Valeri Guérguiev dirigirá una obra inédita de Ígor Stravinski

25 de noviembre de 2016 Anna Galaida, para RBTH
El Teatro Mariinski presentará el 2 de diciembre “Canto fúnebre”, una partitura que el propio compositor consideraba perdida para siempre. La representación se celebrará en el marco del V Foro Cultural Internacional de San Petersburgo y con motivo de la inauguración del Año de Ígor Stravinski
Valeri Guerguiev
Valeri Guérguiev. Fuente:Mikhail Metzel / TASS

Hace año y medio al Conservatorio de Moscú tuvo que mudarse y abandonar los edificios históricos de la plaza Teatrálnaya debido a unas obras de reforma. Los mayores problemas tuvieron que ver con la biblioteca, ya que se tenían que trasladar innumerables tesoros acumulados durante siglos. Afortunadamente la bibliotecaria Irina Sidorenko no sucumbió al estrés de la mudanza cuando tuvo que examinar interminables pilas de partituras guardadas en el fondo de los armarios. Allí se encontró con numerosas piezas orquestales. Según los documentos del conservatorio, la institución se había desecho de ellos en 1951.

La muerte del compositor

El año que viene se celebra el 135º aniversario del nacimiento de Ígor Stravinski, un compositor imprescindible para entender la música contemporánea. Stravinski se convirtió en un clásico en vida, cuando en 1910 comenzó a crear, por encargo del legendario empresario Serguéi Diáguilev, obras que sacudían el mundo musical.

A este hijo de un eminente tenor del Teatro Mariinski le auguraban un gran futuro desde su juventud. Parecía que sus contemporáneos seguían cada uno de sus pasos.

Gracias a ello sabemos que a mediados de 1908 Stravinski compuso el “Canto fúnebre”, datado como su quinta obra. Esta partitura fue la reacción del compositor en ciernes a la muerte de Nikolái Rimski-Kórsakov, que le daba clases particulares porque Stravinski no había aprobado el curso en el conservatorio.

El joven esperaba que su composición se representara en los conciertos en memoria de Rimski-Kórsakov pero, para su sorpresa, los organizadores se negaron. El hecho de que Stravinski pidiera permiso a la viuda del gran compositor y a su hijo para interpretar su composición demuestra la importancia que daba a esta obra. Finalmente el “Canto fúnebre” acabó formando parte del primer concierto sinfónico en memoria de Rimski-Kórsakov en la Sala Grande del Conservatorio de San Petersburgo.

Este evento tuvo lugar año y medio antes del triunfo del ballet de Stravinski “El pájaro de fuego” en París, seguido de los no menos importantes “Petrushka” y “La consagración de la primavera”, que convirtieron al compositor en una de las figuras clave del mundo de la música clásica.

El “Canto fúnebre”, de 12 minutos de duración, no volvió a interpretarse, y en el torbellino del estreno parisino, la Primera Guerra Mundial, la Revolución y la guerra civil en Rusia, el compositor le perdió la pista y pidió a sus amigos que la buscaran en Leningrado, ya que la consideraba como su principal composición antes de “El pájaro de fuego”.

Un regalo por su aniversario

Por suerte, los investigadores de la obra de Stravinski han estudiado cada uno de sus pasos y ha habido varios intentos por encontrar el “Canto fúnebre”. Natalia Braguinskaya, una de las mayores especialistas en la obra del compositor y decana del Conservatorio de San Petersburgo, había intentado encontrar la partitura en la filarmónica con ayuda de Irina Sidorenko. Cuando la bibliotecaria la encontró en Moscú, se puso en contacto con Natalia.

Braguinskaya presentó el hallazgo a una comisión de expertos. En un simposio de  internacional celebrado por la Sociedad Internacional de Musicología, la especialista mostró la página principal de la obra en la que aparece el título, la obra con notas de los intérpretes y otros detalles profesionales.

Posteriormente se preparó la partitura en base a otras partes de orquesta. Esta composición, pensada para una orquesta sinfónica completa, sonará por primera vez gracias a la interpretación de la orquesta del Teatro Mariinski dirigida por Valeri Guérguiev, promotor de la iniciativa de dedicar el año 2017 a Stravinski. Junto con el “Canto fúnebre” se interpretará la suite sinfónica de la ópera de Rimski-Kórsakov “La leyenda de la ciudad invisible de Kítezh”.

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