Expresiones relativas al alma y lo espiritual en lengua rusa

2 de octubre de 2014 Alexéi Mijéiev, RBTH
Según las creencias religiosas, además del cuerpo carnal, el ser humano posee también una esencia inmaterial, que es inmortal y eterna. En la lengua rusa, existen dos palabras similares para referirse a esta sustancia: “alma” ('dushá') y “espíritu” ('duj'), y cada una de ellas tiene matices semánticos y suscita diferentes asociaciones.
Dibujado por Natalia Mijáilenko
Dibujado por Natalia Mijáilenko

El alma es sensible y emocional, un principio profundamente humano. Cuando un matrimonio vive en armonía y sin conflictos se suele decir: “Viven alma con alma”. Si una persona es abierta y positiva, se dice que tiene “un alma grande” y, si es más grande de lo normal, se dice que “lleva el alma desabrochada”.

Antón Chéjov escribió un relato titulado “Dúshechka” (“Almita”), en el que la heroína se “disuelve”, consecutivamente, en tres maridos, y la palabra “dúshechka” pasó a designar a esa tipología de mujeres que dependen de los hombres y carecen de individualidad. Si a una persona le gusta algo, se dice que está “acorde con su alma” y, para hacer algo bien, uno necesita “poner el alma” en el trabajo. Si, por el contrario, no se tiene ganas de hacer algo, se puede decir: “no tengo el alma ahí”.

Las obras de arte que suscitan hondas impresiones “le llegan a uno al alma”: por ejemplo, una hermosa canción melodiosa puede calificarse de “robaalmas”. Cuando uno se topa con algo que le distrae de la vida cotidiana se dice que “da rienda suelta al alma”. Hay un programa televisivo muy popular en el que familiares que han perdido el contacto hace mucho tiempo se reencuentran. Se llama Con toda el alma. En un sentido metafórico, este significado también se utiliza en el mundo de la publicidad. Por ejemplo, el eslogan de una marca de chocolate rusa afirma: “Rusia es un alma generosa”.

Cómo se conecta el alma con el cuerpo no está del todo claro. Sin embargo, en un estado normal se supone que el alma está alojada en la parte superior del cuerpo, dado que cuando una persona está muy asustada por algo se dice que “el alma se le cayó a los pies”. Podemos suponer que el alma está vinculada con el corazón, pues este órgano está considerado el centro de las emociones y de los sentimientos. Pero también sabemos que está conectado con la mente. De alguien loco se dice que “tiene el alma enferma”. Y en el momento de la muerte, el alma abandona el cuerpo, por lo que morir significa “devolver el alma a Dios”.

Cuando alguien está de mal humor, decimos: “Los gatos le arañan el alma”. Y cuando alguien es pobre: “No se puede encontrar ni un kopek en su alma”.

Por encima de los placeres carnales

La sensación de que uno está yendo a demasiada velocidad (por ejemplo, en un descenso con esquís por una montaña) se describe diciendo que “se te arrebata el espíritu”, esto es, que uno tiene dificultades para respirar. Cuando corres a toda velocidad puedes decir que “te estás moviendo con toda el alma”.

Si alguien es incapaz de hacer algo que conlleva responsabilidad, se dice: “le falta espíritu”. Para resultar exitoso en alguna clase de lucha uno debe tener “espíritu combativo”. Y para referirse metafóricamente a la muerte podemos utilizar las expresiones “dejar partir el espíritu” o “el espíritu se fue”, que hoy en día suenan algo arcaicas.

En comparación con la palabra “alma”, la palabra “espíritu” tiene un componente religioso más marcado. Se debe principalmente a que en el cristianismo una de las tres hipóstasis de la Santa Trinidad (junto con Dios Padre y el hijo) es el Espíritu Santo. Por tanto, todo lo que está relacionado con el espíritu tiene un carácter austero y ascético. El espíritu es una dimensión que se contrapone a lo terrestre y a lo ordinario. En la jerarquía de una persona “espiritualmente rica” los valores inmateriales están por encima de los intereses materiales y de los placeres carnales (una definición irónica de una persona hambrienta es que se “alimenta del Espíritu Santo”). Los sacerdotes en ruso son llamados “individuos espirituales”, y el término utilizado para su estamento es dujovenstvo (clero/espiritualidad).

La palabra “espiritualidad” (dujovnost, de duj, “espíritu”) ha adquirido un matiz especial y su antónimo “inespiritualidad” (bezdujovnost) se ha convertido en un vocablo muy popular, especialmente cuando se usa para juzgar los productos de  la cultura de masas, que ha sustituido el interés por los verdaderos valores.

A menudo se habla de cierto tipo de espiritualidad rusa como de una característica que es capaz de hacer soportable las privaciones materiales en aras de intereses religiosos o nacionales. Pero el excesivo énfasis en esta palabra inspiró a la intelligentsia, ya en época soviética, la creación de una versión más irónica: dujovka, que significa “horno”.

Cuando se crearon los primeros programas de traducción automática, los lingüistas escogieron como frase de prueba la siguiente afirmación bíblica: “El espíritu es animoso, pero la carne es débil”. El programa primero la tradujo al inglés y luego de nuevo al ruso. El resultado fue: “El vodka es fuerte, la carne es suave”.

También se llama “espíritus” a los seres invisibles e incorpóreos que participan en la vida de la naturaleza y de las personas. Pueden ser buenos o malos. En la década de 1980, los soldados soviéticos utilizaban la palabra duji, como una abreviatura coloquial de dushman, para referirse a los soldados que combatían contra ellos en Afganistán.

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La opinión del autor no coincide necesariamente con la de RBTH.
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