A principios de febrero de este año, el empresario Vsévolod Straj, de 24 años,  fundador y copropietario de los hipermercados por internet Sotmarket, anunció la apertura de un centro de logística y distribución en Jabárovsk.

El nuevo centro logístico coordinará la entrega de las mercancías en todas las ciudades principales del Lejano Oriente ruso: Petropávlovsk-Kamchatski, Anadyr, Magadán, Vladivostok y Yuzhno-Sajalinsk.

Gracias a esta decisión, el plazo de entrega se reducirá a tan sólo 2-3 días, mientras que actualmente los productos adquiridos pueden “estar de camino” hasta todo un mes.

Muchos de los aficionados a las compras por internet en Rusia son residentes de Moscú y San Petersburgo,  aunque más de la mitad de los compradores online viven en provincias. Sin embargo, los principales centros logísticos y las oficinas centrales de las grandes marcas extranjeras y nacionales se encuentran ubicados en la zona europea de Rusia.

También las mercancías que las empresas extranjeras exportan a la Federación se envían a los almacenes ubicados en la parte europea del país. Asimismo, allí es donde se tramita todo el papeleo de aduana y después las mercancías se distribuyen por todo el país.

Éste es precisamente el principal problema del negocio de venta de electrodomésticos y otros bienes de consumo de las empresas extranjeras en Rusia.

Sin embargo, el mercado de la zona europea de Rusia es, a estas alturas, fuertemente competitivo, por lo que los minoristas han empezado a buscar otros nuevos. Esto se aplica tanto a los representantes del comercio online como a los minoristas que trabajan a través de las tiendas físicas. 

“En la actualidad, el Lejano Oriente de Rusia es tremendamente popular, al igual que todas las demás regiones del país alejadas del centro”, comenta Daria Pichúguina, experta de la Agencia de Análisis Independiente Investcafé.

En estas regiones la competencia todavía no es alta, por lo que existe la posibilidad de ganar mayor presencia en el mercado. “Está en fase de desarrollo, y su crecimiento tendrá un ritmo bastante alto, sobre todo al principio, debido a su bajo punto de partida. Además, con el tiempo, será muy rentable importar mercancías y bienes de consumo directamente desde China.  En consecuencia, los comercios estarán interesados en colocar sus centros logísticos y almacenes precisamente en el territorio del Lejano Oriente”,  estima la analista.

Por su parte, las personas que viven en las regiones remotas de Rusia tienen una actitud más paciente en lo que respecta a las fechas de entrega de sus compras y están dispuestos a pagar precios más elevados.

“Las entregas de mercancías al Distrito Federal del Lejano Oriente (DVFO, por sus siglas en ruso) son de por sí bastante costosas, de modo que la gente prefiere encargar todo cuanto necesita en un solo lote para así ahorrar los costes de los servicios de logística. Al mismo tiempo, los precios de los electrodomésticos y la electrónica en las tiendas físicas en el Lejano Oriente son incluso más altos que el promedio nacional”,  señaló Vsévolod Straj.

En cambio, en la parte europea de Rusia, aunque no sea de manera explícita, sí se nota la competencia entre los propios distribuidores rusos, así como entre las compras en el extranjero – en Alemania, en el Reino Unido y en otros países.

La UE sigue siendo el mayor socio comercial de Rusia, y muchas veces los que van a Europa por negocios o por placer, compran allí por encargo equipos electrónicos (sobre todo, los “gadgets” especialmente novedosos) para sus amigos y conocidos.

Por ejemplo, en Europa o en Estados Unidos el iPad cuesta aproximadamente un 25% menos que en Rusia. Aun así, debido a las restricciones aduaneras sobre las importaciones, este fenómeno no llega a alcanzar grandes proporciones.

“La competencia con China se desarrolla por los mismos derroteros, es decir, que tiene sentido comprar productos en China, cuando la gente está allí por cuestión de negocios y, aprovechando la estancia, pueden traer algo para sus amigos, aunque no en grandes cantidades. No obstante, cuando no existe la posibilidad de pedirle a alguien que te traiga directamente del extranjero el producto que te interesa, es mejor comprarlo en una tienda online local”, asegura Pichúguina.

Según la opinión de los expertos en mercados, la apertura de nuevos centros y oficinas en el Lejano Oriente podría cambiar significativamente la estructura de la demanda de productos asiáticos en Rusia, y reducir considerablemente los encargos de electrónica hechos directamente a través de China.

En una situación en la que una persona puede elegir, los compradores más adinerados preferirán productos que ya estén adaptados a las demandas locales (por ejemplo, ordenadores portátiles que ya traigan el alfabeto ruso grabado en el teclado). Además, el desarrollo de redes de comercio en el Lejano Oriente ruso conducirá a una reducción significativa en los precios de las mercancías, dado que el transporte se deberá pagar ya no por cada producto de modo individualizado, sino por grandes lotes. Por otra parte, los productos que tengan mayor demanda entre los compradores, estarán siempre disponibles en los almacenes locales.

La ventaja de las empresas autóctonas rusas consiste en que ellas están muy bien familiarizadas con su propio mercado y con las preferencias de los consumidores.

Cada país tiene algunas especificidades de demanda, que podrían reflejarse en la predilección por algún color en particular, o por alguna forma concreta o por el tamaño del producto. Además, en el caso de los comercios rusos, será más fácil contactar con ellos para obtener asesoramiento. Las compañías chinas, en cambio, no proporcionan este tipo de servicio en idioma ruso. Al menos por ahora.