300.000 dólares por escribir 'Anna Karénina'

24 de octubre de 2016 Alexandra Guzeva, RBTH
Algunos autores rusos del siglo XIX recibían considerables sumas de dinero por su trabajo. El portal Arzamas calculó recientemente qué podrían comprar con los honorarios recibidos por sus principales obras.
Alexander Pushkin
El poeta Alexander Pushkin. Cuadro de Piotr Konchalovski (1932). Fuente:RIA Novosti

Dostoievski se lo gasta todo

Fiódor Dostoievski pasó apuros económicos y escribió varias novelas para poder conseguir fondos. Por su novela El idiota, de 1868, recibió 7.000 rublos (unos 7 millones actualmente, lo que equivale a 100.000 dólares). Por cierto, su personaje Nastasia Filíppovna echa al fuego 100.000 rublos en billetes.

El portal Arzamas explica que con estos ingresos se podía comprar un robledal en Riazán, un carro de cuatro plazas, diez cómodas, diez espejos con marco de caoba, dos barricas de roble, treinta botellas de ron americano, diez libras de queso inglés, una cartera repujada y un frasco de tinta negra.

Así que imagínense: todo eso es lo que tendría Dostoievski si no hubiera jugado tanto a la ruleta. Aunque el queso de importación no le habría impresionado, ya que viajaba a menudo al extranjero.

Tolstói, el más rico de todos

El más rico, pero también el más trabajador, resultó ser Lev Tolstói.

Recibió 20.000 rublos (aproximadamente unos 20 millones de rublos, más de 300.000 dólares) por Anna Karénina (1875-77) Con este dinero, Arzamas propone una larga lista con las compras más diversas: desde una casa en Moscú, carruajes y cigarros caros, hasta botas, carteras de piel, cerámica y melones.

Sin embargo, Tolstói era un asceta y no le gustaba vivir con grandes lujos. Las botas se las hacía él mismo, en su finca de Yásnaia Poliana, cerca de Tula, no habrían cabido treinta sillones de estilo Voltaire, y la casa en Moscú ya la tenía.

Puskin y la ropa a la última moda

Alexander Pushkin recibió 12.000 rublos (unos 10 millones y medio de rublos actualmente o 166.000 dólares) por la primera edición de su novela en verso Eugueni Oneguin, publicada en 1833. Con esta cantidad podía comprar 100 elegantes camisas, 200 pares de guantes de última moda, 200 libras de té de flores.

Además tenía la opción de alquilar por un año una casa de madera de una sola planta en el centro de Moscú y pagar la educación de dos niños en un internado.

Sin embargo, Pushkin tenía cuatro hijos, por lo que no habría habido suficiente para todos. El poeta pasó toda su vida endeudado. Dejó todas sus deudas a su mujer tras morir en un duelo por cuestiones de honor vinculadas a ella. Por cierto, todas las deudas fueron cubiertas por el zar Nicolás I. Y bueno, es cierro que Pushkin vestía a la última moda.

Goncharov, un hombre de acción

Iván Goncharov escribió Oblómov en 1859. Por este clásico que trata sobre el “'hombre superfluo' que tanto preocupó a Pushkin o a Turguéniev recibió 10.000 rublos (de forma aproximada, serían unos 10 millones de rublos o 158.000 dólares), y por lo tanto podía comprar diez sofás de caoba, diez pares de trineos para la ciudad, dos carretas, 19 escritorios de cuero negro, una piel de mapache, 1.200 tazas de porcelana, cinco libras de jabón de anís, 17 frascos de almendra en polvo para lavar y suavizar las manos, cien sandías grandes, diez esturiones de gran tamaño, y además, alquilar por un año unos apartamentos con 12 habitaciones en San Petersburgo.

A Goncharov, a diferencia de su personaje Oblómov, no le gustaba estar tumbado en el sofá, sino que era un hombre de acción, además de funcionario y viajero. Llegó a dar la vuelta al mundo en el marco de una misión diplomática. No tenía grandes aprietos monetarios y, por lo visto, habría gastado el dinero de otra manera.

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