Los focos están apagados. Colarse entre las bambalinas del teatro en plena oscuridad resulta fácil. Hoy no habrá función en el escenario de la sala. Los actores del grupo teatral  Bu..., perteneciente al centro cultural Casa de Bulgákov actuarán en la calle esta tarde. La representación tendrá como telón de fondo los decorados de la  ciudad moderna. La novela 'El maestro y Margarita', una de las obras más “moscovitas” del autor, se representará precisamente en el barrio de Los Estanques del Patriarca, donde vivió Mijaíl Bulgákov.
 

Un teatro atípico

Es complicado denominar espectáculo a esta representación callejera. Su directora, Ekaterina Negrutsa, lo califica de excursión teatralizada. El grupo de espectadores se congrega en la Casa de Bulgákov, que aparte de teatro,  es también un museo dedicado al escritor. Aquí se respira literatura y se entrelazan cientos de vidas de novelistas y poetas de la época soviética, queridos y perseguidos, respetados y olvidados. Su hogar es uno de los escenarios naturales donde tendrá lugar la presentación de un fragmento de la obra de Bulgákov, escenario donde también se desarrolló la novela de su vida.

Desde el primer momento la excursión no va según lo planeado: extraños personajes de otra época dan vueltas por las salas del museo, aparecen detrás de la estufa o detrás del armario, interrumpiendo la narración de la guía Svetlana.  En el portal vecino, donde vivió la familia Bulgákov, una ridícula vieja con boina gris se lanza contra el grupo de espectadores con un recipiente de leche en las manos.  “A esta hora la gente corriente está dormida... Pasan por aquí y luego las bombillas del portal desaparecen...” , dice. La mujer que carga con la lechera caracteriza a la anciana Ánushka, que en la novela es quien derrama el aceite de girasol sobre los raíles del tranvía, causando la muerte de Misha Berlioz, uno de los protagonistas.
 

Un paseo sin cabeza

Los espectadores salen a la calle huyendo de los excéntricos personajes. En los Estanques del Patriarca ya ha caído la noche. Hay un hombre sentado en un banco. No
tendría nada de extraordinario si no fuera porque le falta algo: la cabeza. Una mujer del grupo lanza un grito. ¡La figura humana decapitada se dirige hacia los visitantes! “¡Han matado a Misha!”, grita un tipo con calzoncillos soviéticos, que se acerca al estanque perseguido por el descabezado Misha Berlioz. “A Kostia, nuestro actor, han venido a salvarlo médicos de ambulancias, la policía e incluso gente que pasaba por allí casualmente”, señala la directora. Y es que la escena no deja indiferente a nadie.

Viaje en el tiempo

El grupo de teatro de la Casa de Bulgákov insufla de vida al Moscú de acero y hormigón cada fin de semana. Lo consigue sumergiéndolo en la época de las cantinas soviéticas, de demonios y tranvías, donde, por cierto, también se realizan excursiones teatralizadas. Son  “viajes en el tiempo”  de dos horas repletas de vivos personajes y entornos coloridos al estilo de la época de Bulgákov. Saliendo de la nada, la guía Svetlana finaliza el paseo literario. En la calle se escucha claramente un violonchelo y un clarinete, por aquí y por allá se encienden las luces. El sonido de pasos acercándose hace que la imaginación se estremezca: parece que aquí está “el maestro”, que se acerca por la calle. Entre el susurro de las hojas también se puede reconocer a Margarita volando en su escoba.