Verdades (y alguna mentira) sobre el vodka

14 de diciembre de 2012 Dmitri Blinov, especial para Rusia Hoy
El vodka es el producto de la mesa rusa más popular en el mundo. Los propios habitantes de Rusia comparten tanto un amor apasionado como un odio, no menor. Si se cuenta el número de páginas en la literatura local dedicadas a sus propiedades útiles y perjudiciales, el resultado es de miles de folios. ¿Cuál es el secreto de ese líquido transparente con un olor característico, sabor ligeramente picante y una resistencia de 40 grados? Vamos a tratar de entenderlo.
La bebida rusa por excelencia. Descubrimos algunos de los secretos de este producto tan amado como odiado. Fuente: Lori / LegionMedia
La bebida rusa por excelencia. Descubrimos algunos de los secretos de este producto tan amado como odiado. Fuente: Lori / LegionMedia

En primer lugar, hablemos de lo que es el vodka “de verdad”. Solo se puede considerar como tal una bebida conseguida a partir de la destilación de centeno o trigo, y con mucha graduación (de 96 a 98 grados, en contraste con el whisky, que está elaborado con una graduación mucho más débil) y agua doméstica o envasada, diluida en una proporción de 40/60, exclusivamente por peso y no por volumen. 

A continuación, comienzan los milagros.

Primero. Los expertos coinciden en que el vodka de verdad se elabora solamente en el Este de Europa: Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Polonia. Algunos incluyen en la lista a Finlandia, pero no todos están de acuerdo. Según los amantes del vodka, el resto de vodkas, por muy caros que sean o por mucha tecnología que se haya utilizado para elaborarlos, no son lo mismo. Atención, fans de Grey Goose o Absolut, no lo olviden.

Segundo misterio. Por qué ninguno de los otros países de Europa del Este no dio antes con la fórmula. Algunos lo atribuyen al sabor especial de los cereales a partir de los que se produce el alcohol; otros, a las notables propiedades del agua de Rusia. Pero no existe un consenso. 

De hecho, hay una confirmación legal del vodka como invención original rusa. Productores polacos del siglo pasado trataron de registrar la palabra 'vodka' como marca, alegando que había aparecido por primera vez en lo que hoy es Polonia. 

Pero el gastrónomo e historiador ruso Vílyam Pojlióbkin (1923-2000), documentos en mano, demostró que la primacía pertenecía a Rusia, y un tribunal internacional así lo confirmó. Por cierto, el destino de Pojlióbkin merece otro artículo: el científico no es principalmente famoso por su trabajo sobre la historia de Escandinavia, que gozó de muy buena reputación entre la comunidad científica, sino por sus libros de cocina; entre ellos, Historia del vodka. En gran medida, sus obras han sido las responsables del renacimiento que la cocina rusa vive en la actualidad. 

El final de Pojlióbkin fue terrible: apareció muerto en su apartamento y su cuerpo presentaba 11 heridas, provocadas por algo parecido a una jeringuilla enorme. Parece que el arma del crimen estaba llena de vodka: en los músculos de Pojlióbikin, bebedor moderado, los investigadores detectaron una alta concentración de alcohol. Nunca se llegó a encontrar al asesino.

Vale la pena hacer recordar la memoria Vílyam Valentínovich Pojlióbkin con una copa de 'amargo', como los rusos llaman cariñosamente al vodka. Y hacerlo bien. 

En primer lugar, ¡nada de hielo! Hay que beber el vodka muy frío. Debe haber estado en el congelador durante una hora, no menos; lo ideal es refrigerarlo hasta que quede espeso, casi como glicerina. Hay que beberlo en unos vasitos especiales, también muy fríos: stopok (50 ml) o lafitnikov (70 ml). Y así, cogemos con la mano izquierda el tenedor con los zakuski, los aperitivos tradicionales (pepinillos o setas envinagradas) y, con la mano derecha, el vaso de vodka helado... 

Es imperativo beberlo de un solo trago y comer inmediatamente después. Entre los aperitivos más adecuados está el pescado salado. Resulta amargo en la boca, quema en el esófago y tras engullirlo, la vida no parece tan trágica. No es de extrañar que el vodka sea una bebida ritual, servida en los funerales rusos. Aunque también en las bodas… 

Pero dejemos los efectos dramáticos del vodka sobre la vida rusa y volvamos a sus especificaciones culinarias. En un restaurante decente de cocina rusa, además de lo que llamamos 'vodka blanco', es decir, sin aditivos, también tienen sin falta, en la carta de vodkas, licores y licores dulces. 

Los licores se elaboran sobre una base de vodka con varios alimentos aromáticos, y sin azúcares añadidos. El aroma con mayor demanda se consigue añadiendo la ralladura de un limón a medio litro de vodka, dejando reposar en un lugar cálido durante unas tres semanas. Después se cuela y se enfría. 

Los licores dulces se elaboran con fruta fresca y bayas: se añade azúcar o miel a la mezcla y se deja dos meses y medio en un lugar cálido. La fruta (la más popular en Rusia son los arándanos, negros o rojos) debe ocupar dos tercios del recipiente, la cantidad de azúcar o miel va a gusto del consumidor, y hay que colarla después del reposo. No es necesario enfriar los licores tanto como el vodka blanco amargo. 

Consejos para comprar buen vodka el Rusia 

Regla número uno: el más caro no es siempre el mejor. Si paga más de 20 dólares por una botella de vodka, estará pagando no por el contenido, sino por el diseño de su envase y el trabajo de sus publicistas y anunciantes. En el segmento de precios medios, la calidad del vodka está garantizada. 

Regla número dos: pregunte a los locales por el vodka que se haya puesto a la venta más recientemente. El nuevo producto probablemente será mejor que aquél que ya esté destapado. Esto se debe a las peculiaridades de su producción: los filtros de los tanques de destilación donde se produce esta bebida espirituosa, se ensucian con el tiempo. Un tanque contaminado debe cerrarse como medida preventiva, pero esto puede conllevar pérdidas económicas para la destilería; así, cada vez se hacen menos pausas en la producción, y ello se ve reflejado en la calidad de vodka. 

Tercero: los rusos nunca dicen 'Na zdoróvie!' (¡Salud!) cuando beben vodka. Utilizan varias expresiones; pero el mejor brindis es 'Poiéjali!' (¡Vamos!), que utilizó Gagarin antes de ser enviado al espacio. 

Una receta 

El jrenovuja es uno de los licores amargos más populares, especialmente en los restaurantes rusos, y resulta fácil de preparar en casa. En una botella de buen vodka pondremos 2 rábanos picantes, la mitad de un limón y una cucharada sopera de miel blanca (sin azúcares añadidos) para darle suavidad. 

Cortamos los rábanos en tiras finas, añadimos la miel y el jugo de limón al vodka, y lo dejamos reposar en un lugar cálido y oscuro durante varios días. A continuación, colamos la mezcla, la refrigeramos, y... ya verán. El licor resultante es un maravilloso aperitivo o digestivo.

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