Eduardo González Mazo, Rector de la Universidad de Cádiz

 

RH: ¿Cuáles son los principales objetivos del AUHR?


Rector: El Aula Universitaria Hispano Rusa (AUHR) nació en 2008, con el patrocinio del Banco de Santander y como espacio universitario permanente con el fin de fortalecer, desde una perspectiva académica, las relaciones con Rusia.

 

Conviene aclarar que el AUHR no es un centro de lenguas para la enseñanza del español y el ruso, aunque sí contempla, entre sus objetivos, el fomento e internacionalización de ambas lenguas y culturas.

 

El componente lingüístico es sólo una parte del proyecto ya que desarrollamos acciones de muy diversa índole, incluyendo la organización de conferencias, congresos, seminarios y programas educativos sobre hispanismo y rusística, pero también sobre medio ambiente y cambio climático, economía y emprendimiento, turismo, relaciones internacionales, sociedad civil, imagen de España en Rusia y de Rusia en España, etc.

 

Dicho esto, debo manifestar nuestra satisfacción por el hecho de que la Universidad de Cádiz haya contribuido a llevar el español a regiones rusas donde antes de nuestra aparición no existía, caso de Krasnoyarsk o la República de Kalmikia. Para ello, resulta fundamental la red de lectorados de español que estamos estableciendo en Rusia: actualmente contamos con diez lectores trabajando en ese país, cifra que prevemos doblar durante el curso 2012/13.

 

RH: ¿Cuántas universidades rusas colaboran con el AUHR? ¿En qué consiste esta colaboración?


Rector: La cantidad de universidades con las que colaboramos supera la treintena. También quisiera destacar la calidad de nuestros socios, ya que tenemos la suerte de trabajar con las más prestigiosas universidades de Rusia. Y no sólo me refiero a Moscú y San Petersburgo, sino que mantenemos una fructífera colaboración con las universidades líderes de Rostov del Don, Krasnoyarsk, Novosibirsk, Irkutsk, Samara, Vladímir, Ekaterimburgo, Piatigorsk, Nizhni Nóvgorod, Cheliábinsk, Udmurtia, etc., además de con las universidades más importantes de todos y cada uno de los estados que componían la antigua URSS. Sin embargo, nuestra colaboración no se limita al ámbito universitario, sino que también trabajamos con centros de investigación, la Academia de Ciencias de Rusia, las embajadas, etc.

 

En el plano formativo, son  muchos los programas conjuntos que tenemos en marcha, como por ejemplo un Máster Bilingüe (español e inglés) en Relaciones Internacionales y Políticas Migratorias, junto con la Universidad Estatal Lingüística de Moscú; Máster y Doctorado Erasmus Mundus en Gestión de Aguas y Costas, con la Universidad Estatal Rusa de Hidrometeorología (San Petersburgo), etc.

 

Como estamos inmersos en pleno Año de los Bicentenarios de la Constitución de Cádiz y de la victoria rusa sobre Napoleón, no puedo dejar de mencionar que tenemos varias actividades programadas con los socios rusos relacionadas con ambas conmemoraciones.

 

RH: ¿Qué posibilidades brinda el AUHR a los estudiantes españoles y rusos?


Rector: Además de las titulaciones conjuntas antes mencionadas, hemos diseñado productos formativos propios y específicos para alumnos del espacio post soviético como, por ejemplo, un título de experto en historia y literatura españolas y otro título de experto en español para fines específicos y traducción ruso-español. Para los alumnos hispanohablantes, ofertamos los cursos de ruso más económicos de la universidad española (58€ por 90 horas de formación) y estamos próximos a lanzar un título de experto en estudios globales sobre el espacio post soviético.

 

No olvidamos los programas de movilidad. Desde 2010, contamos con un programa pionero de 100 becas de movilidad para alumnos del espacio post soviético que deseen realizar estancias académicas semestrales o anuales en España. Tenemos, además, otras becas específicas de postgrado y de prácticas en empresa. Para los alumnos españoles lanzamos convocatorias de movilidad para estancias académicas y lingüísticas en Rusia, además de las mencionadas plazas de lector de español en ese país.

RH: ¿Cuántos españoles estudian actualmente en Rusia?


Andrés Santana: Lamentablemente, no puedo facilitar cifras exactas del total de españoles que estudian en Rusia, aunque sí puedo afirmar que se trata de una cantidad muy inferior a la de los rusos que estudian en España. Se trata de una evidencia que experimentamos todas las universidades españolas. Y de los que estudian en Rusia, son escasos los que cursan toda la carrera allí: la mayoría son alumnos que realizan estancias semestrales o anuales en el marco de programas de dobles titulaciones de grado o postgrado, o programas lingüísticos para el aprendizaje del ruso.

 

RH: ¿Qué carreras suelen elegir? Y, ¿por qué?


A.S.: Según mis informaciones, la mayoría se decide por carreras lingüísticas y, en segundo lugar, por carreras científico-técnicas, quedando en último lugar las ciencias sociales y jurídicas.

La razón para la opción lingüística reside en el nivel de la escuela lingüística ruso-soviética y a la dificultad de estudiar ruso a un nivel alto, profesional, en España. En cuanto a las carreras científico-técnicas, mi explicación es clara: la irresistible atracción que produce el histórico prestigio y el potencial de la ciencia rusa.

 

RH: ¿Existe la posibilidad de obtener becas?


A.S.: Depende de cada programa concreto. Existen becas del Estado ruso para aquellos estudiantes extranjeros que deseen realizar toda la carrera en Rusia, así como becas de universidades españolas para que sus propios alumnos realicen en Rusia parcialmente sus estudios en el marco de dobles titulaciones.

Lo que no existe y habría que crear (así lo hemos pedido oficialmente en los Encuentros de Rectores de Rusia e Iberoamérica celebrados en Madrid y Moscú) es un programa de movilidad hispano-ruso semejante al Erasmus. De hecho, hemos propuesto incluso un nombre para el mismo: Betancourt, en honor a la enorme figura hispano-rusa de Agustín de Betancourt, un insigne español que emigró a Rusia, donde acumuló numerosos méritos en muchas esferas, incluidas las infraestructuras y la movilidad, a través de importantes obras de canalización, puentes, caminos y la red rusa de ferrocarriles. No es casual que España y Rusia sean los dos países europeos que comparten ancho de vía férrea…

 

RH: ¿Hay dificultades para homologar los títulos universitarios rusos en España?


A.S.: Es una cuestión menor cuando se trata de un alumno que desea ingresar en estudios de grado o postgrado, ya que cada universidad española tienen la potestad para reconocer total o parcialmente los estudios realizados en el extranjero.

Eso sí, el problema es mayor cuando se trata de homologar el título a través del Ministerio de Educación. A día de hoy, la tramitación es complicada y lenta.

 

RH: ¿En su opinión, qué oportunidades pueden ofrecer las universidades rusas a los españoles?


A.S.: Rusia ofrece al alumno extranjero una tradición universitaria y una escuela científica de primerísimo nivel. El alumno que opte por una universidad rusa tiene totalmente garantizada una formación de gran calidad. Pero es que además Rusia ofrece una manera de enseñar y aprender absolutamente distinta y original con respecto a lo que estamos acostumbrados en Occidente.

Además de esto, la formación del alumno tiene lugar en un entorno privilegiado, en una de las grandes potencias culturales del mundo, con una de las lenguas más bellas, ricas y con mayor bagaje literario. Sin olvidarnos de la mayor riqueza de Rusia, que es su hospitalario, auténtico y culto pueblo. Detrás de una primera apariencia fría y distante, el alumno va a encontrar entre los rusos a buenos amigos para toda la vida.

 

RH: ¿No le parece que los alumnos rusos están más interesados en estudiar en España que los españoles en Rusia?


A.S.: Comparto plenamente esta afirmación y creo tener argumentos que explicarían el fenómeno.

En primer lugar, la cuestión lingüística: hay muchos más rusos que estudian español que españoles ruso. Aunque el ruso está en auge en España, todavía nos encontramos lejos de lo deseable y es que, mientras no se desarrollen grandes relaciones comerciales y empresariales entre nuestros países, el ruso no despegará de manera definitiva. El avance del español en Rusia es vertiginoso e imparable, como lo es en el resto del mundo y sin depender de relaciones comerciales o políticas.

Eso en lo que se refiere a la cantidad, pero es que además, para cursar una carrera, se debe tener, como mínimo, un nivel B1 de dominio de la lengua. Un alumno español difícilmente tiene la posibilidad real de alcanzar en su país un nivel suficiente de ruso que le permita ir a clase junto con estudiantes rusos. Sin embargo, son legión los alumnos rusos que estudian en España sin mayor traba lingüística, lo cual habla muy bien del nivel de formación que existe en Rusia, como ya era común en la URSS.

Además, existe otra barrera de carácter económico. Mientras que el alumno ruso ve España como un destino más entre las universidades occidentales e incluso como destino preferente por la calidad y nivel de vida de España, así como por unos precios de matrícula muy asequibles en comparación con otros destinos europeos o estadounidenses, para el alumno español irse a estudiar a Moscú o San Petersburgo (destinos más habituales) resulta mucho más caro que cursar sus estudios en otro país europeo, para el que podrá contar además con becas de la Unión Europea, como Erasmus, etc.

La situación actual podría cambiar radicalmente si se creara el “Erasmus” hispano-ruso y, sin duda, la puesta en funcionamiento de titulaciones dobles también supone un gran incentivo para la movilidad estudiantil y de especialistas.

 

RH: Por cierto, usted mismo estudió en Rusia. ¿Cómo fue su experiencia?


A.S.: Puedo decirle con gran orgullo que mi Alma Mater rusa es la Universidad Estatal Lingüística de Moscú, un centro líder en la formación de lingüistas y traductores. Mi elección se debió a que, gracias a una beca de la Universidad de Granada (la más activa en Rusia durante los años 90), donde estudié traducción, localicé allí al que considero el mejor especialista mundial en traducción poética, Serguéi Goncharenko, que además fue un excelente poeta, traductor, científico y cabeza visible del hispanismo ruso.

Mi experiencia no pudo ser mejor. Allí me formé como investigador, docente y persona. Tuve la posibilidad de integrarme en la mejor escuela de traducción del mundo, estudiar, investigar, enseñar y, además, colaborar estrechamente para el desarrollo del hispanismo en ese país.

Con una experiencia tan positiva, no puedo dejar de animar a todo el mundo a que inicie una aventura académica en Rusia que tendrá sus momentos buenos y malos, pero que seguro presentará un gran saldo positivo a la hora de hacer balance.