Según expertos internacionales, para 2020 en la industria mundial se utilizarán materiales creados a nivel molecular. El ministro de Industria y Comercio, Denís Manturov, habla sobre el volumen de producción en Rusia de estos materiales que puede crecer entre 10  y 20 veces para el año 2020.

¿Por qué se apuesta por el desarrollo de este sector en concreto?

Los materiales de nueva generación son uno de los factores clave para garantizar la competitividad y el desarrollo en innovación de los más variados sectores de nuestra economía.

Los compuestos son más ligeros, más resistentes y tienen una vida más larga que los materiales tradicionales, no arden, no se corroen y son resistentes a altas temperaturas. Se pueden diseñar de antemano para crear objetos para tareas específicas. Todo esto esto significa una reducción en los plazos de fabricación, un descenso de los gastos de explotación y un aumento de las horas de uso de los sistemas en los que se utilizan estos materiales.

Además, los compuestos más innovadores, los biocompuestos, son importantes desde el punto de vista de la 'economía verde'. Por ejemplo, al reducir el peso de un automóvil no solo se reduce el gasto de combustible, sino también las emisiones y el consumo de materiales por unidad de producción de máquinas, como las bombas industriales o los ventiladores. La productividad aumenta entre un 20% y un 30%.

El primero en utilizar materiales compuestos fue el sector militar. Pero en la última década el mundo está aplicándose en la tarea de la utilización masiva de estos materiales modernos en los sectores civiles de la economía. ¿En qué sectores se utilizarán en Rusia?

Nuestra estrategia es la misma: la creación de una industria a gran escala de materiales compuestos para elevar la competitividad de los sectores civiles.  Desde el punto de vista de la potencial demanda destacamos sectores prioritarios como la construcción, el transporte, la energía, la fabricación de coches, el sector ferroviario, la industria del petróleo y del gas, la metalurgia no férrica, la industria química y la petroquímica.

Se calcula que el volumen del mercado mundial de materiales compuestos es de millones de toneladas y de decenas de miles de millones de dólares. El volumen del mercado ruso es de unas 20.000 toneladas, es decir que nuestra participación en el mercado mundial está entre el 0,3 y el 0,5 %. ¿En base a qué será posible ese aumento de veinte veces que planea?

Para crear demanda hay que llegar al usuario. Cualquier ingeniero de caminos, por ejemplo, debería tener acceso a una buena base de datos de compuestos rusos. Los métodos de cálculo de estructuras y del establecimiento de los precios de los compuestos que necesita deberían ser tan comprensibles como los de los materiales tradicionales.

Está previsto desarrollar casi 400 estándares y marcos legislativos.

Pero para que se apliquen con mayor rapidez hacen falta programas complejos que aumenten la efectividad del sector. El hecho de que los sectores prioritarios tengan un fuerte componente territorial, hace posible crear programas regionales para la introducción de materiales compuestos.  Formularemos estas y otras propuestas dentro del programa "Desarrollo industrial y aumento de su competitividad".

¿Cual es el precio de los nuevos materiales?

En una primera etapa, no solo los compuestos sino cualquier producto o solución innovadora, pueden resultar más caros que los tradicionales a la hora de la compra, pero al final resultan más baratos y efectivos en su ciclo vital gracias a sus bajos costes de explotación.

¿Están dispuestos los futuros compradores a utilizar nuevos materiales en estos sectores?

Somos optimistas sobre el potencial de crecimiento de este sector en el país. Hoy en día los distintos departamentos, regiones e institutos de desarrollo ya han comenzado el proceso de introducción de estos materiales.

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