Anna Karénina: morir para conquistarte

La última adaptación cinematográfica de la novela interpreta de manera novedosa el clásico de Tolstói. Fuente: Kinopoisk.ru

La última adaptación cinematográfica de la novela interpreta de manera novedosa el clásico de Tolstói. Fuente: Kinopoisk.ru

La novela de Tolstói es un clásico de la literatura que ha sido adaptado a las pantallas en numerosas ocasiones. La última versión es la de Tom Stoppard. En Rusia también hay numerosas versiones.

La novela de Tolstói es un clásico de la literatura que ha sido adaptado a las pantallas en numerosas ocasiones. La última versión es la de Tom Stoppard. En Rusia también hay numerosas versiones. 

La Anna Karénina de Tom Stoppard y Joe Wright posee una cualidad de la que carecen muchos de los que adoran a Tolstói: una absoluta libertad al interpretar esta obra maestra. La audaz decisión de Wright de mostrar la sociedad rusa como si fuese un gigantesco e interminable teatro, donde la gente interpreta obedientemente los papeles asignados, materializa la tormenta de emociones y pensamientos que el libro evoca en sus lectores más que el simple argumento de la novela. 

El reparto de esta película es impecable. Para convertir la vida en una representación teatral, y una historia de familias en la que "todo es un caos", en un problema universal, Wright no ve necesario buscar personajes "típicamente rusos" y, por este motivo, la película se acerca más a la realidad rusa que ninguna de sus predecesoras. 

La expresividad teatral de los actores, a pesar de lo convencional del decorado, es a la vez natural, fascinante, única: establece un nuevo paradigma. Así, supera fácilmente todas las adaptaciones de Anna Karénina que conozco. 

La estrella de “Piratas del Caribe”,  Keira Knightley es Anna Karénina, envuelta en pieles de la cabeza a los pies. Jude Law (Alexéi Karenin) sorprende con su dramática calvicie en la última  adaptación del clásico intemporal, dirigida por Joe Wright. La película fue filmada en el Reino Unido y Rusia, en Karelia y la isla Kizhi, famosos por sus antiguos bosques. El oscarizado guionista Tom Stoppard es una de las personas que han estado a la altura de la tarea de reescribir a Tolstói. Otras adaptaciones famosas incluyen una versión de 1935 protagonizada por Greta Garbo, una de 1948 con Vivien Leigh y otra de 1997 con Sophie Marceau.

Recuerdo las adaptaciones del productor ruso Serguéi Soloviov, una para cine y otra para televisión. A pesar del reparto estelar, que incluía a Oleg Yankovski (Karenin) y Alexander Abdulov (Oblonski), ninguna de las dos versiones llegó nunca a las pantallas. 

La Anna Karéninade Soloviov tardó 10 años en ser producida y fue la primera película rusa que cayó, víctima de la crisis económica de los 90. En aquel momento, los productores confiaban en la popularidad de la novela para el éxito, pero se produjeron retrasos interminables debidos a la falta de financiación. 

El director, que estaba acostumbrado a la financiación estatal, tuvo que aprender el nuevo oficio de pedir dinero a los “nuevos rusos”. “Una persona me prometió dinero y luego no me lo dio. Entonces la película se retrasó aún más”, me explicó Soloviov durante el rodaje. 

“La última vez que se interrumpió el rodaje, quedaban solo unos pocos días: las escenas en la estación donde Anna se arroja bajo el tren. Es un film muy caro: actores, escenas con extras, locomotoras. ¿Te lo imaginas? Por falta de medios nos veíamos obligados a dejar viva a nuestra heroína, ni siquiera teníamos el dinero para matarla...” 

“¿Y si la envenenasemos?” sugerí. “Podría ser una nueva relectura de la novela...”  Finalmente, se encontró la financiación y Anna pudo arrojarse a las vías del tren. Una década después de empezar la pre-producción, la película de Soloviov estuvo lista por fin en 2006. Pero en aquel entonces la audiencia rusa no parecía tener ni idea de quién era Anna Karénina. 

Serguéi Soloviov no era popular sin más: era una figura de culto. Sus películas rebeldes de los años 80 anticipaban la perestroika de Gorbachov. La canción Peremen (Cambios) de la estrella de rock Viktor Tsoi  en la película de Soloviov, Assa, de 1987, dejó fulminados a miles y miles de jóvenes; presagiaba una nueva generación con una cantidad de energía social que hasta entonces parecía imposible. 

Sus películas se esperaban con impaciencia. La gente hacía largas colas para verlas; los héroes protagonistas se convertían en símbolos del ansiado cambio y sus nombres y sus frases se incorporaban al folklore popular. Pero los distribuidores estaban convencidos de que el último trabajo de Soloviov no era necesario: “No porque sea una mala película... pero las generaciones más jóvenes no saben quién es Anna Karénina”. 

Por supuesto, exageraba: Tolstói es lectura obligatoria en las escuelas rusas. Pero la necesidad tradicional que tenían los rusos de literatura seria para entender mejor su propia vida parece estar desapareciendo. Libros y cine solían ser escuela de vida, pero ahora son simplemente una fuente de entretenimiento. 

La esperanza de Soloviok es que las películas pudiesen volver a influir en la gente y ser una ocasión no solo de negocios, sino también para el arte y vida social. Mientras rodaba Anna Karénina, Soloviov me contó lleno de emoción: “La novela ayuda a entender por qué el destino nos arroja de lleno en la vida. Ese nivel de verdad humana merece, por sí mismo, que merezca la pena llevar la novela al cine”. 

Anna Karénina parece haber sido escrita para un escenario clásico de Hollywood: una hermosa mujer de 30 años, con un carácter fuerte, rompe todos los tabúes sociales por amor y consigue lo que quiere, pero al final lo paga con su vida. La idea de los inmutables valores familiares triunfa.

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