La mesa de la emperatriz se caracterizaba por la gran variedad de platos así como por la precisión de las comidas. La hora de las comidas estaba definida de manera muy clara. Se levantaba sobre las 6 de la mañana y empezaba el día con un café muy cargado con crema y un pastel de almendras. Se tomaba dos tazas de café y los sirvientes seguían echando agua a la cafetera por si quería tomar algo más.

La comida empezaba a la 1 de la tarde y normalmente consistía de tres o cuatro platos, que combinaban comida rusa y extranjera. Para beber se tomaba agua o agua infusionada con grosellas negro. Apenas bebía alcohol, solo algunos vasos de Madeira, por recomendación médica. La emperatriz apenas cenaba, manzanas o agua con hielo con unas gotas de zumo. Según creía, una comida ligera al final del día prevenía los dolores de cabeza.

La comida era importante en la corte de Catalina. Era una buena diplomática y pedía a sus chefs que cocinaran los platos favoritos de sus invitados. Tenía un cortesano dedicado especialmente a saber cuál era la comida preferida de los visitantes. También era amable con los cocineros. Si un plato estaba demasiado hecho o salado ella no hacía muestras de desagrado y no castigaban a los cocineros. Incluso protegía a los cocineros de menor rango ante la ira de los chefs.

Aunque es conocida por promover la comida extranjera, también le encantaba la cocina rusa. Según cuenta la leyenda, Catalina visitó al famoso científico Mijaíl Lomonósov tras una disputa para reconciliarse. Llegó a la hora de cenar. Lomonósov protestó porque la emperatriz no había avisado de su llegada con antelación y la única comida que tenía era schi (sopa de col) y gachas. Catalina respondió que a ella le encantaban esos platos y cenaron juntos.

Esta historia ilustra la preferencia de Catalina por comidas simples y saludables, como la ternera. Esta carne es una mina natural de nutrientes, además se digiere rápida y fácilmente. Aumenta el nivel de hemoglobina en la sangre y reduce el colesterol. La carne de vacuno es recomendable para aquellos que hacen deporte o ejercen un trabajo físico, ya que estimula la fuerza muscular y fortalece los huesos. También es buena para los que se dedican al trabajo intelectual porque mejora la memoria y calma los nervios.

Es posible experimentar todos estos efectos positivos con esta receta original de carne de ternera cocida que se cocinaba para Catalina la Grande.

Ingredientes:

1 kg de ternera (costilla, preferentemente)
100 g de grasa de cerdo
3 vasos de agua
5 granos de pimienta negra
Sal al gusto
1 clavo
2 hojas de laurel
1 cucharadita de canela
1 cucharada de vinagre
1 cucharada de azúcar

Para la masa:

1 vaso de agua
2 copas de harina


Preparación


1. Mezclar el azúcar, la sal, el vinagre, la pimienta, la canela, el laurel y las especias en el agua cubriendo la ternera con la grasa de cerdo y colocar en salmuera durante dos-tres días.

2. Quitar la ternera de la mezcla. Hervir las especias y dejar enfriar.

3. Mezclar el agua y la harina hasta formar una pasta fina y extender en una bandeja para el horno. Colocar la ternera, echar la mezcla de las especias sobre la ternera y cubrir con el resto de la masa.

4. Colocar en un horno precalentado a 200ºC y asar durante tres horas.

Servir con pepinillos y patatas cocidas. La ternera se puede servir en una pieza o cortada en rodajas.

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