Físico en Moscú, arqueólogo en Siberia

Gueorgui Leodínovich Alfimov es profesor del Instituto Estatal de Moscú para la Tecnología Electrónica. Como buen científico, su universo se expande más allá de las cuatro paredes del Instituto, cambiando las aulas por excavaciones arqueológicas en los lugares más recónditos…. ¡todo un Indiana Jones a la rusa!
Gueorgui Alfimov impartiendo una conferencia. Fuente: archivo propio
Gueorgui Alfimov impartiendo una conferencia. Fuente: archivo propio

Conozco a Gueorgui (Yegor) desde hace ya unos cuantos años. Educado en el valor del esfuerzo y del trabajo, ha sido capaz no solamente de adquirir la excelencia en su campo de investigación, sino de compaginar su vida académica con una de sus grandes pasiones. 

Entrevistarle no haría otra cosa que hacer honor una vez más a la descripción de esta sección (“los límites de la Ciencia existen solamente en la imaginación”), así como ofrecer a los lectores de Rusia Hoy un interesante hobby que contribuye a la preservación del patrimonio cultural. 

Trabaja en el Instituto Estatal de Moscú para la Tecnología Electrónica (MIET). ¿Su vida siempre ha transcurrido en Moscú? 

Nací en la ciudad de Sverdlovsk (ahora Ekaterimburgo), en los Urales. Pero mis padres se mudaron a Moscú cuando yo tenía un año. Desde ese momento vivo en Zelenograd, una ciudad situada 40 kilómetros de Moscú. 

¿En qué consiste su trabajo en el MIET? ¿Cuál es su área de investigación? 

El MIET es una Universidad. Como soy profesor del área de Matemáticas, mi trabajo principal consiste en dar clases, tanto teóricas como prácticas, así como corregir exámenes. Mis asignaturas incluyen variables complejas, análisis asintótico y métodos numéricos. 

Por otro lado, mi área de investigación pertenece a la Física Matemática, y más concretamente, a la teoría de ondas no lineales. Además, dirijo un grupo de investigación en MIET especializado en este tema.

 

Instituto Estatal de Moscú para la Tecnología Electrónica (MIET). Fuente: Wikipedia

¿Cuándo surgió su vocación científica? ¿Cuándo supo que quería dedicar su vida a la ciencia? 

Surgió muy temprano, creo que cuando tenía de 12 a 14 años, gracias a mis profesores del colegio. La cultura educativa en ciencias exactas en los años 60-70 en la Unión Soviética era de un nivel muy alto. 

En el colegio me encantaba 'romperme la cabeza' con los problemas 'con estrellas' de las matemáticas, participar en Olimpiadas de Matemáticas… , etc. 

Desde su experiencia, ¿cuál es la percepción que tiene la sociedad rusa sobre la ciencia cuando comenzó y ahora? 

Los tiempos han cambiado. En los años 70 muchísimos chicos querían ser cosmonautas y volar a otros planetas. Ahora buena parte de sus hijos, por lo menos en las capitales y en las grandes ciudades, quieren tener un coche de marca y un trabajo de salario bueno con el mínimo esfuerzo.

Sin embargo, las tradiciones de las ciencias exactas en Rusia siguen perdurando. Cada año seleccionamos para nuestra especialidad 'Matemática Aplicada' de 20 a 25 estudiantes y cuentan con un nivel bastante alto. Además, tienen muchas ganas de estudiar. 

Además de su investigación en el campo de la física, ha decidido aventurarse en la arqueología. ¿Cuándo y cómo ha sido esto? ¿En qué consiste su participación? 

Como muchos, empecé como voluntario cuando tenía 14 años. Participamos en las excavaciones de Olvia, la colonia griega, situada en el sur de Ucrania cerca de la ciudad de Nikolaev. 

Todavía recuerdo lo que sentí aquella primera vez: el olor de la hierba, el cielo azul y las piedras de construcciones antiguas dejadas por los griegos hace más de dos mil años. 

Trabajé como excavador. Como en la mayoría de las expediciones del sur, empezamos a las seis de la mañana para evitar el calor de mediodía. Me gustó muchísimo el ambiente del campamento, la vida libre con muchas bromas y la constante ayuda del uno al otro. Después no podía ni pensar en otro tipo de vacaciones que incluyeran aventuras parecidas. 

Fuente: Archivo propio

Cada año participa en expediciones a distintos yacimientos arqueológicos. ¿Dónde han sido estas expediciones? ¿Cuándo y dónde será la siguiente? 

En últimos 30 años he participado en muchas. Mis destinos han incluido las estepas del sur de Rusia, los desiertos de Karakalpakia, la región del mar Caspio, el Cáucaso y Siberia. 

Las expediciones estaban dedicadas a la investigación de monumentos de varias épocas y culturas: Horda de Oro, jorezm, uigures, alanos y otros.

Espero pasar parte de este verano en el norte de Kazajstán, en la costa del rio Syr-Daria, en las excavaciones de la antigua ciudad de Dzhankent. 

¿Cualquiera podría apuntarse a participar? ¿Qué condiciones deben reunir?

 En mi juventud, el Instituto de Arqueología de Moscú  anunciaba cada primavera con un cartel enorme qué expediciones necesitaban qué perfiles (obreros, cocineros, dibujantes). 

Ahora, en tiempos de internet, apuntarse es mucho mas fácil. Por ejemplo, acabo de terminar el concurso de voluntarios para participar en las excavaciones de Tuva, financiado por la Sociedad Geográfica de Rusia. 

En general, quien quiera participar en una expedición tiene que tener buena salud y gustarle la aventura. Por supuesto, disponer de alguna habilidad práctica es importante. Como en el campamento tocará arreglar de todo con tus propias manos, cualquier candidato con conocimientos de carpintería, electricidad o motores será una persona respetada en la expedición.

 

Trabajos en la excavación arqueológica de la fortaleza de Por-Bajin. Fuente: Por-Bajin.ru

Su espíritu científico sin duda le ha permitido establecer puentes entre la física y la arqueología durante sus investigaciones en forma de publicaciones relacionadas, ¿me equivoco? 

Durante muchos años las expediciones eran un hobby. Sin embargo, hasta el trabajo de excavador a veces ofrece problemas interesantes: ¿cómo “reconstruir” la evolución analizando el orden en que se acumularon los estratos en la tierra?

Durante los años 2007-2008 me ofrecieron participar en una investigación interdisciplinar a propósito de un monumento de la época del Kanato Uigur: la fortaleza de Por-Bajin. 

Este monumento fue construido en el siglo VIII y está situado en Siberia del Sur, en Tuva, cerca de la frontera con Mongolia. Es un lugar muy abandonado, y ha sufrido la erosión solo por factores naturales (calor, agua y viento). 

La tarea consistía en estimar la forma y la altura inicial de las construcciones de la fortaleza. El equipo que se dedicaba a este trabajo  incluía arqueólogos, geomorfólogos y matemáticos  y fue encabezado por la profesora Irina Arzhantseva. 

Fue un placer trabajar con gente de este nivel. Al final encontramos un modelo matemático que era adecuado para describir el proceso de decaimiento, con el que realizamos una simulación. Ahora el artículo sobre este trabajo está aceptado en la revista Archaeometry que se publica en Oxford. Pensamos continuar desarrollando esta actividad, aplicando el método a otros monumentos con características parecidas.

 

Gueorgui Alfimov (arriba a la izquierda) y distintas instantáneas del día a día en la excavación arqueológica de la fortaleza de Por-Bajin. Fuente: propia y Por-Bajin.ru

¿Cree que llegará a organizar expediciones arqueológicas a otros planetas? 

Sin duda, pero… no en esta vida, en otras encarnaciones. 

¿Cómo ve la ciencia en Rusia dentro de cinco años? 

Ojalá exista, por lo menos vamos a hacer todo lo posible para que así sea.

 

Reconstrucción de la fortaleza de Por-Bajin. Fuente: Por-Bajin Cultural Foundation 

¿Algún consejo para aquellos jóvenes lectores de Rusia Hoy que estén pensando en la ciencia como su futuro? 

La carrera científica no resulta en una vida de rico: en el mundo de hoy cualquier empleado de un banco gana más que un profesor universitario.

Pero, sin duda, puede garantizar una vida mucho más libre, muy interesante y apasionante. A los que prefieran este modo de vivir les digo: “¡Bienvenidos al club!”  

Más información 

Instituto Estatal de Moscú para la Tecnología Electrónica (MIET) 

Sociedad Geográfica de Rusia 

Publicación en la revista Archaeometry del modelo de la fortaleza de Por-Bajin

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de RBTH.
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