora oferta de colaboración a cambio del asilo político? Sobre todo porque algunos altos funcionarios rusos han manifestado su disposición a estudiar la petición de asilo en Rusia.

Snowden podría ser perfectamente invitado por la embajada ecuatoriana, esperar allí hasta que se calmen los ánimos y volar hacia Ecuador sin llamar la atención. El gobierno ruso podría agilizar perfectamente todos estos trámites, aunque no anunciar la estancia de Snowden en Moscú causará inevitablemente tensiones con Estados Unidos. Y es que mientras no haya pruebas de la estancia de Snowden en uno u otro país, tampoco habrá ningún país que deba llevarse la ira de los Estados Unidos.

Finalmente, Snowden podría abandonar Rusia en secreto. Cuanto más tiempo se quede en territorio de Rusia, más problemas creará. Washington exige firmemente a Moscú que detenga a este hombre acusado de espionaje, fraude y robo. Y ponen especial énfasis en el hecho de que si Moscú se niega a colaborar, Estados Unidos sacará las conclusiones oportunas al respecto.

Hoy mismo Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, declaro que Snowden no ha cruzado la frontera rusa y tachó de "inaceptable" las acusaciones estadounidenses. El ministro recalcó que la parte rusa no tiene nada que ver "ni con el señor Snowden, ni con sus relaciones con la justicia norteamericana, ni con sus desplazamientos por el mundo. Consideramos absolutamente infundados e inaceptables los intentos que observamos de acusar a la parte rusa de violar las leyes de EEUU y poco menos que de un complot, acompañados por si fuera poco de amenazas en contra nuestra", sentenció.

Así que, en esta situación, es totalmente lógico que exista un deseo de deshacerse cuanto antes de este incómodo huésped y pasarle los problemas a cualquier otro. A pesar de las palabras del ministro, algunos afirman que el protagonista de este escándalo podría haber salido ya de Rusia, no en el vuelo de La Habana, sino en cualquier otro, con una identidad falsa. Se podría contemplar como punto de tránsito la ciudad de Minsk, aunque por lo que se sabe, desde esta ciudad no existen vuelos directos ni a Cuba ni a Venezuela, ni mucho menos a Ecuador. 

Basado en materiales de RIA Novosti y Moskovski Komsomolets.