Entre el 7 y el 23 de febrero de 2014 se llevarán a cabo los XXII Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad de Sochi, Rusia. Lejos de la atención que recibirán estas disciplinas –por momentos extremas– y su atractivo visual, después de la fecha de cierre comenzará otra historia. Entre el 7 y el 16 de marzo tendrán lugar los XI Juegos Paralímpicos de Invierno, donde atletas con distintas discapacidades competirán por un lugar en el podio.

Los Paralímpicos de Sochi contarán con más de 70 competiciones distribuidas en seis deportes: esquí alpino, esquí nórdico, esquí de fondo, hockey sobre hielo, biatlón y Curling sobre silla de ruedas. Argentina cuenta con varios candidatos para las disciplinas de esquí. De hecho, el neuquino Pablo Robredo es uno de los ya clasificados para competir en esquí de fondo.

Becado por el ENARD y enviado exclusivamente para encargarse del entrenamiento de la delegación argentina, Marcelo Campanaro, como casi todos quienes participan en los Juegos Paralímpicos, también lleva sobre sus espaldas una historia de vida. Cuando nació le descubrieron una falla en una de sus válvulas cardíacas. “En mis primeros años de vida no influyó demasiado, pues era un niño que me desempeñaba con total normalidad. Fue en mi adolescencia que no me dejaron ya hacer Educación Física en la escuela”, recordó a Rusia Hoy.

Por esa época, el joven oriundo de Lanús, en Buenos Aires, ya había decidido su futuro: “Lo único que me prohibieron hacer fue deportes de alto rendimiento, que era lo que más me gustaba”. La ambición de Campanaro lo llevó a graduarse de socorrista, instructor y entrenador nacional de natación, profesor de educación física y entrenador de Triatlón. Actualmente sostiene que su pasión es la natación y hasta tiene la concesión de una pileta en San Martín de los Andes.

Durante sus años como profesional del deporte, Marcelo ha tenido bajo su tutela a deportistas con distintas condiciones: desde ciegos y chicos con Síndrome de Down o Síndrome X Frágil, hasta alumnos con autismo, esclerosis múltiple y trastorno general de aprendizaje. “El hecho de haber nacido con una enfermedad cardíaca me hizo diferente, me enseñó a estar pendiente de la inclusión del otro y de que la vida está para disfrutarla, que todos merecemos una oportunidad”, consideró.

Campanaro es el entrenador de Pablo Robledo, el único clasificado oficial hasta hoy por Argentina para Sochi 2014. Participará en la disciplina de esquí de fondo y su mayor dificultad, además de esquiar sin su pierna derecha, será afrontar una competencia de estas características a sus 38 años de edad. “Las expectativas que tenemos son altas, Pablo quedó 13 en el ranking mundial del año pasado y creemos que puede y va a estar entre los 10 mejores del mundo en Sochi”, estimó Campanaro en la entrevista. Además de Robledo, hay varios candidatos argentinos para ocupar plazas en los Paralímpicos. Entre ellos, Enrique Plantey (31 años, esquí alpino) y Carles Codina Tomathis (39 años, esquí adaptado).

Pablo perdió su pierna derecha a los 16 años luego de un accidente en moto y hoy cuenta con una prótesis que remplaza su pierna y su pie: “es un atleta que tiene mucha fortaleza mental y capacidad de trabajo, y entrena prácticamente como un deportista convencional”, explicó Marcelo Campanaro.

Sin límites

Otra de las facetas que muestra Campanaro en su perfil profesional es la de trabajar con atletas trasplantados. Uno de los casos más resonantes en Argentina es el de la embajadora deportiva de San Martín de los Andes, Rosaura Escudero, quien fue trasplantada del hígado debido a una hepatitis que sufrió durante un viaje a España. “Los deportistas trasplantados no entran dentro de la estructura Olímpica y Paralímpica porque no son considerados mundialmente discapacitados, pero tampoco logran el rendimiento de los convencionales. Además, son muy propensos a las infecciones“, explicó Campanaro a Rusia Hoy. Escudero logró cinco medallas (dos de oro) durante los IX Juegos Argentinos y VI Latinoamericanos para Deportistas Trasplantados.

Al ver los resultados que Marcelo había tenido con Rosaura, Pablo Robledo decidió convocarlo para que se convirtiera en su preparador. “Hace dos años, me llamó y me pidió si le podía dar una mano como entrenador. Si bien no dude y al instante le dije que sí, la primera reacción fue la duda, por ser un deporte que no domino, pero después de unas charlas decidimos que mi área sería la netamente física”, contó. No pasó mucho tiempo y Campanaro terminó formándose y siendo un experto en la disciplina de Robledo: “Luego de largas charlas donde Pablo me enseñaba el deporte mediante videos, yo hice un esfuerzo personal muy grande para aprender de manera autodidacta”, recordó.

 

Actualmente Campanaro y Robledo se encuentran trabajando juntos en el complejo de Montana, en Estados Unidos, preparándose para Sochi 2014. “Hoy disfruto de este deporte tan lindo que me hizo conocer Pablo, lo practico y estamos pensando en desarrollarlo en Argentina mediante una escuela de Esquí de Fondo en San Martin de los Andes”, concluyó, y arriesgó: “Creemos que Pablo puede estar entre los 8 mejores del mundo y con ello obtener un diploma olímpico.”

Pablo Robledo: “Quiero estar entre los diez primeros del mundo”

Pablo respondió algunas preguntas para Rusia Hoy sobre las expectativas en torno a Sochi 2014 y las dificultades de encarar el deporte desde disciplinas paralímpicas. Serán sus primeros juegos de invierno y él es el primer representante argentino en competir en la disciplina de esquí de fondo.

¿Qué deportes practicabas antes del accidente?

Hasta ese momento me dedicaba al deporte a nivel provincial en baloncesto y de manera simultánea estaba en la liga LIFUNE en fútbol. Luego de un tiempo del accidente comencé a practicar deporte convencional hasta que me fui a vivir a la cordillera, donde comencé con carreras de aventura y aprendí a esquiar para correr el tetratlón de Chapelco. Luego viajé a Estados Unidos y me formé como instructor de esquí adaptado. Comencé a realizar esquí de fondo por diversión en los EE UU en mis viajes de trabajo, hasta que corrí mis primeros 42 kilómetros en esquí de fondo en técnica libre. Mi entrenador dice que fue una locura.

¿Cómo se ha adaptado el deporte que practicás para los atletas de tus características?

Lo único que se modificó fue la distancia con respecto a las World Cup de los atletas convencionales. Las categorías que corre un paralímpico son: Mujeres-Hombres, Sentados-Parados, Mujeres-Hombres no videntes (3 categorías) V1: No vidente; V2: Pérdida de visión hasta el 80%; y V3: Pérdida de visión hasta el 40%.

¿Qué podés contarnos del equipo argentino para los paralímpicos de Sochi 2014?

En un principio soy el único clasificado, o sea, la delegación estaría integrada por mi entrenador, la jefa de misión, un asistente y un médico. Lo ideal sería que clasifiquen Carles Codina Tomathis y Enrique Plantey para que seamos una delegación de mínimo 3 atletas.

¿Qué te parece la sede de Sochi y sus instalaciones?

Cualquier sede de cualquier juego olímpico o paralímpico se ajusta a las necesidades deportivas. Tuve la suerte de correr las finales del circuito 2012 de World Cup donde Sochi fue sede, con lo cual conozco el circuito.

¿Qué expectativas tenés para Sochi 2014?

Quiero entrar entre los diez primeros del mundo en alguna de las tres competencias de esquí.