Según los sociólogos del Levada Center, los rusos conocen Halloween, pero no están preparados todavía para celebrarlo en masa. Cuatro de cada cinco encuestados eran conscientes de que que el 31 de octubre se celebra el "terrorífico" Halloween, pero apenas uno de cada veinte va a celebrarlo. Además es algo exclusivo de la juventud.

Los extranjeros que viven en Rusia reaccionan con escepticismo al Halloween ruso, y sin duda mantienen una relación superficial con las tradiciones del Día de Todos los Santos. "

 

“Aquí sólo los jóvenes se interesan por la festividad, que no respeta las 'tradiciones' de la celebración: todo el mundo organiza fiestas de disfraces", se queja Ashley, una canadiense afincada desde hace años en Moscú.

Sin embargo, este enfoque tiene más que satisfechos a los propietarios de tiendas de disfraces y lugares de ocio y entretenimiento. "Es el espectáculo más divertido y colorido del año. En la fiesta de Halloween, siempre llenamos el local ¡y con un ambiente muy positivo! Sólo la Nochevieja puede competir con esta fiesta ", asegura Alexánder, administrador de un club nocturno de Moscú.

El entusiasmo en torno a los trajes que se lucen durante la fiesta está cobrando impulso, pero la mayor parte de los accesorios para Halloween se siguen comprando en los últimos días de octubre.

 

Año tras año, los disfraces más populares de finales de octubre son los de zombi, Drácula, enfermera tenebrosa, pirata, marinero, bruja, demonio, personajes de cuentos de hadas, vampiros y personajes de películas de terror.

 

"Hay jóvenes más creativos que prefieren trajes 'hechos a mano', y sólo acuden a la tienda para comprar la parafernalia necesaria: máscaras, orejas, pelucas, colmillos de vampiro y otros accesorios," observa Tatiana.

A pesar de la naturaleza aparentemente inofensiva de la fiesta, los representantes oficiales de la Iglesia Ortodoxa se manifiestan en contra de este 'carnaval del mal'.

 

"Detrás de todo este baile de máscaras de Halloween, sin duda se oculta la soledad del hombre moderno en un mundo secular; su desolación espiritual le hace buscar un lugar en este mundo e incluso algo de violencia espiritual".

 

Citamos al jefe del Gabinete de Comunicación y Relaciones Eclesiásticas Exteriores, el sacerdote Gueorgui Zavershinski en sus declaraciones al portal de noticias Interfax-Religuia: “La Iglesia bajo ningún concepto considera Halloween una fiesta, ni tiene en cuenta la posibilidad de que el creyente la tome en serio y la absorba en su tradición, pues la considera no deseable para la cultura rusa", dice el padre Gueorgui.

 

El sacerdote cree que la tradición de celebrar Halloween, venida de Occidente, sigue siendo ajena a la sociedad rusa, “al igual que a la cultura ortodoxa rusa y la cultura rusa en general."

La Iglesia Ortodoxa Rusa en este sentido poco se interesa por la experiencia y la actitud de sus colegas de las iglesias católica y protestante.

 

"Incluso los funcionarios del Vaticano tienen en general una buena respuesta y, sin estar a favor de esta celebración, por lo menos se muestran neutrales y tranquilos. Mientras que en Rusia choca con el rechazo absoluto de la Iglesia Ortodoxa”, explicó Ivar Maxutov, director de la Sociedad de Religiones de Moscú, en una entrevista para el canal virtual russia.ru.

 

“En nuestra tradición, el Día de Todos los Santos y la relación con los santos nunca han adquirido forma de carnaval. La presencia del Carnaval es poco clara en la cultura rusa, no se comprende del todo. Así que el hecho de disfrazarse, que acarrea consigo un punto teatral, no intenta reproducir significados que existan en la cultura. La Iglesia Ortodoxa siempre se ha posicionado de forma lo bastante conservadora ante tales fenómenos”, dice Ivar Maxutov.

Curiosamente, algunos funcionarios regionales decidieron ir un paso más allá y trataron de prohibir Halloween con disimulo, por lo menos en las escuelas. 

"La presencia en los eventos de Halloween de elementos de tipo religioso (el culto a la muerte y la burla de la muerte, la personificación de la muerte y los espíritus malignos, etc.) va contra el carácter laico de la educación en las instituciones educativas, y es perjudicial para la salud mental y moral de los estudiantes”, comunicaba el Ministerio de Educación de Karelia en una carta que se filtró a la red, dirigida a las autoridades locales responsables de la educación.

Afortunadamente para los amantes de las fiestas de disfraces, la iniciativa del ministerio de Karelia no logró continuidad ni dentro de la misma región. Quizá el motivo de ello sean las 'violaciones' de la tradición carnavalesca entre la juventud rusa: no todos eligen imágenes de las fuerzas oscuras y los malos espíritus para disfrazarse.

 

Vladímir, el dueño de la mayor tienda online de disfraces señala que, a finales de octubre, a la gente le gusta vestirse con trajes de época, pero dicho interés recae más bien a la tradición popular de otros países.

 

"Las imágenes de vikingos, princesas indias, estrellas de Bollywood, Josefinas, faraones y cleopatras, gueishas, indios y vaqueros o guerreros griegos son las de mayor alcance entre nuestros clientes", describe Vladímir en base a su experiencia.