Cómo entró Crimea a formar parte de Ucrania

Crimea es una región habitada desde hace mucho tiempo, aunque la composición de su población y su pertenencia a un país u otro han cambiado en numerosas ocasiones. En 1.441 Crimea se convirtió en un kanato independiente, aunque la independencia les duró poco: en 1475 el kanato reconoció la autoridad del Imperio otomano.

Los tártaros de Crimea se subordinaron durante tres siglos al sultán gozando de una gran autonomía, garantizando a cambio a la metrópolis la ausencia de amenazas desde el norte así como un constante suministro de esclavos. En 1774, después de una de las guerras ruso-turcas, el kanato pasó a formar parte del Imperio ruso.

Hasta 1944 la población tártara de Crimea siguió siendo rusa. En dos ocasiones (en 1918 y en 1944) la península fue invadida por Alemania, durante la Revolución los tártaros intentaron restablecer el kanato independiente, pero finalmente Crimea volvió a formar parte de la Rusia soviética.

El poder soviético concedió a la península la categoría de república autónoma. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial y, oficialmente, debido al colaboracionismo de los tártaros con el ejército nazi, se tomaron medidas drásticas: en 1944 los tártaros de Crimea fueron deportados en masa a Asia Central.

En 1954 se privó a Crimea de su autonomía y pasó a formar parte de Ucrania. Esta decisión se tomó durante el 300º aniversario del Tratado de Pereyáslav, que había establecido la unión entre Ucrania y Rusia, aunque en realidad las causas de ello estaban más relacionadas con la situación geográfica de la península: era mucho más fácil gobernarla desde Kiev que desde Moscú.

La casi guerra de Crimea

En los años 90, Crimea y sus alrededores fueron un gran foco de tensión. Ucrania, que se había convertido en un estado independiente, intentó colonizar la península, algo a lo que la población local se opuso radicalmente. Muchos tártaros que habían obtenido el derecho a volver a su tierra natal intentaron, aprovechando la confusión existente, recuperar las tierras y los privilegios perdidos. La manzana de la discordia fue una base de la flota soviética, Sebastópol, situada en Crimea.

Como resultado, la península no se separó de Ucrania pero es la única región que posee la categoría de república autónoma. Se permitió que siguiera siendo rusa de facto, limitando los rótulos en ucraniano a algunas calles. Los aires parecían haberse calmado, pero de pronto comenzó el Euromaidán.

Los derechos de la península

Las circunstancias etnocultural y económica la diferencian de otras partes del país.

Crimea es la región con mayor porcentaje de población rusa de Ucrania: hay un 58% de rusos, un 24% de ucranianos y un 12% de tártaros. Tres cuartas partes de los ciudadanos consideran el ruso como su lengua materna y únicamente una décima parte utiliza el ucraniano como primera lengua. Según el Instituto Internacional Sociológico de Kiev, un 97% de la población utiliza la lengua rusa.

Crimea apenas posee una élite económica propia o élites vinculadas con Europa. Durante los años de independencia ucraniana la península ha sido completamente saqueada: durante la segunda mitad de los años 90 los oligarcas ucranianos se interesaron por sus balnearios y comenzaron a invertir dinero, pero este era un dinero ajeno.

Debido a estos dos factores, Crimea no podía quedarse al margen de los acontecimientos de Kiev. En un principio hubo cierto descontento y después se exigió que se impusiera el orden. Pero el agravamiento de la situación, que volvía a coincidir con los aniversarios del Tratado de Pereyáslav (360 años) y de la entrega de Crimea a Ucrania (60 años), ha provocado una reacción oficial.

Cuáles son los ánimos en Crimea

El 19 de febrero, la presidencia del Consejo Superior de la República Autónoma de Crimea hizo un llamamiento al presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, para que tomara medidas de emergencia e impusiera el orden en Kiev, subrayando que el país estaba al borde de una guerra civil.

El presidente del Consejo Superior de la república, Vladímir Konstantínov, informó a los diputados de la Duma Estatal rusa que “Crimea plantearía la cuestión de la separación de Ucrania en caso de que se diera un cambio de las autoridades legítimas”, aunque también advertía que este escenario todavía no se contemplaba. 

En Crimea ya se perciben las duras consecuencias económicas de la inestabilidad; al mismo tiempo, se muestran irritados por la llegada de los nacionalistas ucranianos, a la península vuelven militares heridos y muertos en el Maidán. ¿Cómo seguirá esto?

Hay tres posibles opciones para el desarrollo de los acontecimientos

Primera: los ánimos se calman de alguna manera. A pesar de las dificultades, se anunció un acuerdo entre Yanukóvich y la oposición que limita los poderes del presidente, restablece partes de la constitución de 2004 y se compromete a celebrar elecciones este año. Los opositores más radicales lo han rechazado.

Segunda: Crimea amplía su autonomía. Esta opción es posible si llega una cierta estabilidad y sólo mediante el consentimiento de todas las partes implicadas de crear una Ucrania federal. Pero los partidarios de la independencia ucraniana tienen miedo de un sistema federalista.

Tercera: la república se separa de Ucrania y se convierte en otro Estado no reconocido bajo la protección de Rusia, como lo son Abjazia y Osetia del Sur. Ahora Kiev no es capaz de obstaculizar esto por la fuerza y si de pronto aparece algún poder nuevo, la Ucrania independiente apenas posee unas fuerzas armadas propias también de influencia económica. Este escenario también podría ocasionar un serio conflicto en la propia Crimea: entre los tártaros y los rusos.

Artículo publicado originalmente en ruso en Vzgliad.