En febrero de 2014 en los juegos olímpicos de Sochi tres mascotas animarán al público: un leopardo de las nieves, un oso blanco y una liebre. La elección de estos tres personajes fue algo difícil para el país anfitrión.

En 2008, al mismo tiempo que las elecciones a la presidencia de Rusia, en los colegios electorales de Sochi se realizó la elección del símbolo de las olimpiadas. Los habitantes de la capital de los juegos de 2014 votaron por un delfín sobre esquís. Pero no se les hizo caso y los organizadores tomaron la decisión de elegir a la mascota con una votación nacional. Es interesante que antes de la elección de los finalistas, el jurado, por razones desconocidas, quitó de la lista a los dos ganadores de la fase previa: el sapo Zoich y unas manoplas de invierno.

Resulta interesante que unos pocos días antes de la votación se retirara de la lista de pretendientes a Ded Moroz  (el Papá Noel ruso). La razón fue que, en caso de ganar, este símbolo nacional de Rusia pasaría a pertenecer durante mucho tiempo al Comité Olímpico Internacional.

La elección final tuvo lugar a comienzos de 2011.  En la televisión estatal votaron alrededor de 1,5 millones de personas. De acuerdo con los datos finales, el primer lugar lo ocupó el leopardo, apoyado por el presidente de Rusia Vladímir Putin; el segundo puesto fue para el oso blanco, apoyado por el primer ministro Dmitri Medvédev y en tercer lugar la liebre. Como mascotas de los juegos paralímpicos se eligieron el rayo de sol y el muñeco de nieve.

Es de destacar que por primera vez en la historia se ha elegido el símbolo de las Olimpiadas mediante elección nacional. Anteriormente la decisión oficial era una prerrogativa del comité organizador. 

Turín y Vancouver: naturaleza salvaje y tradiciones populares

Para la creación de los héroes olímpicos de Turín 2006 los organizadores utilizaron dos estados básicos del agua de los juegos olímpicos de invierno: la nieve y el hielo. El resultado fueron la elegante y grácil muchacha Neve y el fuerte, directo y perseverante Gliz. 

En los anteriores juegos olímpicos celebrados en Vancouver, los organizadores se inspiraron en la historia. La elección de los personajes fue una encarnación viva de las antiguas tradiciones de los nativos americanos. Quatchi recuerda a la leyenda del bigfoot, el hombre de nieve que, según las leyendas autóctonas, vive en los bosques de América del Norte. La segunda mascota, la pequeña y vivaracha Miga, nos trasladaba con sus rasgos a las leyendas sobre el oso marino, una orca que salía a tierra y era capaz de transformarse en un osezno para pasearse por las aldeas y ciudades. 

Un muñeco de nieve abrió el camino

La primera mascota en la historia de las olimpiadas de invierno fue el muñeco de nieve que respondía al nombre de Schneemann. Fue en la ciudad austriaca de Innsbruck en 1976. El campeonato se organizó en tan solo un año, después de que la ciudad de Denver rechazara organizar las competiciones.

Schneemann consiguió tanta popularidad entre los espectadores que se continuó la tradición de inventarse mascotas para los juegos olímpicos de invierno. Cuatro años después tuvieron lugar en Salt Lake City en 1980. La mascota fue un mapache esquiador con el nombre de Roni. Este personaje es interesante porque fue el primero en utilizarse como un producto publicitario. 

A la busca de un diseñador: un lobezno, un oso polar y un gnomo

En víspera de las Olimpiadas yugoslavas en Sarajevo 1984 se organizó el primer concurso de diseñadores para obtener el derecho a diseñar la mascota de los Juegos. De entre los 30.000 trabajos salió ganador un lobezno al que llamaron Vuchko. Fue una de las mascotas más encantadoras de la historia de las olimpiadas, los espectadores lo recuerdan no solo por su sonrisa abierta sino por su brillante bufanda naranja con copos de nieve. La venta de estas bufandas durante los juegos de Sarajevo, como en realidad de todos los juguetes y símbolos olímpicos, sigue teniendo el récord.

En los juegos de Calgary 1988 las mascotas fueron dos osos polares Howdy y Hidy. Según la leyenda eran dos hermanos inseparables. Los osos iban vestidos de vaqueros ya que ese mismo año en Calgary se celebraba uno de los festivales más importantes de música country. 

Cuatro años después, en Albertville, la mascota de nuevo volvió a quedarse sola. En un principio los canadienses presentaron al mundo a un rebeco que se llamaba Chamoix. Pero no se ganó el cariño popular y se cambió antes de que empezaran los juegos. La nueva mascota de los juegos de Albertville 1992 fue el gnomo Magique.

Estaba diseñado con forma de estrella, lo que pretendía simbolizar la aspiración de los deportistas a los más altos resultados.

Una mascota resulta poco

Los juegos de Lillehammer 1994 (Noruega) fueron los primeros que se realizaron en un año distinto a los de verano. Y por primera vez el símbolo no fueron personajes de leyenda o animales sino gente. Eran personajes de cuento, los hermanos rubios Haakon y Kristin. Los juguetes tuvieron tiradas millonarias pero en las ceremonias oficiales hacían de mascota unos niños vestidos con el traje nacional.

Los japoneses ganaron a todos en la cantidad de personajes. En Nagano 1998 se diseñaron a la vez cuatro mascotas. Inicialmente se había pensado en un armiño llamado Oka que fue sustituido por cuatro mochuelos. Recibieron el nombre común de Snowlets.  El búho es el símbolo de la sabiduría y los organizadores querían hacer un guiño a la sabiduría olímpica y deportiva de los juegos.  La cifra de cuatro personificaba las cuatro estaciones del año así como los cuatro elementos: viento, agua, fuego y tierra.