La Federación Rusa ha mejorado considerablemente la calificación del índice de competitividad de la economía al ocupar este año el puesto 42º de 60º (el año anterior era el 48), entre Letonia y Perú y superando por primera vez a Italia, España y Brasil, según se extrae del informe conjunto del centro de investigaciones suizo IMD y la Escuela de Negocios de Moscú. 

Esta calificación incluye cuatro grupos de parámetros: el estado de la macroeconomía, la calidad de la regulación estatal y de las infraestructuras y también la eficiencia de sus negocios. 

Los países son valorados teniendo en cuenta su potencial de crecimiento (a diferencia del Doing Business, calculado por el Banco Mundial). Este año, los líderes son EEUU, Hong Kong y Suecia, seguidos de Singapur, Noruega y Canadá; los Emiratos Árabes Unidos han subido al octavo puesto desde el 16º. 

Entre los países en desarrollo, el de mayor perspectiva para los expertos es Malasia (puesto 15º de la clasificación general), China (el 21º, ha subido dos puestos) y Tailandia (el 27º), tradicionalmente también Chile, México, Kazajistán y Turquía consiguen notas altas.

Según la valoración IMD, el estado de los indicadores macroeconómicos es mejor en EE UU, Catar y China, mientras que las economías emergente adelantan, como es lógico, a las desarrolladas. 

Según este criterio, en Rusia es donde se ha notado la mejora más significativa: más de once puestos, hasta el 34. 

Las principales causas de este cambio son el aumento récord de la ocupación laboral, el descenso de la inflación, así como “la mejora de la estructura del presupuesto del Estado” y la estabilidad de la moneda. 

EE.UU. también es líder en el criterio de calidad de infraestructuras. Malasia y China ocupan los puestos 23º y 26º respectivamente, y Rusia el 39º (un puesto menos que el año anterior). 

El estado de la sanidad, la seguridad de la información, y el bajo potencial innovador de las infraestructuras operativas contribuye negativamente a la calificación de Rusia. 

Mientras que las bajas tarifas de la energía eléctrica para los fabricantes es un factor positivo. 

Además, por la eficiencia de sus negocios, Rusia sigue a Brasil y a Kazajistán, ya que ocupa el puesto 53º según este criterio (sin cambios respecto al año anterior). Aparte del bajo nivel de productividad (también el puesto 53º de 60º) continúan siendo puestos conflictivos, según la valoración IMD, la calidad de la gestión empresarial y la cultura corporativa (puestos 57 y 52 respectivamente). 

Solo se ha observado mejora en el acceso a la financiación, mientras que encontrar colaboradores adecuados se ha vuelto más difícil este año, concluye el informe. 

En efectividad de la administración pública Rusia se encuentra, igual que antes, entre los últimos de la lista (puesto 43º), como China y Brasil (puestos 41º y 58º). 

Está liderada por los Emiratos Árabes, Hong Kong y Singapur. Malasia y Chile ocupan los puestos 15º y 16º, por encima de Alemania, Gran Bretaña y EE UU. 

Según aprecian los investigadores, en la Federación Rusa lo más problemático es la regularización legal de un negocio, el orden público y el estado del medio institucional (en un año no ha habido mejoras). 

Al mismo tiempo, entre los principales riesgos los expertos de la Escuela de Negocios destacan “la fuerte dependencia del crecimiento del PIB respecto al precio del petróleo”,  así como “su excesiva carga en un presupuesto dependiente de los recursos energéticos” en vísperas de los Juegos Olímpicos en Sochi y del Mundial 2018. 

Publicado originalmente en ruso en Kommersant.