El proyecto presentado por Bofill, taller de arquitectura y la agencia Barcelona Regional, quedó entre los diez finalistas del concurso. ¿Cuáles son las líneas que defendían?

 

El progreso de nuestro proyecto 'Gran Moscú', que hemos bautizado como 'iMoscow', pasaba por defender unas postdoctrinas más relacionadas con la escala humana, continuidades con los arquetipos históricos urbanos, incorporando un estilo de vida moderno y democrático para los entornos metropolitanos. En las últimas décadas venimos trabajando un urbanismo de trazados armónicos y sostenibles de calles, plazas y jardines.

  

El concurso de adjudicación se falló el pasado mes de septiembre a favor de Capital Cities Planning Group,  un grupo angloamericano, pero su taller de arquitectura tiene otros planes de actuación en la actual ciudad de Moscú, ¿puede contarnos cuáles son?

 

Los estadounidenses hicieron un gran proyecto. En la última fase mezclaron el máximo de conceptos y funciones. Los arquitectos rusos podrán trabajar dentro del marco de una planificación basada en la norteamericana y hacer objetos asombrosos.

 

Mis planes para Moscú pasan por seguir cooperando con las diferentes administraciones,  equipos de profesionales, expertos, autoridades y compañías privadas de Moscú para que la ciudad sea la mejor posible, una capital de referencia en el mundo. 

Ricardo Bofill (Barcelona, 1939)

Arquitecto y urbanista. Es considerado como uno de los máximos representantes del estilo post-modernista de la arquitectura española contemporánea

 ¿Cuáles son los problemas de la capital rusa y qué soluciones propone para resolverlos?

 

La movilidad es el problema número uno.  Hemos elaborado un plan de movilidad inteligente que incluiría todos los servicios de transporte público, además de nuevos servicios como autobuses rápidos. Las señales de tráfico, los vehículos públicos y privados estarían sincronizados por una informática descentralizada que funciona como una buena orquesta integrada. Se trata de maximizar la eficiencia y fluidez del tráfico en su totalidad.

 

 Hemos presentado un plan integral a nivel conceptual que, si se aplica, puede llegar a ser una mejora considerable en el tema de la movilidad. Es un proyecto muy complejo, porque incluye el desarrollo de infraestructuras. Lo que no conozco son los acuerdos oficiales finales de como implementar las soluciones definitivas.

  

¿Cuál es su idea del Moscú del siglo XXI?

 

Moscú es un ciudad jardín.  Siempre lo ha sido. Desde sus inicios ha sido una curva del río Moscova. Y debemos apostar por ese camino ecológico: ciudad verde, dispersión de las altas densidades, jardines como límites urbanos, ya que no hay mar ni alta montaña.

  

Nuestro concepto para iMoscow es una ciudad sostenible, autosuficiente en términos de recursos y con cero emisiones. Los 30 metros cuadrados que hay de zona verde por habitante es la materia prima de donde nace nuestra idea. Limpiar ríos, arreglar bosques, rehacer cinturones verdes, crear nuevos smart parks, reducir las zonas industriales, transformar la ciudad en una economía de servicios...

  

Su taller tiene proyectos en San Petersburgo.

  

En 2004 empezamos en San Petersburgo, donde siempre fuimos y somos muy bien recibidos por los distinguidos expertos y autoridades de una de las ciudades más bellas del mundo; quizás en su estilo la más bella de Europa.

  

Tenemos el honor de estar trabajando en diversos proyectos importantes. Por ejemplo, ahora estamos terminando la construcción de un conjunto residencial de usos mixtos: incluye oficinas, sports & club, parking enterrado...  

El cliente lo ha bautizado como 'Alexandria'. Ahora estamos diseñando un grupo de edificios que forman un nuevo barrio con fachada directa sobre el río Nevá, junto a la Catedral de Rastrelli. Todo lo hacemos en cooperación con otros estudios.

  

¿Piensa abrir una sede de su estudio en  la capital rusa?

 

 Trabajamos con diversos expertos y arquitectos de Moscú y sus sedes son nuestros 'estudios de tránsito', por llamarlo de alguna manera. Trabajamos con ellos y en sus despachos nos sentimos como en casa.

 

 A corto y medio plazo las fases de concepción y el proyecto se realizarán en mi estudio de Barcelona. Aunque no descarto implantar en Moscú una célula de investigación, desarrollo y diseño para hacer avanzar algunas de las ideas sobre la ciudad y la arquitectura sobre la que llevamos trabajando en las últimas décadas.

  

Mi hijo Ricardo tuvo la responsabilidad como arquitecto jefe del proyecto de Moscú. Él es quien debe tomar ahora las decisiones sobre el tipo de estudio que podemos desarrollar.